Eso de los libros que nunca querés arrancar. Me pasa exactamente eso con los recuerdos a veces.
Donde termina nuestro camino
Qué doloroso es aceptar que ya no habito en tu mundo, que aquello que alguna vez fue nuestro hogar hoy es apenas un eco lejano que sobrevive dentro de mí.
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Pensamiento
Eso de los libros que nunca querés arrancar. Me pasa exactamente eso con los recuerdos a veces.
Contenido de la publicación
Qué doloroso es aceptar
que ya no habito en tu mundo,
que aquello que alguna vez fue nuestro hogar
hoy es apenas un eco lejano
que sobrevive dentro de mí.
El tiempo sigue avanzando,
las estaciones cambian,
las hojas caen de los árboles
y, después de un largo invierno,
vuelven a nacer.
Todo parece tener una nueva oportunidad
para comenzar de nuevo,
menos nosotros.
Y mientras la vida continúa,
yo sigo aprendiendo
a existir en un mundo
donde ya no estás.
Quizá algún día el viento
termine llevándose nuestras huellas,
quizá la lluvia borre los caminos
que alguna vez recorrimos juntos,
y nuestros recuerdos se vuelvan
como fotografías antiguas
perdiendo poco a poco su color.
Pero hay recuerdos
que se niegan a morir.
Y tú eres uno de ellos.
Porque mientras las estaciones cambian
y las hojas vuelven a cubrir los árboles,
yo sigo recogiendo las que caen,
como si en cada una de ellas
pudiera encontrar un pedazo
de lo que fuimos.
Escribirte es mi manera
de sacar del pecho todo aquello
que mi voz nunca pudo decir.
Es llorarte sin lágrimas,
extrañarte sin llamarte,
y quererte desde un lugar
donde ya no puedo alcanzarte.
Todavía duele verte feliz sin mí.
No porque quiera verte triste,
sino porque alguna vez soñé
con ser parte de esa felicidad.
Y ahora te miro desde lejos,
sonrío por ti,
mientras una pregunta
se queda viviendo en mi silencio:
¿En qué momento dejé de ser importante para ti?
Tal vez hoy soy solamente un nombre,
un recuerdo que aparece de vez en cuando,
una historia que el tiempo
está intentando cerrar.
Y yo sigo aquí,
contando las horas que pasan sin saber de ti,
mientras los minutos se hacen eternos
y mi mente vuelve una y otra vez
a los lugares donde todavía existimos.
A tu voz.
A tus ojos.
A nuestras risas.
A esos momentos pequeños
que en aquel entonces parecían tan simples
y que hoy daría todo por volver a vivir.
A veces quisiera correr,
dejarlo todo atrás,
escapar de las calles,
de las canciones,
de los recuerdos.
Pero ¿cómo se huye
de alguien que todavía vive
dentro de la memoria?
Porque la verdad es sencilla
y al mismo tiempo dolorosa:
fuiste todo para mí.
Fuiste ese amor
que llegó sin avisar
y terminó ocupando
cada rincón de mi corazón.
Quizá nunca fui
lo que estabas buscando.
Quizá no supe amarte
de la manera en que necesitabas,
quizá mis errores fueron más grandes
que mis intentos de hacerte feliz.
Pero te juro que lo intenté.
Te di lo mejor que tenía,
incluso cuando yo mismo
me estaba quedando sin fuerzas.
Hubo palabras que dolieron,
silencios que pesaron,
desplantes que guardé
para no convertir mi tristeza
en otra preocupación para ti.
Y aun así me quedé.
Porque te amaba.
Y si algo quiero conservar
de nuestra historia,
no son las heridas.
Quiero conservar tus sonrisas.
Quiero recordar aquellos momentos
en los que pude hacerte feliz,
cuando la tristeza estaba en tus ojos
y, aunque fuera por un instante,
conseguí convertirla en una sonrisa.
Eso me basta.
Porque quizá no fui
el amor con el que decidiste quedarte,
pero fui alguien
que te quiso de verdad.
Y eso también significa
que una parte de mí
vivirá para siempre
en lo que alguna vez fuimos.
Ahora nuestros caminos continúan.
Tú por el tuyo.
Yo por el mío.
Y mientras las estaciones sigan pasando,
mientras las hojas sigan cayendo
y los árboles vuelvan a florecer,
yo también aprenderé a cambiar.
Quizá algún día
el invierno de tu ausencia termine.
Quizá vuelva a florecer mi corazón.
Pero sé que, cuando llegue la primavera
y mire las hojas nuevas entre los árboles,
recordaré que hubo una vez
en la que tú fuiste mi estación favorita.
Mi primer gran amor.
Mi recuerdo más dulce
y también el más doloroso.
La historia que terminó,
pero que nunca dejó de existir en mí.
Y si algún día la nostalgia
vuelve a tocar tu puerta
y mi nombre aparece entre tus recuerdos,
no me recuerdes por el dolor.
Recuérdame por las risas,
por los abrazos,
por las noches compartidas,
por todo aquello que alguna vez
nos hizo sentir eternos.
Porque aunque ya no forme parte de tu vida,
aunque nuestros caminos
hayan aprendido a caminar separados,
y el tiempo termine llevándose
lo poco que queda de nosotros,
quiero pensar que alguna vez,
cuando las hojas vuelvan a caer
y el viento pase lentamente entre los árboles,
habrá un instante en que me recuerdes
sin tristeza.
Y quizá entonces comprendas
que no fui eterno en tu vida,
pero sí lo fui en la mía.
Porque tú fuiste mi primer gran amor,
ese que llegó para enseñarme
que amar también significa perder,
y que algunas personas
se marchan de nuestras manos
sin marcharse jamás del corazón.
Así que sigue tu camino.
Sé feliz.
Y si alguna vez vuelves la mirada,
solo recuerda que hubo alguien
que te quiso con el alma,
que intentó hacerte feliz
y que, incluso después de perderte,
nunca aprendió a desearte el mal.
Yo me quedaré con lo bonito,
con aquello que el tiempo no pudo destruir.
Y cuando llegue el día
en que finalmente pueda soltarte,
no será porque haya dejado de amarte,
sino porque habré entendido
que también existe amor
en aprender a dejar ir.
Y aunque ya no sea parte de tu presente,
siempre serás una página de mi vida
que jamás voy a querer arrancar.
Thoughts
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PermalinkPrecioso. La forma en que te aferraste a lo lindo y no a lo que dolió. Eso es grandeza, muchacho.
-
PermalinkEso de los momentos pequeños. Tengo algunos así, tonterías que en aquel entonces eran todo. Ahora son todo de otra forma.
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Permalink¿Escribiste esto ya después de perderla o mientras todavía te dolía? Porque se lee como ambas cosas.
-
PermalinkEsos momentos pequeños que eran todo. 💔
-
PermalinkSuena como que la extraña menos que antes, pero sigue viéndola en todo. En las canciones, en las calles. Eso es lo que duele más.
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PermalinkEso de los libros que nunca querés arrancar. Me pasa exactamente eso con los recuerdos a veces.
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PermalinkLa aceptación suena tranquila en estas líneas pero duele igual. Como que el tiempo y la distancia no son lo mismo que olvidar.
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PermalinkEso de quedarte con lo bonito me llegó. Tengo alguien así en el pecho desde hace años, de esos recuerdos que el tiempo no borra ni aunque lo intente.
-
PermalinkMaravilloso
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