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Capítulo 19: Segundo piso

DNavarrete
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El segundo piso se extendía ante ellos, sumido en un silencio extraño, casi irreal. Las ruinas antiguas permanecían envueltas en aquella niebla grisácea y densa que nunca parecía disiparse, flotando…

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Pensamiento

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TeoSanabria

Aoi hundido en el pelaje de Fern mientras la ciudad entera le dice Domadora me hizo acordar a un vecino de mi pueblo que se fue a la capital y volvió con un apodo que nunca eligió. Odiaba el apodo, luego se acostumbró y al final se presentaba así. Aoi va

Aoi hundido en el pelaje de Fern mientras la ciudad entera le dice Domadora me hizo acordar a un vecino de mi pueblo que se fue a la capital y volvió con un apodo que nunca eligió. Odiaba el apodo, luego se acostumbró y al final se presentaba así. Aoi va por el mismo camino, al cerrar el capítulo ya le gusta un poquito. Lo que no sé es cómo va a hacer para que la fama no le llegue al quinto piso antes que él.

Contenido de la publicación

El segundo piso se extendía ante ellos, sumido en un silencio extraño, casi irreal. Las ruinas antiguas permanecían envueltas en aquella niebla grisácea y densa que nunca parecía disiparse, flotando entre las columnas rotas y los muros derrumbados como un velo eterno. El viento soplaba con un gemido suave, arrastrando partículas de polvo y ceniza que brillaban débilmente bajo un cielo oscuro, cargado de nubes que parecían pesar sobre todo el mapa.

 

Después del caos absoluto provocado por Reika y Reina durante las últimas horas, su ausencia repentina dejaba una sensación de vacío inesperado. Pero para Aoi, ese silencio no era inquietante; por primera vez en todo el día, se sentía… en paz.

 

—…Por fin… —murmuró, dejando escapar un suspiro largo, profundo y cargado de alivio.

 

Estaba solo. O bueno, tan solo como podía estar acompañado de Fern, Lyn y Puddle. Para él, eso equivalía a la tranquilidad absoluta.

 

En el instante mismo en que las dos chicas desaparecieron a través de los portales de regreso a la ciudad, Aoi actuó con una determinación digna de la mejor de sus habilidades. Sin perder ni un segundo, comenzó a desprenderse de su ropa actual. Literalmente se arrancó el traje de camarera con una velocidad impresionante, como si la tela ardiera al contacto con su piel.

 

—¡Nunca más…! —declaró con dramatismo mientras desempacaba y se ponía de nuevo su armadura ligera de cuero y placas metálicas, ajustando cada correa con alivio—. ¡Jamás volveré a ponerme algo así! ¡Prefiero enfrentar al jefe Berserker diez veces seguidas, con las manos atadas y a ciegas, antes de pasar otra hora vestido de esa manera!

 

Fern soltó un gruñido grave, claramente divertido, mientras movía la cola.

 

—¡Tú te callas! ¡También te reíste de mí cuando me vieron así! —le reclamó Aoi señalándolo con un dedo.

 

El gran lobo negro simplemente desvió la mirada hacia las ruinas, fingiendo absoluta indiferencia. Traidor de primera categoría, pensó Aoi, aunque una pequeña sonrisa se le escapó.

 

Una vez de regreso a su equipo habitual, el aire pareció volverse más ligero. Aoi estiró los brazos, sintiendo la familiar comodidad de su equipamiento… pero entonces sus ojos se posaron en algo nuevo, descansando ahora en su cinturón, integrados perfectamente junto a sus pociones y herramientas.

 

Dos abanicos de guerra, cerrados y elegantes, con estructuras sólidas y grabados que capturaban la poca luz del entorno. No eran adornos ni caprichos estéticos. Eran botín. Recompensas únicas obtenidas tras sobrevivir a la batalla más difícil hasta el momento: derrotar al guardián del primer piso en su máxima expresión de violencia, el Modo Berserker.

 

Al acariciar la superficie del primero, el sistema se activó automáticamente frente a sus ojos, proyectando una interfaz translúcida y brillante que solo él podía ver.

 

 

  [¡NUEVO OBJETO OBTENIDO!

 

 Abanico de Brisa Vital

 

Tipo: Arma de Soporte –

 

Rara (Única)Nivel: 1 / Evolutivo

 

    Descripción: Un abanico ligero, con varillas de plata pulida y telas resistentes adornadas con bordados de hilo luminoso. Fue forjado con esencia de magia curativa antigua.

 

    Habilidad Activa – Brisa Restauradora:

 

Al abrirlo y agitarlo, libera una suave corriente de energía que cura heridas leves y estabiliza el estado de aliados o criaturas domadas dentro de un área pequeña. Reduce levemente la fatiga y el dolor.

