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Desciciones

DNavarrete
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El silencio de la Biblioteca siempre resulta extraño.

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Pensamiento

Pensamiento

renglontorcido

Neta, Luna sale a explicar por qué no hubo historias y yo sin una bibliotecaria flotante que dé la cara por mis pendientes. Apuesto a que viene el mismo tipo salvándose en un libro y hundiéndose en el de al lado.

Neta, Luna sale a explicar por qué no hubo historias y yo sin una bibliotecaria flotante que dé la cara por mis pendientes. Apuesto a que viene el mismo tipo salvándose en un libro y hundiéndose en el de al lado.

Contenido de la publicación

El silencio de la Biblioteca siempre resulta extraño.

 

No es un silencio vacío.

Es un silencio que observa.

 

Estás sentado en medio de uno de los pasillos interminables, rodeado por estantes que se pierden en direcciones imposibles. Miles de libros descansan en su lugar… demasiado quietos para ser normales.

 

Miras a tu alrededor.

 

Esperando que algo pase.

 

Algo siempre pasa aquí.

 

Un crujido leve.

 

Luego una voz.

 

—Vaya… ya estás revisando si sigo aquí.

 

Antes de que alcances a reaccionar, algo aparece sobre ti.

 

No frente a ti.

 

Encima.

 

La cabeza de Luna cuelga boca abajo desde el aire, flotando tranquilamente sobre tu cabeza. Sus manos descansan sobre tu cabello como si estuviera apoyándose en una baranda invisible.

 

Su rostro está peligrosamente cerca.

 

Sonríe.

 

—Hola.

 

Balancea las piernas en el aire mientras te observa.

 

—Pensé que tardarías un poco más en empezar a buscarme.

 

Inclina la cabeza apenas.

 

—Aunque… supongo que es normal. Después de todo, estuve fuera un ratito.

 

Sus dedos tamborilean suavemente sobre tu cabeza.

 

—¿Me extrañaste?

 

Hace una pausa corta y luego se lleva una mano al pecho con exageración teatral.

 

—Claro que sí. ¿Quién no extrañaría a esta linda chica?

 

Sonríe con orgullo descarado.

 

—Soy bastante encantadora, ¿no crees?

 

De pronto se impulsa con un pequeño saltito en el aire y aterriza frente a ti como si la gravedad fuera una sugerencia más que una ley.

 

Acomoda su vestido con elegancia innecesaria.

 

Luego te mira con curiosidad.

 

—Sé lo que estás pensando.

 

Cruza las manos detrás de la espalda y da un pequeño paseo alrededor tuyo.

 

—“por que no ahí historias hoy?¨

 

Se detiene frente a ti otra vez.

 

Inclina la cabeza.

 

—Mmm… asuntos inconvenientes.

 

Su sonrisa se vuelve apenas más fina.

 

—Con los otros.

 

No explica más.

 

Ni parece interesada en hacerlo.

 

En cambio mira alrededor de la Biblioteca.

 

Suspira.

 

—Lamentablemente tuve que dejar la Biblioteca sola durante un tiempo.

 

Pasa una mano por el aire y varios libros en un estante cercano se acomodan rápidamente como estudiantes sorprendidos copiando.

 

—Y cuando no estoy…

 

Entrecierra los ojos.

 

—Mis libros se relajan demasiado.

 

Uno de los tomos más cercanos se abre lentamente… y luego se cierra de golpe al sentir su mirada.

 

Luna sonríe satisfecha.

 

—Un desastre.

 

Luego vuelve a mirarte.

 

—Pero bueno… ya estoy de vuelta.

 

Da un pequeño giro sobre sus talones.

 

La Biblioteca parece respirar con ella.

 

—Y tenemos mucho que hacer.

 

Luna comienza a caminar entre los estantes sin prisa, como si el pasillo infinito fuera simplemente un sendero familiar. Sus pasos apenas hacen ruido, pero cada vez que pasa junto a un estante los libros parecen acomodarse un poco más rectos.

 

No te mira para comprobar si la sigues.

 

Simplemente sabe que lo haces.

 

—La razón por la que volví —dice finalmente, con voz tranquila— es bastante simple.

 

Pasa la mano por el lomo de un libro oscuro mientras avanza.

 

—Pensé que ya era momento de mostrarles algo nuevo.

 

Se detiene.

 

No frente a un libro en particular.

 

Frente a ti.

 

Inclina la cabeza.

 

—Pero antes… quiero preguntarte algo.

 

Levanta un dedo, como si diera instrucciones en una clase.

 

—Piensa en tu vida.

 

Espera.

 

No habla.

 

Solo observa.

 

El silencio de la Biblioteca se vuelve más pesado.

 

—Ahora piensa en algo importante para ti. Algo que realmente signifique algo.

 

Camina lentamente a tu alrededor mientras esperas.

 

—Un momento. Una decisión. Algo que haya cambiado el rumbo de las cosas.

 

Pasa un par de segundos más.

 

—Bien.

 

Se detiene otra vez frente a ti.

 

—Ahora piensa en el instante exacto que definió eso.

 

Hace un pequeño gesto con los dedos, como si atrapara algo invisible en el aire.

 

—Ese momento donde elegiste algo. Donde dijiste sí… o no. Donde tomaste un camino y dejaste otro atrás.

