A veces las carencias de afecto nos hacen vulnerables. Sin darnos cuenta, quedamos encadenados a alguien que dice querernos, pero nos trata mal. Nos hacen sentir la peor basura, y aun así no quieren perdernos. El chantaje emocional se disfraza de frases como: “no puedo vivir sin ti” o “si te vas, me mato.
No era amor. Era una prisión disfrazada de cariño. Reconocerlo fue el primer paso para empezar a liberarme.