Mi nombre es Yamila, soy Enfermera Universitaria y pronto seré Licenciada en Enfermería. La tesis me tiene estancada, pero sé que con esfuerzo podré superarlo.
Hace menos de un año decidí dejar de vivir. Me tomé un cóctel de pastillas mezcladas con alcohol y decidí irme a dormir. Por suerte y gracias a mis hermanos, al otro día desperté en el hospital con una sonda nasogástrica y mi tía al lado. Me habían hecho un lavado de estómago.
Desde ese día mi vida cambió. Hice un tratamiento que me llevó a enfrentarme con mis peores miedos y lograron diagnosticarme TLP, un trastorno que lleva mis emociones al límite.
Actualmente pasaron diez meses y me siento mejor. Hay momentos de angustia sin motivo aparente, pero logro identificar momentos de paz y tranquilidad, algo que en el pasado me resultaba difícil. Fueron meses difíciles: no tenía incentivo para absolutamente nada; me pasaba días enteros tirada en el sillón, llorando y evitando la realidad.
Es difícil vivir con un dolor en el pecho tan fuerte, con esa angustia que te tira y no te permite levantarte.