Holi.
Hoy es 26/09/2026.
Creo que hace rato no te escribo.
Hace mucho no me miras a la cara. Una parte de mí sabe que es el rechazo que te causo, y a otra parte le gusta creer que es porque te da miedo enamorarte perdida y locamente de mí.
“Todo el mundo me habla de vos, y no puedo dejar de reir. Lo que hacés y a dónde vas (...)
No está bien romper un corazón, deja vu de lo que va a venir
Hay un Boomerang en la city mi amor, todo vuelve como vos decís”
El otro día me cantaste en la cara (“...O sí conmigo estás vengandote de un hombre”) y me devolviste unas cartas que me di hace mil años.
Te daría todas estas porque me encanta molestarte. Tu odio me hace reir tanto como tu amor.
Hoy fue un día muy loco. Me hablaron mucho de suicidio y religión. Parece que van de la mano.
Que tema difícil, ¿No? Creo que vos y yo nunca nos cerramos con algún tema de conversación y eso me gustaba mucho de que vengas a casa.
A veces quiero preparar café para dos y algunas tostadas de más.
¿No te gustaría volver a la terraza a tomar y hablar de lo que nos depara el futuro?
Estuve leyendo un libro que se llama “Máscaras Venecianas” y aunque no me gustó mucho, tiene dos partes que (creo) representan un poco lo que sentí por vos.
“La despedida, muy apresurada, me dejó un sentimiento de incomprensión mezclado con tristeza.”
“No me atreví, pues, a buscar una reconciliación. No fui a verla ni la llamé por teléfono. Busqué un encuentro casual. Nunca he caminado tanto por Buenos Aires."
Tantas cosas me enteré de vos. Y me encantaría estar decepcionada, pero simplemente no puedo. Hay algo en vos que me hace creer que todo va a salir bien. Sea como sea. Pase lo que pase. Creo que va a salir bien. Vamos a estar bien.
—Luzbelito.