veces siento que mi alma pertenece
a un lugar que mis ojos nunca vieron,
donde los bosques abrazan el cielo
y las estrellas recuerdan lo que fuimos.
Un lugar donde el viento susurra historias,
donde la lluvia acaricia la soledad,
y el amor no conoce despedidas
ni los corazones temen volver a amar.
Sin embargo, camino entre tanta belleza
con una pregunta que no sé responder:
¿qué busca mi alma en este mundo
si todavía no sabe dónde pertenecer?
He soñado con amores eternos,
con paisajes que quisiera habitar,
con encontrar en otros ojos un refugio
y en algún abrazo, por fin, descansar.
Pero hay una nostalgia que me acompaña,
como si extrañara algo que nunca existió,
como si una parte de mí siguiera esperando
en algún rincón que el tiempo escondió.