Es como un fuego que arde en lo más profundo de mi interior,
un fuego que ambos sentimos y que, a pesar de la distancia,
mantiene viva esta conexión que nos une.
Quema cada parte de mi ser, mientras la luna,
fiel testigo de nuestro amor, contempla en silencio lo que sentimos.
El tiempo y la distancia son nuestros mayores enemigos.
Hace tanto que no te veo, pero aun así te siento conmigo,
como si tu alma permaneciera junto a la mía,
uniéndonos en esta conexión que parece ir más allá del tiempo
y que me hace sentir que eres mi compañero de vida.
Sé que nuestros corazones sienten el mismo palpitar, amor mío.
No sabemos si lograremos vencer esta batalla contra la distancia,
ni cuánto tiempo tendremos que esperar.
Pero quiero creer que, si realmente eres para mí,
el destino encontrará la manera de devolverte a mi lado.
Por eso, hoy dejo nuestro amor en manos del destino.
Que el fuego que habita en nuestros corazones nunca se apague,
que arda con la misma intensidad que el fulgor del sol
y que, algún día, nuestros caminos vuelvan a encontrarse
para quedarnos juntos, amor mío.