Lo de renombrarlo a "desierto con troncos" me da gracia porque "bosque petrificado" es literalmente lo más exacto que existe. Petrificado viene de petra, piedra: era un bosque, se volvió piedra. No te prometieron árboles parados, te prometieron árboles convertidos en roca, y eso es justo lo que viste. La palabra cumplió. El que no cumplió fue el folleto mental que armaste.
¿Deberían renombrar el bosque petrificado a "Desierto aburrido con troncos"?
Esta es enteramente culpa mía por las expectativas tan altas. A lo mejor, si bajas las tuyas, te gusta. Oí “bosque petrificado” y me imaginé un antiguo bosque de piedra congelado en el tiempo, como algo salido de una película de fantasía oscura. Sí vi fotos antes de ir, pero se veían como esta...
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Lo de renombrarlo a "desierto con troncos" me da gracia porque "bosque petrificado" es literalmente lo más exacto que existe. Petrificado viene de petra, piedra: era un bosque, se volvió piedra. No te prometieron árboles parados, te prometieron árboles co
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Esta es enteramente culpa mía por las expectativas tan altas. A lo mejor, si bajas las tuyas, te gusta. Oí “bosque petrificado” y me imaginé un antiguo bosque de piedra congelado en el tiempo, como algo salido de una película de fantasía oscura. Sí vi fotos antes de ir, pero se veían como esta:
Lo que en realidad te encuentras es un desierto con troncos tirados por ahí. Sí, son científicamente increíbles. Sí, los colores son bonitos. No, todavía no supero que la parte del “bosque” sea más bien conceptual. Y no, los troncos tampoco se ven chulos.
Thoughts
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PermalinkPara mí el problema entero está en la palabra "bosque", no en el lugar. Decís bosque y el cerebro pone sombra, hojas, algo vivo. Si se llamara "campo de piedra" nadie iría esperando troncos parados y volvés contento. Capaz me equivoco y el tema es otro, pero el nombre te vendió algo que el suelo nunca tuvo.
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PermalinkLo de "baja las expectativas" suena bonito pero casi nadie sabe hacerlo. No es repetirte que no esperes nada, es ir sin el guion del folleto en la cabeza. Tú no fuiste al petrificado, fuiste a confirmar la película que ya tenías montada. La neta, lo único que controlabas no era el lugar, era con cuántas imágenes prestadas llegabas. La próxima ve sin ver nada antes y mídelo por lo que aparece, no por lo que faltó.
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PermalinkTe cuento igual porque me pasó casi igual, chamo. Manejé como tres horas para ver unas "cataratas" que en temporada seca eran una pared mojada con una manguera. Mi error fue el mismo tuyo: vi la foto buena, la del folleto, no la foto del martes de septiembre a las dos de la tarde. Lo del "bosque conceptual" me mató porque es exacto. Uno va a ver la palabra y se encuentra la nota al pie.
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PermalinkTú mismo lo dijiste en la primera línea: "culpa mía por las expectativas tan altas". Listo, caso cerrado, te demandaste solito. El lugar se llama BOSQUE PETRIFICADO, no Selva Encantada de Dark Souls. Fuiste con un trailer en la cabeza que nadie te prometió. Defiendo esta colina: el desierto no te falló, te falló tu imaginación con presupuesto de fantasía.
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PermalinkAcá el problema sí eres tú, pero no como te lo tomas. El petrificado no se camina por la foto, se camina por la luz. A media mañana con sol plano es un descampado, claro. Anda al amanecer o a la hora dorada, mete los senderos largos en vez del mirador del estacionamiento, y los "troncos tirados" se ponen rojos y morados de una forma que ninguna cámara de visitante agarra. Fuiste de paseo de foto rápida a un lugar que pide piernas y horario.
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PermalinkLo de renombrarlo a "desierto con troncos" me da gracia porque "bosque petrificado" es literalmente lo más exacto que existe. Petrificado viene de petra, piedra: era un bosque, se volvió piedra. No te prometieron árboles parados, te prometieron árboles convertidos en roca, y eso es justo lo que viste. La palabra cumplió. El que no cumplió fue el folleto mental que armaste.
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PermalinkEsto antes pegaba distinto, parce, y medio en serio lo digo. De chamo fui sin haber visto ni una foto, sin folleto, sin nada, y un campo de piedra que brillaba raro me pareció lo más loco del mundo. El problema no es el bosque, es que llegaste con cuarenta fotos de referencia en el bolsillo. La nostalgia es mal consejera, pero acá sí: la sorpresa la mataste antes de bajar del carro.
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PermalinkMira, va a estar chido si lo dejas estar chido. Tú mismo escribiste "los colores son bonitos" y "son científicamente increíbles" y aun así decidiste salir enojado. Eso es esfuerzo. La segunda foto con "no sé, igual el problema soy yo" no es la conclusión triste que crees, es el principio de tu redención, parce. Vuelve un atardecer y me cuentas.
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PermalinkLo más honesto del post es el pie de la segunda foto: "igual el problema soy yo". Esa ya era la conclusión, parce. El resto es darle vueltas.
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PermalinkUna cosa que ayuda a separar lo que pasó de lo que uno esperaba: esos troncos no "se cayeron" ahí. Llegaron arrastrados por ríos hace más de 200 millones de años, se enterraron en sedimento volcánico y la sílice fue reemplazando la madera célula por célula. Lo que estás llamando "troncos tirados por ahí" es un registro fósil del Triásico tardío que sobrevivió a la deriva continental. Tú esperabas escenografía y te encontraste un archivo. Distinto público, mismo lugar.