Uy no, Mon horas viendo un aparato roto que no aguanta ni diez minutos, y trabaja para que la gente los deje. Ese soy yo con el celular 😅
Burnout: Capitulo 1 (remasterizado)
Capítulo 1: Dispositivos Dopaminicos
En series
Pensamiento
Uy no, Mon horas viendo un aparato roto que no aguanta ni diez minutos, y trabaja para que la gente los deje. Ese soy yo con el celular 😅
Contenido de la publicación
Capítulo 1: Dispositivos Dopaminicos
Informe policial del Distrito Norte de Ciudad Neón
Día 85 del año 2620. El suceso ocurrió aproximadamente a las 9 Pm.
Por lo visto en las grabaciones de las cámaras de vigilancia un camión blindado llevaba una carga importante en el centro de la ciudad, este mismo fue impactado por una especie de meteorito, más bien era una especie de bengala fulminante. Seguido del impacto el camión pierde la estabilidad y choca.
Por lo que se me informa, en el camión transportaban una gran carga de dispositivos dopaminicos. Se ve bajar de este a los conductores. aturdidos por el gran golpe. Estos son atacados y desarmados por el que parece ser el causante del atentado.
Por lo poco que alcanzo a ver el sujeto es un joven de unos aproximados 18 o 20 años, tiene un pelo rojizo y erizado, parece que tiene heridas o quizá un tipo de quemaduras de una apariencia dolorosa que le llegan hasta por los codos, pero no creo que le dificulte mucho a la hora de accionar o ejercer movimientos.
Se puede observar en la grabación como dialoga tranquilo pero intimidante a su vez mientras los conductores se encuentran incapacitados en el piso. El joven esta desarmado o es lo que hace entender, ya que no lo vi sacando un arma blanca o de fuego, posiblemente su única arma debe ser su fuerza, sin embargo, no parece ser de un temple muy fornido. Pero de alguna forma u otra generó ese impacto en el camión, aunque no logro descifrar el cómo.
Instantes después aparece otro camión blindado estacionándose adelante, aunque este más bien esta customizado de una manera casera y poco ortodoxa. Era en realidad una camioneta con muchas chapas y alambrados a su alrededor. De esta camioneta baja un grupo de sujetos que parecen trabajar en conjunto con el muchacho de manos quemadas, de entre todos ellos doy a destacar aquel chico que lleva un cuaderno en su mano, en el cual iba anotando muy concentrado mientras hablaba con los conductores y compañeros, parece ser como el líder, o tal vez el que dirigía el atentado, quien sabe.
Luego de dialogar entre sí, el grupo de criminales engancha el camión blindado a su camioneta para irse lo más antes posible, no creo que sea el primer trabajo que hacen de este tipo ya que actúan con mucha normalidad. Pero de repente unas luces iluminan todo el lugar haciendo que los criminales se detengan a mirar hacia ese punto.
Lamentablemente no tengo más para relatar ya que la grabación que me dieron se termina justo acá, habrá habido otro suceso o algo que haya inhabilitado las cámaras, aunque no deja de parecer rara y abrupta la manera en que la grabación es terminada, es como si la hubieran recortado adrede, tal vez estoy sobre analizando todo esto.
No pude hacer más que decir con detalle lo que vi hasta ahora, así que hasta acá llego mi reporte.
Firmado por: Oficial Tadatoshi Erin, de la comisaría del Distrito Norte de Ciudad Neón
Del diario de Montag
Día 85 del año 2620.
Esto es muy raro para mí, Fabe me regalo este diario que encontró en una de nuestras misiones, me dijo que empiece a escribir acá para poder estar más concentrado y acomodar mis pensamientos como el suele hacer. Intentare escribir mi día a día en él, tal vez me haga bien.
Empezando con el de hoy, el cual me dejo con una gran incertidumbre. Mejor detallare la misión y luego los sucesos que fueron surgiendo a lo largo del día.
Teníamos que secuestrar un cargamento de dispositivos dopaminicos para poder destruirlos, sin ningún número de víctimas, así lo pide mi jefe.