 

Nota: Al ser un objeto evolutivo, su poder, alcance y eficacia aumentarán conforme crezca la fuerza de su portador. ¡Podrá desbloquear efectos adicionales en niveles superiores]

 

Aoi lo tomó entre sus manos y lo abrió con un movimiento fluido. El abanico se desplegó con un sonido suave y nítido. Al hacerlo, una luz tenue y verdosa recorrió las telas. Lo agitó suavemente hacia sí mismo, y sintió al instante cómo la tensión acumulada en sus músculos disminuía, como si una brisa fresca y reconfortante acariciara su piel.

 

—Increíble… —susurró, cerrándolo de nuevo con destreza—. Es la primera arma de este estilo que veo para alguien como yo… suena débil ahora, pero si evoluciona conmigo… esto podría ser vital en el futuro.

 

Dejó el primero en su lugar y pasó la mano hacia el segundo abanico. Este se sentía diferente. Más pesado, con una vibración sutil que recorría sus dedos. Sus colores eran oscuros, con tonos azules profundos y negros, y grabados que parecían retorcerse como llamas de sombra. La interfaz apareció de nuevo, cambiando para mostrar la información correspondiente.

 

 

  [NUEVO OBJETO OBTENIDO!

 

  Abanico de Viento Impulsor

 

Tipo: Arma de Potenciación

 

Rara (Única)Nivel: 1 / Evolutivo

 

    Descripción: Arma construida con esencia de tormenta y furia concentrada. Sus diseños oscuros representan la fuerza bruta llevada al límite.

 

    Habilidad Activa – Corriente de Ascenso:

 

Al agitarlo con fuerza, libera una onda de energía que envuelve a las bestias domadas cercanas, aumentando temporalmente todas sus estadísticas físicas: Velocidad, Fuerza, Resistencia y Reflejos. El efecto dura poco tiempo, pero es intenso.

 

Nota: Al ser un objeto evolutivo, la duración y el porcentaje de mejora aumentarán con el tiempo. ¡Podría llegar a romper los límites naturales de las criaturas]

 

—Esto sí da un poco de miedo… —admitió Aoi, sintiendo cómo la energía contenida pulsaba contra su mano.

 

Decidió probarlo inmediatamente. Sacó el abanico oscuro, lo abrió de golpe y lo agitó con firmeza hacia donde estaban sus compañeros. Una ráfaga de aire cargada de luz azulada y oscura se expandió en forma de media luna, envolviendo a Fern, Lyn y Puddle en una capa brillante que duró apenas unos segundos.

 

Fern se irguió al instante, sus músculos se tensaron bajo el pelaje negro y sus ojos brillaron con mayor intensidad. Lyn soltó un grito potente, batiendo las alas con una fuerza que levantó polvo del suelo. Incluso Puddle pareció vibrar de energía, rebotando más alto de lo normal.

 

—¡Vaya! El cambio es inmediato… —observó Aoi con satisfacción—. Si usamos esto en medio de un combate, la ventaja será enorme.

 

Pero las mejoras no eran solo suyas. La batalla contra el jefe había sido dura, y sus compañeros también habían alcanzado nuevos límites. Aoi se giró hacia ellos, con la curiosidad y la emoción creciendo en su pecho.

 

—Muy bien, chicos. Fue una pelea difícil, pero no salimos de vacío. Quiero ver qué aprendieron. Empecemos por ti, Fern.

 

El gran lobo negro dio un paso al frente, imponente bajo la niebla gris. Sus ojos rojos brillaron con mayor intensidad que antes. De inmediato, el sistema mostró los cambios en su estado.

 

 

    [🔎 FICHA DE CRIATURA ACTUALIZADA

    🐺 Fern – Lobo de las Sombras

 

Rango: ÉliteNivel: Evolucionado

    ✨ ¡NUEVA HABILIDAD DESBLOQUEADA!

 

Esfera de Niebla Oscura

 

Tipo: Ataque + Control de Zona

 

Descripción: Reúne energía de la oscuridad alrededor de su hocico y lanza una esfera concentrada al objetivo. Al impactar o acercarse al suelo, explota creando una nube de sombra densa que cubre un área de 5 metros de radio.

 

Efecto: Cega a todos los enemigos dentro de la zona y reduce ligeramente su precisión y velocidad de movimiento durante unos segundos. Ideal para emboscadas o para romper formaciones enemigas.]

 

Fern no esperó indicaciones. Abrió la boca y la oscuridad comenzó a condensarse en su interior, visible como partículas negras girando velozmente. Un instante después…

 

¡BOOM!

 

Una esfera negra salió disparada como un proyectil, impactando contra una columna de piedra semiderruida. El estallido hizo volar esquirlas de roca, y al instante, una nube espesa y oscura se extendió por todo el entorno cercano, ocultando la visión completamente. Aoi solo pudo ver sombras difusas dentro de esa zona.

 

—¡Es increíble! No solo hace daño, ahora controla el campo de batalla —asintió Aoi, impresionado—. ¡Excelente trabajo, Fern!

 

El lobo sacudió el pelaje, la nube se disipó lentamente, y movió la cola con un orgullo evidente.

Aoi desvió entonces su atención hacia lo alto. Lyn estaba posada sobre una cornisa, sus plumas se veían más brillantes y fuertes que nunca.

