Descripción
personajes:
🌸 Elizabet
Quién es: La protagonista de esta historia y quien nos cuenta todo desde su propio punto de vista.
Cómo es: Es tranquila, sincera y muy observadora. Tiene el cabello castaño, ojos verdes y piel muy pálida con algunos lunares en el rostro. Suele pensar mucho antes de actuar y presta atención a pequeños detalles que otras personas pasan por alto. Aunque lleva una vida sencilla, guarda una gran sensibilidad y curiosidad.
Su papel: Es el centro de la historia. A través de sus ojos conoceremos a los demás personajes, sus sentimientos, sus dudas y todos los momentos que irán cambiando su vida.
🌙 Alaric
Quién es: El chico que aparece inesperadamente en la vida de Elizabet y termina convirtiéndose en alguien fundamental para ella.
Cómo es: Tiene el cabello rubio, la piel un poco más oscura que la de Elizabet y unos ojos marrones profundos. Al principio parece serio, reservado y difícil de entender. No suele acercarse fácilmente a los demás y guarda muchas cosas para sí mismo. Sin embargo, detrás de esa actitud hay una personalidad que Elizabet irá descubriendo poco a poco.
Su papel: Es el encuentro que cambia el rumbo de la historia. Su llegada despierta la curiosidad de Elizabet y, con el tiempo, hará que ella descubra cosas que jamás imaginó.
✨ Milagros
Quién es: La mejor amiga de Elizabet y una de las personas más importantes de su vida.
Cómo es: Es alegre, divertida, valiente y muy leal. Tiene una personalidad espontánea y no suele quedarse callada cuando tiene algo que decir. Le encanta compartir momentos con sus amigas y siempre intenta hacerlas reír. También sabe cuándo dejar las bromas de lado y estar presente cuando alguien la necesita.
Su papel: Es el apoyo principal de Elizabet. La acompaña en sus momentos buenos y malos, escucha sus problemas y muchas veces la ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva. También será una de las primeras personas en notar que Alaric empieza a ocupar un lugar especial en la vida de Elizabet.
💙 Ian
Quién es: Amigo de Milagros y Elizabet. Todos lo conocen cariñosamente como Iani.
Cómo es: Es sincero, divertido y de buen corazón. Tiene facilidad para llevarse bien con los demás y suele aportar tranquilidad cuando hay algún problema. Le gusta bromear, pero también sabe escuchar y dar buenos consejos. Es una persona en la que sus amigos pueden confiar.
Su papel: Forma parte del grupo cercano de Elizabet y acompaña a todos durante su vida cotidiana. Será testigo de muchos de los cambios que ocurrirán entre sus amigos y tendrá una presencia importante en distintos momentos de la historia.
💛 Velisa
Quién es: Una conocida cercana de Elizabet con quien se lleva muy bien.
Cómo es: Es amable, tranquila y simpática. Tiene una personalidad cálida y suele tratar a los demás con cariño. Es de esas personas que pueden hacer que una conversación sencilla termine convirtiéndose en un momento agradable.
Su papel: Forma parte del círculo cercano de Elizabet y comparte con ella diferentes momentos y conversaciones. Aunque no siempre esté en el centro de lo que sucede, será una persona importante dentro del grupo.
🌷 Juana
Quién es: Una de las amigas cercanas de Elizabet y parte del grupo que comparte muchos momentos con ella.
Cómo es: Es divertida, espontánea y bastante curiosa. Le encanta enterarse de lo que sucede a su alrededor y suele hacer comentarios que hacen reír a los demás. A veces puede ser un poco impulsiva, pero tiene un buen corazón y se preocupa mucho por sus amigas.
Su papel: Acompaña a Elizabet durante su infancia y está presente en muchos momentos importantes. Con el tiempo, también será testigo de cómo cambia la vida de su amiga después de conocer a Alaric.
🌼 Yulia
Quién es: Una amiga de Elizabet que forma parte de su círculo cercano.
Cómo es: Es tranquila, amable y muy observadora. No suele hablar demasiado cuando no es necesario, pero cuando dice algo normalmente tiene sentido. Es buena escuchando a los demás y muchas veces se da cuenta de cosas que los demás pasan por alto.
Su papel: Es una amiga en la que Elizabet puede confiar. Acompaña al grupo en su vida cotidiana y estará presente durante algunos de los momentos que marcarán la historia. Su capacidad para observar puede hacer que descubra ciertas cosas sobre Alaric antes que los demás. 👀
Capítulo 1 — El comienzo
«Hola, me llamo Elizabet y tengo 24 años. Nunca imaginé que aquel día cambiaría mi vida por completo y ahora… te voy a contar cómo conocí a Alaric.»