Se me dio el objetivo de interceptarlo cayendo desde el helicóptero que tenemos en la fundación, tenía que asegurarme de no causar un gran impacto ya que podría terminar explotando el camión con los conductores que iban manejándolo. Mientras que Fabe y mis otros compañeros iban por tierra en una camioneta.
Yo iba en el helicóptero con Cicero de piloto y también acompañado por mi insoportable compañero Marshall. Lo que él tiene que hacer es mirar desde el helicóptero con un francotirador para poder controlar la situación desde las alturas por si algo sucede ya que tiene un buen ojo y gran habilidad con las armas.
No tiene que matar a nadie ya que no va a usar balas, solo usara dardos tranquilizantes capaces de viajar a largas distancias para poder ser efectivos. El será los ojos del cielo que nos protegerá. Por más que no nos llevemos muy bien confió en él, porque le tiene mucho respeto a su trabajo.
Mientras nos preparamos, me habla y empieza a ensamblar su rifle francotirador al cual llama Franchesca, no es la única arma a la que le pone nombre, sinceramente está loco.
—Espero que esta vez no lo arruines cenicero, la última vez casi terminamos todos en el ala medica por tu culpa
Dice mientras saca un cigarrillo que tenía sobre su oreja para ponérselo en la boca.
—Te dije un montón de veces que no me llames así, además no fue toda mi culpa lo que sucedió en la misión pasada, si vos no hubieras estado viendo la carrera de caballos animatrónicos, habrías podido dispararle a tiempo a las ruedas de ese camión y lo hubiéramos atrapado antes de que cruce la frontera hacia la capital.
No iba a dejar que este boludo me eche toda la culpa a mí por lo sucedido.
—No se dé que me hablas, ese cargamento en realidad se escapó debido a lo imprudente e inquieto que sos, si esperabas un rato más a que termine mi carrera, lo hubiéramos podido atrapar, pero como tenes la cabeza tan quemada como los brazos, tenías que hacer uno de tus trucos nuevos de pirómano explotando el techo del camión, alertando el objetivo y haciendo que se mueva para todos lados logrando escaparse. Debido a eso, nos quedamos sin objetivo y sin paga.
Le da una pitada al cigarrillo recién prendido y se pone en posición listo para apuntar con su rifle desde la compuerta del helicóptero.
—Ahora más te vale que interceptes el camión como se te indico cuando escuches la señal, que por cierto ya queda poco así que prepárate.
La verdad que lo único que podía hacer era callarme porque esta vez el apostador compulsivo tenía toda la razón, soy muy ansioso y no pienso mucho antes de actuar. No soy un pirómano, pero me gusta crear técnicas con mi fuego para darme más dinamismo al combatir, lamentablemente siempre terminan saliéndome mal o complicándome más de lo que debería facilitarme.
Haciendo a un lado mis pensamientos, me puse al borde del helicóptero listo para escuchar la señal de Fabe a través de un transmisor con el que nos comunicábamos todos. Desde las alturas puedo ver las coloridas luces de Ciudad Neón que casi logran atravesar la bruma que la contaminación creo en el cielo estos últimos siglos. El viento que soplaba fuertemente desde ahí arriba me daba un aire de libertad inexplicable, extiendo mis brazos hacia los lados, cerrando los ojos e inclinando la cabeza para arriba hasta que finalmente escucho las palabras.
—¡Liberen las llamas!
Al oír la señal, me dejo caer.
El viento que me abrazaba allá arriba ahora me golpeaba en la cara hasta el punto de sentir como si me estuviese cortando. Me aseguraba de estar cayendo en el lugar adecuado según las coordenadas de aterrizaje que Fabe nos anotó, hasta que vi el objetivo, el camión blindado.