 

—Tu turno, Lyn. Muéstrame de qué eres capaz ahora.

 

El ave gigante soltó un chillido agudo y potente, que cortó el silencio de las ruinas. Despegó con un batir de alas fuerte y ascendió rápidamente hasta perderse parcialmente entre la niebla baja que cubría el cielo del segundo piso. La información de su evolución apareció flotando ante Aoi.

 

 

    [🔎 FICHA DE CRIATURA ACTUALIZADA

 

    🦅 Lyn – Águila de la Tormenta

 

Rango: Élite

 

Nivel: Evolucionado

 

    ✨ ¡NUEVA HABILIDAD DESBLOQUEADA!

 

Ráfaga Cortante

 

Tipo: Ataque Aéreo – Daño Físico / Elemental (Viento)Descripción: Alcanza altura y desciende en picada a gran velocidad, canalizando la energía del viento a través de sus alas. Al pasar cerca del objetivo, libera una o varias cuchillas de aire comprimido que cortan y golpean con gran fuerza a distancia.

 

Ventaja: Ataque de largo alcance y gran movilidad. Puede atacar desde posiciones seguras y superiores.]

 

Justo al terminar de leer, Lyn se lanzó en picada. Su silueta se volvió borrosa por la velocidad. Al pasar rasante por encima de las ruinas, batió las alas con fuerza y dos líneas de aire azulado salieron disparadas hacia el suelo. Atravesaron la vegetación oscura y densa que crecía entre las piedras y partieron una roca grande en dos mitades perfectas, con un corte limpio y preciso.

 

—¡Guau…! —Aoi miró los restos de la roca, sorprendido—. Ya no sirves solo para vigilar y buscar tesoros. Ahora eres un arma de largo alcance muy peligrosa. Esto cambia totalmente cómo podemos pelear.

 

Lyn volvió a elevarse, dando vueltas en círculos sobre ellos, como si celebrara su nuevo poder.

 

Por último, la mirada de Aoi bajó hacia el suelo, donde una pequeña masa azul brillante rebotaba felizmente. Puddle.

 

—Y tú… —Aoi negó con la cabeza, medio sonriendo—. Sigo sin entender cómo es posible que hayas evolucionado en algo tan extraño… pero te ves genial.

 

“Blurp!”,

 

respondió el slime, inflando su cuerpo gelatinoso con mucho orgullo.

 

Aoi sacó de su inventario una botella pequeña vacía y algunos materiales básicos que había recolectado: flores secas, polvo de roca y una pequeña raíz. Los dejó frente a él.

 

—Vamos, muéstrame tu truco nuevo otra vez. Quiero verlo bien.

 

La interfaz apareció de nuevo, esta vez con una entrada que hizo que Aoi abriera los ojos con sorpresa.

 

 

    [🔎 FICHA DE CRIATURA ACTUALIZADA

 

    🟢 Puddle – Slime Alquímico

 

Rango: Especial (Único)Nivel: Evolucionado

 

    ✨ ¡NUEVA HABILIDAD DESBLOQUEADA!

 

Síntesis Orgánica

 

Tipo: Creación / Soporte

 

Descripción: Actúa como un laboratorio viviente. Al ingerir materiales, plantas, minerales o sustancias, procesa su estructura interna, mezcla los componentes y los transforma automáticamente en pociones, ungüentos o disolventes.

 

Posibilidades: Actualmente puede crear pociones de curación leve, recuperación de energía y mejora de resistencia física. A medida que ingiera materiales más raros, podrá aprender nuevas recetas y crear objetos de mayor calidad.]

 

Puddle se abalanzó sobre los objetos y los absorbió dentro de su cuerpo transparente en un parpadeo. Al principio solo se veían flotar los materiales dentro de él, pero luego comenzaron a mezclarse lentamente, girando en remolinos de colores. Pequeñas burbujas aparecieron y estallaron por toda su superficie, y una luz tenue amarillenta comenzó a brillar desde su interior.

 

Pasaron unos segundos… y de su cuerpo salió despedida la botella, ahora llena de un líquido brillante y espeso. Aoi la atrapó al vuelo.

 

—¡Poción de resistencia media…! —leyó la etiqueta que apareció al tocarla—. Es totalmente funcional… ¡Eres increíble! Literalmente te convertiste en una fábrica de pociones ambulante.

 

Puddle rebotó más alto que nunca, chocando suavemente contra la pierna de Aoi como pidiendo más materiales para trabajar.

 

Aoi se quedó en silencio unos instantes, observando a su equipo bajo la niebla gris del segundo piso.

 

Fern tenía habilidades para controlar el terreno y cegar al enemigo.

 

Lyn ahora dominaba el aire y los ataques a distancia.

 

Puddle podía suministrarles recursos infinitos siempre que encontraran materias primas.

 

Y él… ahora portaba armas capaces de sanar y potenciar a niveles que antes solo podía soñar.

 

Todo el grupo había evolucionado. Y lo habían hecho rápido, muy rápido.

