Una Jaula y dos condenados
Estábamos en una jaula siendo presas de nuestro destino, condenados por nuestros sentimientos y era seguro que quedaríamos arruinados.
Estábamos condenados y no físicamente sino mentalmente; condenados porque nuestro destino nos junto y luego nos separó.
Somos y estamos condenados a amarnos, aunque el destino no nos permita amarnos. Somos presos de nuestros deseos... deseamos tanto pero al final acabamos sin nada e incluso desesperados e ilusionados; el destino nos juega una mala pasada.