Desde las yemas de mis dedos empiezo a provocar esas llamas que tanto daño me hacen extendiéndose a mis manos, después a mis brazos. Juntándolos apuntado hacia abajo en forma de flecha, con el fin de darme a mí mismo una forma de cometa humano, el dolor que las llamas me provocan por alguna razón se disipaba un poco por el viento en contra que generaba el descenso en picada, hasta que finalmente impacto con el camión blindado. La verdad es que un ser humano normal moriría en una caída desde esa altura, pero por la poca memoria que tengo, llegue a la triste conclusión de que no soy un humano normal.
El camión en movimiento pierde el control por el impacto derrapando y moviéndose en zigzag, hasta chocar con una pared haciendo que los conductores bajen muy aturdidos y confundidos, gracias a la conmoción que provoque con el golpe, ataco a uno de ellos tirando una patada alta en el brazo que porta un arma, haciendo que este la tire, el otro intenta recomponerse rápido apuntándome listo para disparar, aunque me abalanzo hacia el mientras dispara sin pensar, en cuestión de milisegundos ya estoy en frente suyo tomando su arma desde el cañón, mi mano empieza a desprender un calor que termina deformando el arma por completo tapando el agujero del cañón. El conductor se queda anonadado ante tal acción, antes de que reaccione le propino un puñetazo en la cien haciendo que se desplome frente a el piso.
Ya con los conductores desarmados e inmovilizados, dialogo con ellos.
—Señores les pido por favor que hagan esto un trabajo simple, si no quieren salir más heridos déjennos llevarnos el camión con la carga sin oponer resistencia.
—¿Porque hablas en plural? ¡Si estás solo maldito loco!
Lamentablemente para él, eso no era del todo cierto, a lo lejos ven aproximándose la camioneta en la que viene Fabe con el resto de mis compañeros. Estos se estacionan delante del camión y mientras los demás enganchan la carga, Fabe baja bostezando, rascándose la cabeza con un lápiz, saca su libreta de su bolsa y empieza a anotar en voz alta.
—Muy bien, tenemos una carga repleta de cajas de dispositivos dopaminicos, ¿De cuantas estamos hablando señores?
Preguntó mientras señalaba con el lápiz a uno de los conductores.
—Son 250 cajas.
—Genial, mi viejo se pondrá contento por esto, si tengo suerte no tendré que hacer la cena hoy y dormiré mis 12 horas diarias. En fin, muy buen trabajo pibes, enganchen la carga y vámonos rápido antes de que aparezca la policía. Además, Mon ya uso sus poderes hoy, no queremos que se lastime más de lo normal.
—¿El todopoderoso señor del fuego no puede usar sus podercitos por más de 5 minutos sin lastimarse?
Dice Marshall en un tono burlesco a través del transmisor.
—Ándate a cagar, esta vez vos no tuviste que hacer nada, agradéceme por ahorrarte trabajo ludópata fracasado.
—¡¿Que Dijiste?! ¿Vos queres que te mate cenicero?
Fabe interviene haciendo que nos callemos.
—Bueno chicos cálmense, la misión ya concluyo vámonos rápido a casa antes de que se arme más quilombo.
Antes de que pudiéramos seguir discutiendo mientras nos subíamos a nuestro camión para irnos, vemos una luz muy fuerte viniendo hacia nosotros, supondríamos que es la policía, pero estas no eran azules y rojas, más bien eran de un blanco que cegaba, de hecho, a medida que más se acercaba era menos lo que veíamos.
Tenía una mano mía tapándome los ojos ya que la luz casi que me estaba dejando ciego. Al detenerse lo que asimilo era un vehículo, escucho un ruido fuerte de algo al caer, se sienten como pisadas viniendo hacia a mí, pero no eran pisadas normales eran como si alguien tuviese yunques por pies.
Marshall desde lo lejos en el helicóptero podía ver lo que estaba pasando y nos iba contando lo que veía.
—Guarden la calma, pero no se confíen, es un vehículo normal y corriente, están usando un reflector muy potente apropósito, mierda casi que me deja ciego hasta a mí que estoy a mil metros alejado de ustedes.
—Marshall concéntrate por favor.
Dice Fabe que está a mi lado, apenas puedo ver, parece que busca algo en su bolso con una mano mientras se tapa los ojos con la otra.