 

Aoi guardó los abanicos con cuidado en su cinturón y levantó la vista, dirigiéndola hacia lo alto, hacia donde las ruinas se elevaban perdiéndose en la oscuridad y la niebla.

 

Muy arriba.

 

Mucho más allá de donde estaban ahora.

 

El quinto piso.

 

Allí esperaban.

 

Leviara.

 

Nerathys.

 

Los próximos dragones antiguos.

 

Por primera vez desde que todo este viaje comenzó, la sensación que sentía no era de duda o miedo. La brisa helada del segundo piso sopló sobre su rostro, moviendo su cabello, y en su lugar creció una determinación absoluta.

 

Sonrió, ajustó su armadura y dio un paso hacia adelante.

 

—Vamos, equipo… —dijo con voz firme, cargada de confianza—. Creo que, por fin, tenemos la fuerza necesaria para llegar hasta allá arriba.

 

El segundo piso de las ruinas antiguas no era un lugar amable. De hecho, estaba diseñado para poner a prueba la resistencia, la paciencia y la suerte de cualquiera que se atreviera a cruzar sus fronteras. Y mucho menos era amable con alguien que, como Aoi, apenas llevaba unos pocos días reales inmerso en este mundo de magia y peligros.

 

Tras separarse de Reika y Reina, había decidido continuar explorando por su cuenta, acompañado solo por sus fieles compañeros. Pero en su avance, sin darse cuenta, había penetrado demasiado profundo en una de las zonas más odiadas y confusas de todo el nivel: el Laberinto de Eltaris.

 

Y ahora, el problema principal ya no era solo sobrevivir, sino encontrar la salida.

 

—…Estoy perdido —murmuró, mirando a su alrededor con desesperación.

 

Lo rodeaban pasillos de piedra grisácea, todos idénticos entre sí, tallados con antiguos símbolos que ya no tenían sentido. Todo en este lugar parecía haber sido construido con el único propósito de destruir la paciencia humana: pasillos largos que no llevaban a ninguna parte, escaleras que descendían solo para conectar con otras escaleras que volvían a subir, puertas que al abrirlas revelaban muros sólidos, y lo peor de todo… paredes que se movían muy lentamente, cambiando la distribución del mapa cuando uno parpadeaba.

 

Como si eso fuera poco, una niebla espesa y fría flotaba a ras de suelo, reduciendo la visibilidad a apenas unos metros y convirtiendo cada esquina en una incertidumbre.

 

—Definitivamente, absoluta y completamente perdido… —repitió, esta vez con un tono cargado de sufrimiento.

 

Fern, caminando a su lado con paso tranquilo, soltó un gruñido grave, como si estuviera totalmente de acuerdo con esa afirmación.

 

—No me mires así y no te atrevas a juzgarme —le recriminó Aoi señalándolo con un dedo—. Tú tampoco tienes ni la menor idea de por dónde hemos venido, ¿verdad?

 

El gran lobo negro simplemente desvió la mirada hacia la niebla, fingiendo estar muy concentrado en el paisaje inexistente. Traidor, pensó Aoi, aunque en el fondo sabía que no estaba solo en esto.

 

Pero perderse no era el mayor de sus problemas. El laberinto no estaba vacío; estaba lleno de vida hostil. Y justo en ese momento, la esquina que estaban a punto de doblar dejó de ser una incertidumbre para convertirse en una amenaza real.

 

De entre las sombras emergió una figura imponente: una criatura humanoide, cubierta por una capa de roca oscura y musgo antiguo, arrastrando una espada gigante de hoja ancha y totalmente oxidada. Sus ojos brillaban con una luz tenue y hostil.

 

 

    [¡ENEMIGO DETECTADO!

 

    🪨 Gólem de Ruinas

 

Nivel: 28Tipo: Constructo – Defensa Alta / Velocidad Baja

 

Debilidad: Magia de Oscuridad / Impacto]

 

—Gólem de Ruinas… —murmuró Aoi, reaccionando al instante. Su mano fue directa a su cinturón y desenfundó con rapidez el Abanico de Viento Impulsor, desplegándolo con un golpe seco y elegante. —¡Fern, posición!

 

El lobo de las Sombras reaccionó antes de que el sonido de la voz se desvaneciera. Se adelantó, pelando los dientes, mientras una energía oscura comenzaba a condensarse rápidamente frente a su hocico, girando en remolinos densos.

 

—¡Habilidad: ¡Esfera de Niebla Oscura!

 

¡BOOM!

 

La esfera de energía negra salió disparada como un proyectil, impactando directamente en el rostro pétreo del gólem. Al estallar, liberó una nube densa que envolvió toda la cabeza y el pecho de la criatura. El monstruo rugió confundido, girando su enorme cuerpo de un lado a otro con movimientos torpes y desordenados. La niebla había surtido efecto: estaba cegado.

 

 

    ✅ Éxito! Objetivo afectado por: Ceguera. Precisión y velocidad reducidas.

