Hay un abismo dentro de mi pecho
donde alguna vez floreció el amor,
hoy solo quedan recuerdos deshechos
y el eco de un corazón que se quebró.
Me acostumbré a hablarle a la noche,
a confiarle mis penas a la oscuridad,
porque aquellos que juraron quedarse
fueron los primeros en abandonar.
Perdí tantas cosas intentando salvarlo todo,
que al final no supe qué quedaba de mí.
Vi morir mis sueños uno por uno
y no encontré fuerzas para impedirlo.
Ahora camino entre ruinas y sombras,
con el alma cansada de tanto perder,
extrañando a quienes ya no me nombran
y llorando por quien nunca quiso volver.Qué triste es amar con toda el alma
y terminar siendo un extraño para alguien;
entregarle tu mundo a unas manos
que un día te sueltan sin mirar atrás.
Y si algún día me encuentras en silencio,
perdido donde la luz ya no llega,
no será porque haya dejado de sentir,
sino porque hasta el dolor se cansa
cuando el corazón lleva demasiado tiempo
esperando a alguien que nunca regresa.
Porque hay despedidas que no terminan
cuando alguien se marcha de tu vida;
terminan cuando, después de perderlo todo,
ya no reconoces a la persona
que eras antes de su partida.