—Bien, hay un gigante que se acerca hacia el cenicero, parece que se tomó su dosis de trembolona diaria. Lleva anteojos de sol, supongo que eso le permite ver, creo que en el vehículo hay alguien más, tal vez...
—¿Marshall?
El silencio de Marshall me preocupo un poco.
—¡Cenicero cuidado!
Pese a escuchar la advertencia a tiempo no fue suficiente para terminar de reaccionar a la perfección. Sentí como si un tren me hubiese arrollado desde mi lado derecho golpeándome todo el brazo con el que apenas me llegué a cubrir, salí volando por el impacto hacia el otro lado de la calle, pese a estar atontado por el golpe, palpo mi oído y me doy cuenta de que mi transmisor ya no está, se me habrá caído por el choque. Al ser alejado de mis compañeros la vista se volvió más notoria desde este lado.
Puedo ver un sujeto grande, muy fornido, medirá al menos 2 metros e incluso más, tiene una expresión seria, no puedo ver sus ojos por los anteojos que lleva, pero a simple vista no se ve amigable. Detrás de él puedo ver el auto el cual tiene el reflector en su techo, aunque no parecer ser que me haya atropellado ya que no se encuentra muy cerca de donde yo estaba. De igual forma, mi primera reacción al ver el auto fue tirar una llama directa hacia el reflector para poder habilitar a mis compañeros, sin embargo, no fui lo suficientemente rápido, el gigante se interpuso en mi camino agarrándome fuertemente de la muñeca antes de que pudiera hacer algo. Este se queda mirando mi brazo de arriba para abajo, parece estar analizando mis heridas.
—No puedo creer que vos y yo seamos lo mismo, pero vos estés tan roto.
Finalmente rompe el silencio, dejándome helado con sus palabras.
¿A qué se refiere con que seamos lo mismo? Es como si supiera más de mí de lo que yo sé.
—No se dé que me hablas.
Le digo mientras intento zafarme de su agarre, la verdad que su mano apretaba más que unas esposas de máxima seguridad, no podía hacer que me suelte.
—Para ser un portador estas bastante débil, con estas heridas más que imponer das lastima.
Cada palabra que salía de su boca me dejaba con más y más preguntas.
—¿Portador? ¿Portador de qué? ¿De qué me estás hablando?
Antes de que responda, con mi otra mano libre libero un puño el cual antes de que golpee se enciende envolviéndose en fuego, dándole de lleno en su cara. El dolor que sentí después de esto no tiene sentido, dolía más que las quemaduras que me genero constantemente. Fue como darle un golpe a una pared de hormigón, o peor aún, fue como golpear una viga de acero. Al disiparse el fuego en su rostro veo algo que me deja más confuso que antes, es como si su piel se hubiera derretido y debajo de ella se encontraba una capa de hierro. ¿Todo su cuerpo estará hecho de este material?
—Veo que sos más de actuar que de pensar, supongo que no te dieron una buena formación.
Me dice suspirando en un tono decepcionado, apretando más fuerte mi muñeca mientras me empieza a levantar como si fuese una bolsa de pan.
Propinándome un duro golpe en la boca del estómago, termina por soltarme y caigo duro en el piso, retorciéndome por el dolor, arañando el asfalto con mis dedos ensangrentados por el fuego. Ahí es cuando me doy cuenta de que no se trataba de un auto lo que me atropello. Fue como si hubieran aplastado mi cuerpo en una prensa hidráulica.
—¿Qué es lo que queres de mí? No sé a qué te referís con portador.
Le pregunto asfixiado debido al dolor restante que quedo de ese golpe.
— Tendrías que saberlo, tanto vos como yo somos "Portadores del Gen Corrupto", de igual forma puedo notar que nadie te dio una formación necesaria para acompañar la pérdida de memoria.