 

—¡Ahora es el momento! —exclamó Aoi, agitando el abanico oscuro con fuerza hacia su compañero. Una onda de energía azulada envolvió instantáneamente a Fern, haciendo que su pelaje brillara y sus músculos se tensaran con renovada fuerza.

 

 

    ✨ Corriente de Ascenso activada: Estadísticas de Fern aumentadas temporalmente.

 

Impulsado por el viento mágico, Fern se lanzó al ataque. Se movía mucho más rápido de lo habitual, una sombra negra deslizándose entre la bruma. Saltó, clavó sus garras en la coraza de piedra del gólem y, aprovechando su momento de indefensión, destrozó las articulaciones y el núcleo del monstruo con una furia controlada.

 

El gólem se desmoronó en pedazos que se desvanecieron rápidamente, convirtiéndose en partículas azules que flotaron hasta desaparecer, dejando caer unas cuantas monedas de cobre y fragmentos de roca refinada.

 

Aoi guardó el abanico con una sonrisa de satisfacción.

 

—¡Bien hecho! Esa combinación funcionó a la perfección. Ceguera + Potenciación… esto es otro nivel.

 

—Kyiii!

 

Lyn descendió en picada desde lo alto, donde había estado vigilando, y aterrizó pesadamente en el hombro de Aoi, agitando las alas con fuerza y soltando chillidos agudos, como si exigiera crédito por haber estado cubriendo su espalda.

 

—Sí, sí, tú también eres fundamental, lo sé —admitió Aoi riendo, acariciando el cuello del águila.

 

Desde el suelo, Puddle rebotó con fuerza contra su bota, emitiendo sonidos agudos y gelatinosos.

 

—Y tú también, pequeño explorador. Gracias por vigilar los alrededores —dijo Aoi, y al instante el slime azul comenzó a rebotar felizmente de nuevo.

 

El grupo continuó avanzando por el laberinto durante horas. Sin embargo, cuanto más caminaban, más ridícula se volvía la situación. Porque el segundo piso no solo estaba lleno de monstruos; estaba plagado de trampas. Trampas en el suelo, en las paredes, en los techos… y, por supuesto, trampas disfrazadas de tesoros.

 

—…No me gusta nada eso —murmuró Aoi, deteniéndose en seco.

 

Frente a ellos, en el centro de una sala vacía y oscura, descansaba un cofre dorado, brillando de forma tentadora y perfecta, como si hubiera sido colocado ahí a propósito. Todo su instinto le gritaba peligro, le decía que nada en este juego era tan fácil. Pero al mismo tiempo… era un cofre. Y los cofres significaban recompensas. Objetos. Dinero.

 

—Es una trampa. Obviamente es una trampa —dijo en voz alta, mientras daba pasos lentos hacia él.

 

Fern gruñó, manteniéndose atrás, desconfiado.

 

Lyn inclinó la cabeza, observando desde lo alto con curiosidad.

 

Puddle, como siempre, rebotaba feliz, ajeno a cualquier peligro.

 

Aoi llegó hasta el cofre, respiró hondo y lo agarró con muchísimo cuidado, levantando la tapa milímetro a milímetro.

 

Silencio absoluto.

 

Nada pasó.

 

—¿Eh? ¿En serio? ¿Era real? —se sorprendió, acercándose un poco más para ver el interior.

 

Y entonces…

 

¡BOOOOOM!

 

Una explosión ensordecedora estalló directamente en su cara. Una nube de humo negro, espeso y apestoso, llenó la habitación al instante, cubriéndolo todo.

 

Fern literalmente dio un salto hacia atrás, sorprendido por la detonación.

 

Lyn soltó un chillido de alarma y subió volando hasta el techo.

 

Pasaron unos segundos de confusión… y de la nube de humo comenzó a salir una figura caminando lentamente. Era Aoi. Tenía el rostro completamente cubierto de hollín negro, con los ojos y los dientes resaltando de forma absurda, brillando en contraste con su piel manchada.

 

Se hizo un silencio incómodo.

 

Y entonces…Fern soltó un sonido muy parecido a un resoplido ahogado, moviendo la cola de lado a lado.

 

Lyn comenzó a emitir sonidos agudos y rápidos, dando vueltas en círculos, claramente riéndose a su manera.

 

Y Puddle… Puddle empezó a golpearse contra el suelo, rebotando violentamente de un lado a otro como si estuviera muriendo de la risa.

 

Aoi se quedó inmóvil, parpadeando bajo la capa de hollín. Una pequeña vena tembló en su sien.

 

—…¿Se están riendo de mí? ¿Verdad que se están riendo de mí? —preguntó con voz monótona.

 

Fern apartó la mirada hacia la pared más lejana, tratando de fingir dignidad. Pero ya era demasiado tarde.

 

—¡¡USTEDES SON PARTE DEL EQUIPO, SE SUPONE QUE ME APOYAN!! —gritó indignado, limpiándose la cara con la manga sin mucho éxito—. ¡¿POR QUÉ SIEMPRE SOY YO EL QUE TIENE QUE SUFRIR LAS TRAMPAS?!

