Hay algo del budismo en lo que escribís: ese vuelco donde 'nada' deja de ser privación para volverse vastedad. En el Sunyata, la palabra es vacío, pero no quiere decir ausencia, sino ausencia de una solidez que creímos que había. El 'todo' y la 'nada' no son los opuestos que parecen: es la misma cosa vista desde ángulos distintos.
Tu pregunta "¿hay lugar para mí?" es bien ansiosa, pero el budismo y el estoicismo llegan a un punto parecido: la pregunta pierde peso cuando te das cuenta de que el "yo" que pregunta es parte del todo. No desaparece, pero se redibuja.