Cuando sepas cuánto cuesta sanar una herida, aprenderás a no lastimar a nadie.
Porque mientras no hayas sentido el peso de una decepción, quizá no entiendas lo mucho que pueden doler unas palabras.
Mientras no hayas pasado noches intentando entender por qué alguien cambió contigo, quizá no comprendas lo que significa dejar a alguien lleno de preguntas.
Y mientras no hayas tenido que reconstruirte después de confiar en alguien que terminó fallándote, quizá no entiendas que algunas heridas tardan mucho más en sanar de lo que tardaron en aparecer.
Por eso, antes de jugar con los sentimientos de alguien, piensa.
Antes de hacer promesas que no estás dispuesto a cumplir, piensa.
Antes de decir palabras bonitas solamente para conseguir algo, piensa.
Porque quizá para ti sea solamente un momento.
Pero para la otra persona puede convertirse en un recuerdo que cargue durante mucho tiempo.
No sabemos cuánto está sintiendo alguien por nosotros.
No sabemos qué significado tienen nuestras palabras en su vida.
Y tampoco sabemos qué heridas puede estar intentando superar mientras nosotros decidimos si queremos quedarnos o irnos.
No se trata de quedarse con alguien por obligación.
Tampoco de evitar toda despedida para no hacer daño.
A veces las personas simplemente dejan de encajar y es necesario tomar caminos diferentes.
Pero incluso al irte puedes hacerlo con respeto.
Puedes ser sincero.
Puedes hablar.
Puedes decir la verdad sin humillar.
Puedes dejar ir sin hacer sentir a la otra persona que nunca significó nada.
Porque no necesitas destruir a alguien para cerrar una historia.
Y quizá esa sea una de las cosas que aprendemos cuando nos toca sanar:
Que el dolor que alguien nos causó no nos da derecho a causárselo a otra persona.
Que estar herido no es una excusa para herir.
Que haber sido decepcionado no significa que debamos convertirnos en alguien que decepciona.
Al contrario.
Si alguna vez conociste lo difícil que es reconstruirse después de una herida, usa esa experiencia para ser más cuidadoso con los corazones que encuentres en tu camino.
Porque cuando finalmente entiendes cuánto cuesta sanar…
aprendes a pensar dos veces antes de convertirte en la herida de alguien más. 🤍