¡DISEÑADOS PARA ESTAR ARRIBA!
¿Alguna vez sentiste que una crisis apagó por completo tu fuerza? A Juan Cruz le pasó. Tras perder su empleo, la depresión lo paralizó. Miraba a sus hijos, a su esposa, y terminaba con la vista fija en el suelo, olvidando el gran potencial que llevaba dentro.
Pero en el peor momento de silencio, su esposa cerró el libro que leía, lo abrazó fuerte y le susurró al oído:
—"No creo que puedas salir de esto... lo sé. Dios ya extendió Su mano; ahora te toca a ti extender las alas".
Ella abrió la Biblia en el Salmo 139:9-10: «Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra». Esas palabras revivieron su corazón. Entendió que nunca caería al vacío porque dos manos lo sostenían: la de su esposa en la tierra y la de Dios desde el cielo. Su realidad empezó a cambiar cuando se levantó con fe.
Colosenses 3:2 nos dice: «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra».
Cuando miramos el suelo de los problemas, las alas se sienten pesadas. Dios te dice hoy: ¡Sal de ahí! Sal del lugar donde te quedaste estancado. Él ya te dio las alas —la capacidad, la fe y Su Espíritu— para renovar tus fuerzas.
Tienes el equipo (las alas) y el respaldo (Su mano). No vuelas para escapar, vuelas para alcanzar el propósito que lleva tu nombre.
¡Levanta la mirada, es tiempo de volar!