 

—Blurp! —respondió Puddle, rebotando más alto todavía.

 

Aoi terminó de limpiarse lo mejor que pudo, sintiendo una humillación profunda, aunque tuvo que admitir que, al menos, la trampa había valido la pena parcialmente. Al revisar los restos del cofre, encontró lo que realmente importaba: materiales raros para artesanía, una buena cantidad de monedas de plata y, lo más valioso, una gema de mejora para bestias, un objeto muy codiciado para fortalecer a sus compañeros.

 

—Bien… técnicamente fue una ganancia —se consoló a sí mismo mientras guardaba el botín—. Más o menos.

 

Siguieron avanzando. Horas de caminata, enfrentamientos más rápidos gracias a sus nuevas habilidades, esquivando suelos falsos y flechas disparadas desde las sombras… hasta que finalmente, la atmósfera del lugar comenzó a cambiar.

 

La niebla gris comenzó a disiparse poco a poco.

 

El aire se volvió más fresco, menos cargado de polvo antiguo.

 

Y al fondo de un pasillo amplio, apareció una luz diferente: la luz tenue y grisácea del cielo exterior del segundo piso.

 

Aoi salió lentamente por una puerta gigante de piedra, parcialmente derrumbada, y se detuvo en seco al sentir el viento libre golpear su rostro. Frente a él, extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista bajo ese cielo oscuro y nublado… estaba la Ciudad Inicial del segundo piso.

 

Era una vista imponente: una urbe gigantesca construida entre ruinas antiguas, mezclando arquitectura de piedra con estructuras mágicas iluminadas por luces azules brillantes que flotaban en el aire. Puentes arqueados conectaban sectores elevados, cruzando abismos profundos. Molinos inmensos giraban lentamente, impulsados por corrientes de viento mágico que recorrían la zona. Y abajo, en las calles principales, cientos de jugadores y comerciantes iban y venían, llenando el ambiente de vida, ruidos y actividad.

 

Después de haber estado perdido durante horas en ese laberinto claustrofóbico, oscuro y hostil, ver aquella ciudad se sintió exactamente como encontrar un oasis en medio de un desierto infinito.

 

Aoi soltó un suspiro tan largo y profundo que pareció sacar todo el aire que había retenido en su cuerpo durante horas.

 

—…Por fin. Salimos vivos.

 

Fern se sentó orgullosamente a su lado, sacudiéndose el polvo de la caminata.

 

Lyn aterrizó suavemente sobre su hombro, doblando las alas y cerrando los ojos, relajada.

 

Y Puddle, agotado como nunca, simplemente se dejó caer desde el aire sobre la cabeza de Aoi, quedándose allí quieto, como una gorra azul y gelatinosa.

 

Aoi se quedó unos segundos más observando la ciudad que tenía ante sí, con sus luces azules guiando el camino. Lentamente, una pequeña sonrisa, llena de determinación y emoción, se dibujó en su rostro.

 

Apenas acababa de llegar al segundo piso. Todavía quedaba mucho por descubrir, mucho por aprender y, sobre todo, mucho por fortalecer. Pero mirando a sus compañeros, sabiendo lo que ya eran capaces de hacer juntos, sintió que esto apenas estaba empezando.

 

—Vamos chicos… —dijo con voz suave pero firme—. La verdadera aventura aquí recién comienza.

 

La Ciudad Inicial del segundo piso se alzaba imponente, una inmensa fortaleza de piedra y magia que parecía haber crecido entre los restos de una civilización antigua. Era inmensamente más grande, más ruidosa y mucho más caótica que el pequeño poblado seguro del primer nivel. Altísimas murallas de piedra gris cerraban el perímetro, protegiendo a todos los jugadores que habitaban dentro, mientras que enormes cristales azules incrustados en los muros y torres irradiaban una luz suave y constante que teñía todo el entorno de tonos fríos y brillantes.

 

Puentes arqueados y pasarelas elevadas conectaban plataformas construidas sobre ruinas colosales, permitiendo el paso entre diferentes niveles de la ciudad. Por todas partes se veía actividad: puestos de comercio abarrotados, herrerías donde el fuego brillaba con magia, tabernas rebosantes de aventureros y caminos llenos de gente que iba y venía con prisa. El ruido era una mezcla constante de conversaciones, regateos, choques de armas y gritos de grupos reclutando miembros para expediciones peligrosas.

 

Y justo en medio de todo ese movimiento… la multitud se abrió paso automáticamente.

 

Aoi avanzaba por la calle principal, sentado cómodamente sobre el lomo de Fern. Y era imposible pasar desapercibido. De hecho, su presencia actuó como un imán para todas las miradas.

 

No era para menos.Lo primero que llamaba la atención era Fern mismo: un Lobo Colmillo Sombrío, una bestia de tamaño imponente, pelaje negro como la noche y una presencia que hacía temblar el suelo al caminar. Incluso en el segundo piso, donde los jugadores ya tenían algo más de experiencia, ver una criatura de tal calibre domada era algo extremadamente raro. La mayoría todavía dependía de animales pequeños o monstruos básicos y poco amenazantes.