Escuchar esas palabras más que contestar mis preguntas me genero muchas más que antes. Se de antemano que perdí la memoria, no sé de dónde vengo, porque tengo mis poderes, ni se cuál era mi vida antes de a lo que yo llamo "Mi Primer Despertar", le digo así por ser el primer recuerdo que tengo en vida hasta ahora, lo cual son aproximadamente 2 años, es maso menos el tiempo que llevo en la fundación.
Aunque este tipo, sabe quién es en gran parte, sabe quién soy, o por lo menos sabe más que yo. Pero me pregunto, ¿Qué tanto sabrá?
Antes de que pudiera seguir razonando, el levanta su puño, listo para rematarme. Pero algo le da en la nuca como si alguien le hubiera dado un cachetazo, haciendo que su cabeza mire hacia abajo rápidamente por el impacto y veo que rebota cayendo en enfrente mío un dardo de los que usa Marshall con el francotirador.
El grandote se da vuelta lentamente y mira exactamente en donde esta Marshall, este monstruo pudo detectar su ubicación simplemente recibiendo el disparo con la nuca.
Vuelve hacia a mí y me dice.
—Fuimos creados con el fin de no tener que recurrir a aparatos tan inútiles como ese, somos seres superiores, independientes de la tecnología actual, capaces de hacer cosas que el ser humano común y corriente no puede lograr.
Seguido de esas palabras alza su brazo y empieza a deformarse de una manera que mis ojos no lo podían creer, su mano deja de verse como carne humana, empieza a tomar la forma de algo parecido a una punta de metal muy afilada. Este se quita los anteojos y veo una expresión seria, pero a la vez deprimente, acompañada por unos ojos grises y vacíos, da frio el solo verlos.
—Nosotros somos más que seres humanos comunes, somos evolución, solución, muerte y, sobre todo, herramientas. Y a vos parece que ya te dieron ese uso.
Yo no era capaz de hacer otra cosa más que escuchar, ya que frente a tanta información repentina no podía pensar en nada. Yo no soy una herramienta, y por sobre todo lo demás, nunca he matado a nadie.
—Lamentablemente se me ordeno acabar con tu vida y la de tus compañeros, ya que las cosas que han estado haciendo estas semanas se involucra de más en los asuntos de mi jefe. Empezare con vos ya que, al ser un portador del gen nos vas a dar más problemas de lo normal si te dejamos con vida.
Estaba paralizado por el miedo, la incertidumbre y tambien temía por la seguridad de mis compañeros. Podrían estar en peligro por mi culpa en gran parte.
El gigante de acero levanta su cuchilla lista para rebanarme hasta que escucho a Fabe gritando.
—¡Mon cerra los ojos!
Pese a su advertencia otra vez estuve lento, y no pude cerrar los ojos por completo, terminando por ver la granada de fogueo explotando, cegándome y a su vez al grandote, dejándolo mucho más ciego que a mí.
—Levántate amigo vámonos de acá rápido.
Me grita Fabe levantándome del piso y llevándome a las corridas hacia la camioneta.
No podía ver nada, yo solo corrí hacia adelante mientras mi amigo me guiaba. Una vez recupero la visión, puedo ver que estaba dentro de la camioneta, íbamos en la parte trasera ya iniciando el viaje de vuelta a casa, pero podía ver por la ventana la figura del grandote alejándose. La cuchilla que poseía se iba convirtiendo nuevamente en una mano humana. El foco de su auto se apaga y veo bajar a alguien más, era un hombre de traje, con un pelo corto canoso, con una sonrisa de oreja a oreja que me inquietaba bastante. Pese a lo que me dijo el gigante de hierro, no se molestaron mucho en venir a perseguirnos y matarnos, más bien se quedaron viendo directamente hacia nosotros mientras nos íbamos, eso no me tranquilizo en lo más mínimo. Algo me dice que no va a ser la última vez que los veamos.
—¿Qué fue lo que te dijo ese tipo?, parecía que tenía poderes como vos ¿No es así? Si no, como se puede explicar su alta resistencia, o la manera en la que modifico su cuerpo para crear una espada con su propia mano. Es increíble.