Todo empezó una mañana cualquiera, cuando estaba en quinto de primaria y tenía 11 años.
Era 6 de junio.
En aquel momento no sabía que esa fecha terminaría siendo tan importante para mí. Para mí solamente era otro día de escuela, uno de tantos que comenzaban temprano y terminaban después de varias horas de clases.
Aquella mañana había llegado a la escuela con mis amigas. Como siempre, caminábamos por uno de los pasillos mientras hablábamos de cualquier cosa que se nos ocurriera. A esa edad, podíamos pasar horas hablando de cosas que ahora parecen pequeñas, pero que en aquel momento nos parecían importantísimas.
Milagros caminaba a mi lado mientras hablaba sin parar. Yo la escuchaba y de vez en cuando le respondía, mientras miraba distraídamente a los demás alumnos que pasaban por el pasillo.
Todo parecía normal.
Hasta que Milagros dejó de hablar.
—Ooo… mira, amiga —dijo de repente.
La miré, confundida.
—¿Qué pasa?
Milagros señaló discretamente hacia el otro lado del pasillo.
—A ese chico que está ahí.
Seguí la dirección de su mirada.
Entonces lo vi.
Era un niño de aproximadamente nuestra edad. Tenía el cabello rubio, la piel un poco más oscura que la mía y unos ojos marrones que destacaban incluso desde lejos.
Estaba solo.
No hablaba con nadie y tampoco parecía estar buscando a alguien. Simplemente permanecía allí, mirando alrededor con una expresión seria.
Me quedé observándolo durante unos segundos.
No sabía quién era.
Nunca lo había visto antes.
—¿Será nuevo? —pregunté.
Milagros se encogió de hombros.
—No sé. Creo que sí.
Volví a mirar al chico.
Había algo extraño en él.
No exactamente algo malo. Era más bien la sensación de que no quería llamar la atención y prefería mantenerse apartado de los demás.
—Ojalá esté en nuestra clase —dije con inocencia—. Parece buena onda.
Milagros me miró y soltó una pequeña risa.
—¿Cómo sabés que es buena onda si ni siquiera hablaste con él?
—No sé —respondí, riéndome—. Es solo lo que parece.
—Bueno, si después resulta ser un aburrido, no digas que no te lo advertí.
—¡Milagros!
Las dos nos reímos y seguimos caminando.
En ese momento no le di demasiada importancia.
Era solamente un chico nuevo.
Al menos eso pensaba.
Las clases comenzaron y poco a poco me olvidé de aquel encuentro.
La profesora empezó a explicar y todos nos acomodamos en nuestros lugares. Yo intentaba prestar atención, aunque de vez en cuando escuchaba a Milagros susurrar algún comentario que me hacía reír.
La mañana pasó lentamente.
Una clase.
Después otra.
Y otra más.
Hasta que finalmente llegó la hora del recreo.
Cuando sonó el timbre, todos salimos del salón.
El patio se llenó rápidamente de alumnos. Algunos corrían de un lado a otro, otros se quedaban sentados hablando y algunos aprovechaban el recreo para terminar sus meriendas.
Yo estaba conversando con mis amigas cuando Milagros volvió a quedarse mirando hacia un lado.
—¡Mirá! —dijo.
—¿Qué?
—Es él.
Seguí su mirada.
Era el mismo chico.
El niño rubio de ojos marrones.
Esta vez estaba caminando por el patio.
—¿Qué hacemos? —pregunté.
Milagros sonrió.
—Voy a saludarlo.
Antes de que pudiera decir algo, comenzó a caminar hacia él.
Yo me quedé junto a las demás, observando la situación desde unos pasos de distancia.
Milagros se acercó al chico y le sonrió.
—Hola.
El niño se detuvo.
La miró.
Por un instante pensé que iba a responder.
Pero no lo hizo.
Simplemente la observó unos segundos y continuó caminando.
Milagros regresó hacia nosotras con una expresión de sorpresa.
—¿Qué pasó? —pregunté.
—No sé.
—¿No te respondió?
—No.
La miré sorprendida.
Yo también había visto lo que había pasado.
Y, para ser sincera, me molestó un poco.
No entendía por qué no había devuelto el saludo.
—Qué maleducado… —pensé.
Miré hacia donde se había ido.
El chico continuaba caminando.
Entonces, justo cuando estaba a punto de dejar de mirarlo, ocurrió algo inesperado.