 

Luego estaba Lyn, posada con elegancia y majestuosidad sobre el hombro de Aoi, sus plumas brillantes y sus ojos afilados vigilando todo lo que pasaba a su alrededor.

 

Y finalmente… Puddle. El pequeño slime azul descansaba orgullosamente acomodado en lo más alto de la cabeza de Fern, como si fuera la joya de la corona o el rey indiscutible de la ciudad, rebotando levemente al ritmo de la marcha, completamente ajeno a la atención que generaban.

La combinación era tan extraña, única y poderosa que literalmente hacía que las personas se detuvieran y giraran el cuello a su paso.

 

—Oye… mira eso… ¿estás viendo lo mismo que yo? —susurró un jugador cercano, deteniéndose en medio de la calle.

 

—¿Esa bestia… no es un Lobo Colmillo Sombrío? ¡Es una criatura del primer piso! ¿Cómo ha conseguido domesticarlo y evolucionarlo tanto? —respondió otro, con los ojos muy abiertos.

 

—Espera… esa figura, esa ropa… y las bestias… —una chica que limpiaba armas junto a un puesto se quedó inmóvil—. ¡No me digas que es ella!

 

—¡La Domadora del primer piso! ¡Ha llegado!

 

Las palabras viajaron rápido, como un virus. En cuestión de segundos, el murmullo se extendió por toda la zona cercana.

 

 

    🔔 Noticia Regional actualizada:“La misteriosa Domadora Solitaria ha sido avistada en la Ciudad del Segundo Piso. Líder del grupo que venció al Guardián en Modo Berserker. Bestias únicas. Sin afiliación a gremios.”

 

Aoi notó el cambio en el ambiente casi al instante. El sonido de su nombre y los títulos que le ponían llegaban a sus oídos con una claridad aterradora.

 

—…No, no, no, no, no… —murmuró en pánico, deslizándose hacia abajo sobre el lomo de Fern hasta quedar casi oculto entre la espesura del pelaje negro. Solo sus ojos se asomaban con recelo, brillando entre la oscuridad—. ¡Nos descubrieron! Fern, por favor, camina más rápido y trata de pasar desapercibido… ¡lo que sea!

 

El gran lobo soltó un gruñido grave y pesado, que claramente significaba: “¿Esperabas otra cosa? Esto iba a pasar tarde o temprano”. Y tenía razón. La fama de Aoi había cruzado los niveles mucho antes de que él mismo pusiera un pie aquí. Ser la persona que lideró la victoria contra el jefe más difícil conocido hasta ahora, usar bestias que nadie más tenía y no pertenecer a ningún gremio grande lo convertían en una celebridad involuntaria.

 

Muchos jugadores se detenían para observar, otros señalaban en voz baja, y algunos parecían genuinamente emocionados de verlo en persona. Sin embargo, había algo curioso: nadie se acercaba demasiado, nadie intentaba hablarle ni pedirle nada.

 

Y la mayor parte de la culpa —o la gracia— la tenía Fern.

 

El lobo caminaba con paso lento, firme y majestuoso, irradiando una presencia intimidante difícil de describir. Sus ojos rojos recorrían a cualquiera que se atreviera a dar un paso fuera de la distancia prudente, y esa aura natural de depredador absoluto que emanaba era suficiente para hacer retroceder a cualquiera, incluso a los más valientes.

 

—Da mucho miedo… —comentó un guerrero, tragando saliva mientras daba un paso atrás.—Creo que ese lobo nos arrancaría la cabeza si molestamos a su dueño… mejor solo mirar desde lejos y no llamar la atención —coincidió su compañero, asintiendo rápidamente.

 

Aoi, todavía enterrado hasta la nariz en el pelaje suave, suspiró aliviado.

 

—Buen trabajo, Fern… así me gusta… sigue proyectando esa vibra de “te muerdo si te acercas” … es perfecta.

 

El lobo movió la cola lentamente, claramente muy satisfecho consigo mismo y con la utilidad de su mala fama.

 

Gracias a esa barrera de miedo y respeto, lograron avanzar por la ciudad sin verse acorralados, aunque los susurros y las miradas curiosas no desaparecieron en ningún momento.

 

“La domadora misteriosa…”“La chica que venció al Berserker…”

 

Cada vez que escuchaba alguno de esos títulos, Aoi sentía unas ganas inmensas de desaparecer bajo tierra o convertirse en humo.

 

—Definitivamente, lo primero que compre será una capa con capucha gigante… o una máscara… o ambas cosas… —murmuró derrotado.

 

Después de atravesar gran parte de la ciudad, sorteando puestos y multitudes, finalmente llegaron a su destino: El Gremio de Aventureros.

 

Era un edificio imponente, construido integrado en la estructura de unas ruinas antiguas restauradas, con columnas altas y el techo cruzado por vigas mágicas que brillaban con luz azul. Las puertas dobles de madera y metal estaban siempre abiertas, y por ellas entraban y salían docenas de jugadores cargados de equipo, materiales o recompensas.

