Cuántos cuentos que nunca se escribieron, cuántos momentos que debieron ser eternos. Cuántas palabras que se fueron con el viento, cuántos andan vivos, pero muertos van por dentro
Vivo de prisa porque la muerte a nadie avisa, lo que fue de nosotros ya no queda ni en cenizas
Qué apatía, la felicidad cancelándome otra cita.
Quizás en otra vida se junten tu alma con la mía.