Se detuvo.
Se dio la vuelta.
Y me miró.
Nuestros ojos se encontraron.
Por unos segundos nos quedamos así.
Sin decir nada.
No sé cuánto duró aquel momento. Quizás fueron solamente dos o tres segundos, pero recuerdo perfectamente aquella mirada.
Yo no sabía qué hacer.
No quería quedarme mirándolo demasiado, así que levanté la mano y lo saludé.
No porque quisiera llamar su atención.
Simplemente lo hice por educación.
Y entonces…
Él me devolvió el saludo.
Me quedé sorprendida.
Después de tantas personas que habían pasado cerca de él y de haber ignorado el saludo de Milagros, había respondido al mío.
Milagros me miró inmediatamente.
—¿Viste eso?
—¿Qué?
—¡Te respondió!
—Bueno… yo lo saludé.
—¡Yo también lo saludé!
No pude evitar reírme.
—Quizás no te escuchó.
Milagros cruzó los brazos.
—Claro. Seguro fue eso.
Yo volví a mirar hacia el chico.
Pero ya se había dado la vuelta.
Y esta vez siguió caminando sin mirar atrás.
Durante el resto del recreo intenté no pensar en lo ocurrido.
Volví a hablar con mis amigas y nos pusimos a jugar y a conversar como siempre.
Pero, aunque intentaba concentrarme en otras cosas, una pregunta seguía dando vueltas en mi cabeza.
¿Por qué me había devuelto el saludo a mí?
No tenía sentido.
Ni siquiera sabía su nombre.
No sabía de dónde venía.
No sabía por qué estaba en nuestra escuela.
Y mucho menos sabía por qué parecía tan distante.
—Elizabet.
Levanté la cabeza.
—¿Qué?
Milagros me estaba mirando.
—Estás pensando en él otra vez.
—¡No!
—Sí.
—Que no.
—Entonces, ¿en qué pensabas?
Me quedé callada.
No tenía una respuesta.
Milagros sonrió como si hubiera ganado una discusión.
—Lo sabía.
—¡No estaba pensando en él! Solo estaba… pensando.
—¿En qué?
—En… nada.
Ella comenzó a reírse.
Yo también terminé riéndome.
En aquel momento todo parecía una pequeña anécdota sin importancia.
Un chico nuevo.
Un saludo.
Una mirada.
Nada más.
Pero, cuando ahora recuerdo ese día, me doy cuenta de algo que entonces no podía entender.
A veces las cosas que parecen pequeñas son justamente las que terminan cambiándolo todo.
Cuando terminó el recreo, regresamos al salón.
Me senté en mi lugar y saqué mis cosas.
La profesora continuó con la clase y traté de prestar atención.
Pero de vez en cuando miraba hacia la puerta.
No sabía por qué.
Quizás esperaba volver a verlo.
Aunque no quería admitirlo.
Pasaron unos minutos y finalmente escuchamos pasos en el pasillo.
La puerta del salón se abrió.
Todos miramos hacia allí.
Era el mismo chico.
El niño rubio.
La profesora lo acompañaba.
—Chicos, tenemos un nuevo compañero —dijo ella—. Quiero que lo reciban bien.
El salón quedó en silencio durante unos segundos.
El chico permaneció junto a la puerta.
Parecía tranquilo, pero también un poco distante.
La profesora continuó:
—Podés presentarte.
Él miró al salón.
Por un momento pensé que no iba a decir nada.
Entonces habló.
—Soy Alaric.
Solo eso.
No agregó nada más.
La profesora señaló un lugar vacío.
—Podés sentarte allí.
Alaric caminó hasta su asiento.
Cuando pasó cerca de mí, levantó la mirada.
Nuestros ojos volvieron a encontrarse.
Esta vez no hubo un saludo.
Solo una mirada.
Pero yo recordé inmediatamente lo que había ocurrido durante el recreo.
Alaric.
Por fin sabía su nombre.
No sabía nada más de él.
Pero ya tenía una pequeña pregunta en mi cabeza.
¿Por qué parecía tan diferente de los demás?
Y todavía tenía otra pregunta que me intrigaba aún más:
¿Por qué me había devuelto el saludo a mí?
En ese momento no tenía ninguna respuesta.
Y tampoco imaginaba que tardaría mucho tiempo en descubrirlas.
Porque aquel día, el 6 de junio, no había conocido solamente a un chico nuevo.
Había conocido a alguien que, muchos años después, todavía formaría parte de mi historia.
Y aunque yo todavía no lo sabía…
aquello recién estaba comenzando.