 

Sus ojos brillan con una curiosidad suave.

 

—Ahora pregúntate algo.

 

Se inclina apenas hacia ti.

 

—¿Qué habría pasado si hubieras elegido diferente?

 

El silencio vuelve a extenderse.

 

Luna sonríe, como si conociera la respuesta que está formándose en tu cabeza.

 

—¿Tu vida sería igual?

 

Camina hacia otro estante.

 

—¿El resultado habría cambiado?

 

Pasa un dedo por una fila de libros.

 

—¿Serías otra persona ahora?

 

Se detiene.

 

Luego se encoge de hombros con ligereza.

 

—Bueno…

 

—Eso ya pasó.

 

Te mira de reojo.

 

—Tal vez no aquí.

 

Señala el suelo con el pie.

 

—Tal vez no en este pequeño universo donde estás sentado ahora.

 

Su sonrisa se vuelve más divertida.

 

—Pero en algún lugar… alguien tomó esa decisión.

 

Camina unos pasos más y golpea suavemente un libro con el nudillo.

 

—Alguien dijo lo contrario.

 

—Alguien eligió el otro camino.

 

—Alguien giró a la izquierda en vez de a la derecha.

 

Se gira hacia ti completamente.

 

—Y hoy su vida es distinta.

 

Inclina la cabeza.

 

—Muy distinta.

 

Luna abre las manos como si mostrara algo enorme alrededor de ambos.

 

—Eso…

 

Su voz se vuelve suave.

 

—Es el multiverso.

 

Los estantes parecen extenderse todavía más lejos en la distancia.

 

—Millones de decisiones.

 

—Millones de caminos.

 

—Millones de realidades donde algo fue diferente.

 

Sonríe.

 

—Y todos ellos…

 

Golpea suavemente el libro que tiene más cerca.

 

—terminan aquí tarde o temprano.

 

Cierra el libro con un sonido seco.

 

Clac.

 

—Después de todo…

 

Sus ojos vuelven a ti.

 

—las decisiones son lo que llenan mi Biblioteca.

 

Luna deja el libro cerrado entre sus manos.

 

La Biblioteca vuelve a quedarse en silencio.

 

Pero es un silencio diferente ahora.

 

Más amplio.

 

Más profundo.

 

Como si los estantes se hubieran extendido un poco más mientras hablaba.

 

Ella te observa un momento.

 

Luego sonríe.

 

—Ya sé lo que estás pensando.

 

Camina unos pasos mientras gira el libro entre sus dedos.

 

—“¿Y los castigos?”

 

Imita la pregunta con un tono exageradamente inocente.

 

—“¿Dónde están los condenados? ¿Dónde están las almas sufriendo? Eso era más entretenido.”

 

Se detiene frente a ti.

 

Levanta el libro.

 

Apoya el lomo contra sus labios como si estuviera pensándolo.

 

Sus ojos brillan con una diversión tranquila.

 

—Sí… lo sé.

 

Habla sin apartar el libro de su boca.

 

—Esas historias son… bastante divertidas.

 

Una sonrisa pequeña aparece.

 

—Una sola alma arruinando su vida. Un error. Una decisión terrible. Un final delicioso.

 

Baja el libro lentamente.

 

—Pero dime algo.

 

Se inclina un poco hacia ti.

 

—¿Qué crees que es más interesante?

 

Hace un gesto amplio con la mano hacia los estantes infinitos.

 

—¿Una sola alma rompiéndose?

 

Pausa.

 

Luego golpea suavemente el libro contra su palma.

 

—¿O millones de ellas cambiando su destino… solo por una decisión distinta?

 

Camina otra vez entre los pasillos.

 

Los estantes parecen perderse aún más lejos.

 

—Millones de versiones de la misma vida.

 

—Millones de caminos que nunca viste.

 

—Millones de mundos donde una sola elección cambió todo.

 

Se detiene.

 

Te mira por encima del hombro.

 

—Imagínalo.

 

Su sonrisa vuelve a ser juguetona.

 

—Todos esos caminos…

 

Toca el libro con la punta del dedo.

 

—Todos esos destinos…

 

Inclina la cabeza.

 

—Todos esos finales distintos.

 

El silencio vuelve a instalarse entre los estantes.

 

Luna cierra el libro con suavidad.

 

Clac.

 

—Créeme…

 

Sus ojos brillan con un humor oscuro.

 

—eso puede ser mucho más entretenido que un simple castigo.

 

Se gira y continúa caminando entre los libros.

 

—Después de todo…

 

Su voz llega desde el pasillo.

 

—las decisiones no solo crean destinos.

 

Hace una pequeña pausa.

 

—También crean historias.

 

 

Thoughts

  • Ovid

    Luna pidiéndole al lector que se quede quieto pensando en su propia decisión, con la Biblioteca poniéndose más pesada mientras espera, me dejó un buen rato con la mía en la cabeza. Seguro que las próximas historias son la misma vida contada dos veces, una por cada lado del camino. Gracias por seguir con la serie!

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  • renglontorcido

    Neta, Luna sale a explicar por qué no hubo historias y yo sin una bibliotecaria flotante que dé la cara por mis pendientes. Apuesto a que viene el mismo tipo salvándose en un libro y hundiéndose en el de al lado.

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