Ese día,
En la inmensidad de mi cuarto,
En la oscuridad de mi alma,
Con la tristeza en el corazón,
Con el temor en mi cuerpo. . .
Me encontraba yo. . . Hablando con la única persona que jamás pensé que hablaría; Alguien que aún sin darme cuenta no me dejó sola en toda mi vida.
Era él.
Habitaba dentro de mi, en la parte más oscura de mi ser, una parte alejada pero cercana donde todos tenían acceso pero nadie quería entrar.
Él me escucho. . . Él me comprendio.
Oh mi bello demonio personal, tan parecido a mi que me aterra, pero tan diferente que me sorprende, somos uno, con mentalidades diferentes, con excusas del porque de nuestra existencia, del porque de nuestra cobardía.
Oh mi pequeño gigante ser, fuiste el único que se quedo en los días grises como este, fuiste el que escucho cada uno de mis pensamientos, no me juzgaste, no me humillaste, no te compadeciste de mi, me hiciste mirarte. . . Mirarme, para que pudiera escucharte, tus pensamientos, tus latidos. . . Imposibles de no notar, pero que a muchos aterririza y prefieren ignorar.
Mi demonio personal, ese que me miro a los ojos, ese que siempre me acompaña, ese que no juzga, no humilla, ese al que muchos temen. . .
"Cuando hagas las pases contigo nadie podrá detenernos".
Sonrió, yo cerre los ojos y volví a mirar, allí seguía, no se había marchado, ni lo haría hasta que yo me fuera, mi demonio personal. . . Tu y yo somos ella.
Cerré los ojos y me quite, pues después de mucho mirarme al espejo, ese se estaba aburriendo.
Oh mi demonio personal. . . Somos la misma cosa.
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ESCRITO EL 29/08/2024.