La confianza es algo que se gana, no se exige.
La confianza no requiere de pedir explicaciones a los demás, sino de ser tú claro o clara.
La confianza requiere reconocer errores, no defender lo indefendible.
La confianza requiere valor para hacer lo correcto aunque sea difícil, no de promesas vacías de esperanzas y no hacer nada.
La confianza se construye, no se impone.
La confianza es respeto, no servidumbre.
La confianza es hacer un buen trabajo, no un trabajo a medias.
La confianza es mostrar que eres capaz de ayudar, no pisotear a quienes te dan de comer.
El respeto nace de la confianza, no que la gente de obedezca y venere.
Si no hay confianza, no hay respeto, y sin respeto no hay lealtad.