¿Cuántas veces desperté cada mañana si un buen día cariño?, ¿sin dejar de sentir que ya no soy un niño?
¿Cuántas veces desayune sola? El no sentir un murmullo me ahoga, el no tener esos besos en la frente y sin que me digas que hermosa niña tan inteligente. Caminar por todo lados sin sentirme encarcelado con un abrazo profundo, de esos que te mueven el mundo. Merendar cuando baja el sol nuca fue sin sentir dolor, por que nunca sentí tu amor cuando mas lo necesitaba. Y muchas noches pude sentirme abandonada cuando tus besos me faltaban y ojala esas madrugadas cuando lloraba desconsolada, en ves de escuchar tu furia pudiera haber sentido esa mamá tan cansada que a mi lado se quedara hasta que la pena se esfumara, hasta dormirme y descansar sin pensar que ser abandonada era lo peor que me tocaba.
Pero entiendo que no me entiendas, entiendo que no comprendas.
Tal vez no podías verlo, pero hoy crecí y comprendo que odiarte no es eterno. Y que el miedo al abandono no lo perdí, pero si me exigí no hacer sentir lo mismo. Romper con la cadena de que llorar es para frágiles, de que nadar entre tanto tormento solo hará que cuando pase el tiempo puedas dejar de temer. o tal vez temer! pero aun así no dejar de correr.