 

En el momento exacto en que Aoi cruzó el umbral montado en Fern, el ruido general bajó de tono. No se hizo un silencio absoluto, pero sí lo suficiente para que él lo notara con claridad. Todas las cabezas se giraron hacia la entrada.

 

—…Quiero irme a casa… —susurró Aoi, hundiéndose todavía más en el pelaje del lobo, deseando ser invisible.

 

Desde arriba de la cabeza de Fern, Puddle soltó un pequeño y reconfortante “Blurp”, como dándole apoyo moral.

 

Por suerte, el respeto que generaba su historia hablaba por él. Incluso los aventureros de mayor nivel, con armaduras brillantes y armas legendarias, mantenían su distancia prudente. Sabían muy bien lo que significaba haber sobrevivido y ganado en el Modo Berserker, y eso imponía más respeto que cualquier título oficial.

 

Aoi guio a Fern hasta uno de los mostradores de atención, desmontó con agilidad y comenzó a sacar de su inventario todo lo que habían recolectado durante su paso por el Laberinto de Eltaris. Montó una pila impresionante de objetos: núcleos de energía de monstruos, piedras mágicas refinadas, materiales raros de construcción, fragmentos de armaduras de gólem e incluso varios mecanismos de trampas que había desmontado con paciencia.

 

La recepcionista, una mujer de cabello oscuro y uniforme impecable, abrió los ojos cada vez más grandes a medida que veía aparecer objetos y más objetos.

 

—¿Todo esto… lo consiguió usted sola dentro del Laberinto? —preguntó con incredulidad, revisando la calidad de los materiales.

 

Aoi se apresuró a señalar a sus compañeros, que se pusieron en posición de atención inmediatamente.

 

—¡No sola! ¡Para nada! Ellos son los que hacen todo el trabajo pesado. Ayudan muchísimo —aclaró rápidamente.

 

Fern levantó la cabeza con orgullo, mostrando sus dientes.

 

Lyn agitó las alas fuertemente, haciendo que el aire corriera por el mostrador.

 

Y Puddle, desde su posición privilegiada, soltó un sonoro:

 

—¡Blurp!

 

Tras unos minutos de clasificación, tasación y cálculos por parte de la recepcionista, la cifra final apareció brillando en el aire frente a Aoi.

 

 

    💰 Venta completada

 

Total recibido: 12.450 Monedas de Plata

 

Bonificación por materiales de Zona Peligrosa: +30%*

 

Aoi parpadeó varias veces.

 

—…¿Eh?

 

Era una cantidad enorme. Muchísimo más de lo que esperaba, superando con creces todo lo que había ganado en todo su tiempo en el primer piso.

 

La recepcionista sonrió amablemente, entregando el recibo y las monedas.

 

—Los recursos del segundo piso tienen mucho más valor, señorita. Y más si provienen de zonas tan difíciles como Eltaris. La mayoría de los jugadores evitan entrar ahí por el riesgo y la confusión, por lo que estos materiales son muy escasos y demandados.

 

Aoi miró de nuevo la cifra en su interfaz, viendo cómo su saldo aumentaba considerablemente. Y lentamente, su expresión de sorpresa se transformó en una sonrisa ilusionada y decidida.

 

Por primera vez desde que comenzó su aventura dentro de este mundo, sentía que realmente estaba avanzando a pasos agigantados.

 

Era más fuerte.

 

Era más capaz.

 

Era más conocido, para bien o para mal.

 

Y estaba un paso más cerca de su objetivo final en esta ruta: llegar al quinto piso.

 

Llegar hasta Leviara.

 

Aunque la fama comenzaba a ser un pequeño dolor de cabeza, y aunque prefería pasar desapercibido, en ese momento, al ver el resultado de su esfuerzo, Aoi sintió algo nuevo cuando escuchó los rumores lejanos sobre la “Domadora Misteriosa”.

 

Ya no era miedo.

 

Era orgullo.

 

—Bien… —dijo en voz baja, guardando el dinero y mirando a sus compañeros con determinación—. Ahora que tenemos recursos, es hora de prepararnos de verdad. Vamos a ver qué más nos espera en este piso.

Thoughts

  • Ovid

    Aoi escondido hasta la nariz en el pelaje de Fern mientras la noticia regional lo llama Domadora Solitaria es mi momento del capitulo. Apuesto a que se compra la capa con capucha y la mascara y no le sirven de nada, porque nadie pasa desapercibido detras de un lobo de ese tamaño. Gracias por seguir con la serie!

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  • TeoSanabria

    Aoi hundido en el pelaje de Fern mientras la ciudad entera le dice Domadora me hizo acordar a un vecino de mi pueblo que se fue a la capital y volvió con un apodo que nunca eligió. Odiaba el apodo, luego se acostumbró y al final se presentaba así. Aoi va por el mismo camino, al cerrar el capítulo ya le gusta un poquito. Lo que no sé es cómo va a hacer para que la fama no le llegue al quinto piso antes que él.

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