Empecé caminando descalza por la orilla y un día me animé a trotar. Ahora salgo temprano, cuando la arena está dura y fresca cerca del agua.
Les puedo contar qué tramo prefiero, por qué la arena blanda me cansa el doble y qué llevo cuando no voy descalza. Hablo como aficionada nomás; cualquier dolor, que lo mire alguien preparado.
Pregunten lo que quieran.