Poesia inspirada en " Someone you loved "
Te busqué en la arquitectura de la noche,
en esos lugares donde el silencio
todavía conserva la forma de tu nombre.
Pero no estabas.
Y comprendí, demasiado tarde,
que algunas ausencias no consisten en perder a alguien,
sino en perder la versión de nosotros
que solamente existía cuando esa persona estaba.
Me acostumbré a tu presencia
como el náufrago se acostumbra a la orilla:
no porque la merezca,
sino porque necesita creer
que existe un lugar donde dejar de hundirse.
Ahora la soledad me conoce demasiado bien.
Se sienta conmigo,
me pregunta por ti,
y yo finjo no recordar
que alguna vez llamé hogar
a unos brazos que ya no me pertenecen.
Qué extraño es necesitar a alguien
que ya no necesita de nosotros.
El corazón, esa máquina absurda,
continúa pronunciando nombres
que la realidad ha condenado al silencio.
Y mientras todos dicen
que el tiempo cura las heridas,
yo descubro otra verdad:
el tiempo no cura nada;
solamente nos enseña
a caminar con el cadáver
de aquello que todavía amamos.
Quizá algún día deje de buscarte
en cada rostro,
en cada canción,
en cada madrugada que parece saber demasiado de nosotros.
Quizá aprenda a sostenerme
sin esperar que otra persona
me rescate de mí mismo.
Pero esta noche todavía no.
Esta noche sigo siendo
el hombre que mira una puerta cerrada
esperando que el pasado tenga piedad.
Porque tú no eras solamente alguien que amaba.
Eras el lugar
al que mi tristeza regresaba
cuando ya no sabía dónde existir.
Y ahora que te has ido,
no sé si extraño tu presencia...
o extraño
a la persona que yo era
cuando todavía podía decir:
“No estoy solo.”