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El despertar Capitulo 4

Arwen
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Laion se marchó por el pasillo y Erika volvió rápidamente a la habitación. Cerró la puerta, se apoyó en ella y se deslizó hasta quedar sentada en el suelo, pensando en cómo podría escapar.

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leoenvozalta

Mi abuela, cuando Saira le dice que no puede regresar, soltó que esa muchacha sabe algo del marido y se lo está guardando. Yo le creo a mi abuela.

Mi abuela, cuando Saira le dice que no puede regresar, soltó que esa muchacha sabe algo del marido y se lo está guardando. Yo le creo a mi abuela.

Contenido de la publicación

Laion se marchó por el pasillo y Erika volvió rápidamente a la habitación. Cerró la puerta, se apoyó en ella y se deslizó hasta quedar sentada en el suelo, pensando en cómo podría escapar.

Al poco tiempo, escuchó unas voces al otro lado. No lograba distinguir quiénes hablaban ni qué estaban diciendo, así que permaneció inmóvil, esperando a que desaparecieran.

Cuando el pasillo quedó en silencio, Erika esperó unos minutos más. Entonces se levantó con cuidado y se preparó para intentar escapar de nuevo. Después de tanto tiempo postrada en cama, sus músculos estaban demasiado débiles y sus piernas comenzaron a temblar.

Apenas logró dar unos pasos más antes de caer al suelo, completamente agotada. Intentó mantenerse consciente, pero el cansancio venció sus fuerzas y todo se volvió oscuro.

Unos instantes después, alguien la levantó con cuidado. Erika no pudo ver quién era. Solo sintió unos brazos sosteniéndola cuidadosamente mientras la llevaban de regreso a su habitación.

Cuando recuperó un poco la conciencia, Erika abrió los ojos. Vio una figura alejándose y saliendo lentamente de la habitación, pero no logró distinguir quién era.

Intentó moverse, aunque el cuerpo apenas le respondía. El cansancio y el dolor volvieron a apoderarse de ella. Antes de poder ver el rostro de aquella persona, sus ojos se cerraron nuevamente y cayó desmayada.

Cuando Erika abrió los ojos, encontró a una chica sentada junto a la cama. Tenía un paño húmedo entre las manos y parecía haber estado cuidándola hasta ahora.

«¿Dónde estoy?» murmuró Erika. «¿Qué me pasó?»

La chica la observó en silencio, como si hubiera estado esperando la pregunta.

«Por fin despiertas.» dijo la chica.

Erika la miró, completamente confundida.

«¿Hace cuánto tiempo estoy acostada? ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?»

La chica guardó silencio unos segundos antes de responder:

«Has estado inconsciente durante dos días.»

Erika intentó incorporarse, pero un dolor agudo recorrió su cuerpo y la obligó a detenerse. Aun así, la idea de escapar seguía viva en su mente, creciendo con cada segundo que pasaba. No podía quedarse allí, atrapada y sin respuestas, pero su cuerpo todavía no estaba preparado para obedecerle.

Primero tendría que recuperar sus fuerzas. Necesitaba descubrir dónde se encontraba, quién la había llevado hasta allí y en quién podía confiar. Solo entonces tendría alguna posibilidad de abandonar aquel lugar y poder volver a encontrarse con su marido. Aunque el miedo intentaba detenerla, Erika se aferró a una certeza: tarde o temprano encontraría la manera de escapar.

Erika bajó la mirada hacia sus manos. No recordaba haber visto antes a aquella chica, y su presencia desconocida hizo que se sintiera aún más insegura.

«¿Quién eres?» preguntó con voz débil.

La chica no respondió de inmediato. Solo acomodó el paño sobre la mesa y la observó en silencio.

«Me llamo Saira » dijo finalmente. « Y antes de que vuelvas a preguntarme dónde estás, debo advertirte algo: todavía no estás en condiciones de levantarte. Tu cuerpo ha pasado demasiado tiempo inmóvil y apenas está comenzando a recuperar sus fuerzas. Si intentas escapar ahora, podrías volver a caer… y quizá la próxima vez nadie llegue a tiempo para ayudarte.»

Saira bajó la mirada hacia las manos de Erika.

«Sé que tienes miedo. También sé que no confías en nosotros, y no te culpo por eso. Pero, si quieres descubrir quien eres y encontrar una forma de escapar de aquí, primero tendrás que sobrevivir estos días. »

Erika guardó silencio. Las palabras de Saira quedaron suspendidas en la habitación, llenas de secretos.

«No me importa quién era antes» dijo finalmente. «Solo quiero volver con mi marido.»

«No puedes regresar» respondió Saira.

Erika apretó los puños. Ella recordaba el camino de vuelta: las calles, la estación y hasta la puerta de su casa. Lo único que su mente no le permitía recordar era lo ocurrido antes de despertar allí.

«Encontraré la forma de salir de aquí. » dijo, decidida.

Si debía permanecer allí unos días, observaría a todos, esperaría el momento adecuado y escaparía. No necesitaba recuperar sus recuerdos para volver con su marido.

Solo necesitaba encontrar una salida de ese lugar.

Thoughts

  • mvillar74

    Hombre, se acuerda del camino entero hasta la puerta de casa y no de lo que pasó antes de despertar. Eso lo apunto, que seguro que vuelve.

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  • Ovid

    Saira diciéndole que no puede regresar, justo cuando Erika se acuerda de las calles, la estación y hasta la puerta de su casa. Da la impresión de que el camino sigue ahí y lo que cambió es lo que hay detrás de esa puerta. Me recuerda a esas historias donde el que despierta es el último en enterarse de cuánto tiempo pasó afuera.

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  • leoenvozalta

    Mi abuela, cuando Saira le dice que no puede regresar, soltó que esa muchacha sabe algo del marido y se lo está guardando. Yo le creo a mi abuela.

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