Me pregunta Fabe mientras sus manos no paraban de dibujar y anotar en su libreta sobre el grandote y el hombre sonriente.
Le conté todo lo que me dijo y el resto del equipo también escucho.
—Al parecer no sos el único rarito en este mundo cenicero. Ahora tengo que estar pendiente de más pelotudos además de vos, buenísimo.
—El gen corrupto... suena bastante interesante. Creo que me tendré que desvelar ya que hace mucho que no oía de algo que me interese de tal manera como este fenómeno. Tengo mucho que investigar.
Comentaban mis compañeros mientras yo miraba por la ventana de la camioneta.
Es increíble que alguien sepa más de mí, que yo mismo. Quiero saber quién soy, como era mi vida antes de ser un portador del no sé qué, porque estoy seguro de que por culpa de eso no tengo memoria, por culpa de esto tengo estas heridas externas e internas. Ese tipo, al ser como yo, no sufría ningún efecto secundario al usar sus poderes. Tal vez sepa cómo usarlos o como evitar salir lastimado, podría enseñarme, pero el único problema es que quiere matarme, mejor dicho, matarnos.
Lo que menos quiero es que mis compañeros sufran por mi culpa, creo que la carga que llevo es más grande de lo que pensaba. Esta vez solamente yo salí herido, por suerte no le paso nada al resto. Pero si la situación pasara a mayores, no puedo ser el mismo de recién. Estar tirado en el piso mientras mis compañeros intentaban salvarme, eso no puede volver a pasar, no quiero seguir siendo ese hombre débil que precisa de los demás para salvarse. Quiero ser más fuerte, pero primero tengo que saber quién soy y que camino debo tomar para lograrlo, aunque me siento abatido por este suceso.
Día 87 del año 2620.
Ya pasaron dos días desde mi encuentro con aquel sujeto de acero. Al llegar a la fundación después del suceso, me tuvieron que atender los médicos del lugar ya que tenía una leve fractura en mi brazo derecho, solo me tuvieron que poner un cabestrillo. Algo que note gracias a observaciones de Fabe es la velocidad a la que sanan mis heridas, esta fractura estaba peor el día de ayer. Hoy solo duele un poco y eso no se debe solo a la atención de los médicos. Fabe me dijo que una fractura como esa tarda como unas 8 o 12 semanas en curar, sin embargo, en mi caso terminara de curar del todo para mañana.
Marshall tiene razón, soy un bicho raro.
Llegue a la posible conclusión de que este sistema regenerativo se deba a lo que el grandote dijo ser, el "gen corrupto". Aunque no es eficiente del todo, ya que mis brazos se queman constantemente con el fuego que género, dejándome quemaduras de tercer grado, estas sanan después de un tiempo. Una vez estuve 12 semanas sin usar mis poderes de fuego como máximo pero las cicatrices que generan estas llamas no se van no importa cuán raro sea mi sistema regenerativo, hay cosas que no sanan del todo.
Hay veces en la que es doloroso hacer algunas cosas cuando las heridas están frescas, bañarme con agua caliente, cocinar, básicamente soy completamente inútil después de usar mi fuego.
Estuve unas cuantas horas acostado observando dispositivos dopaminicos que no andan del todo, en la fundación se nos prohíbe usarlos como es debido, tenemos algún que otro averiado para entender su funcionamiento. Lamentablemente en mi caso los uso para perder el tiempo, no tengo ganas de levantarme así que uso ese tiempo muerto para ver esa colorida y llamativa pantalla. Es irónico que trabajé en la fundación con el fin de que las personas dejen de usarlos, siendo yo un gran consumidor del producto. De igual forma no pude ver tanto contenido ya que resulta molesto encontrar algún aparato que duré al menos 10 minutos de uso, la mayoría no funciona como los nuevos. Sinceramente no es que este haciendo algo que me gusta, sin embargo, no puedo evitar concentrarme en consumir estos dispositivos.
Al rato me levanté y me retiré del ala médica, me dirigí mi habitación quería acostarme en mi propia cama y dormir el resto del día, pero me encuentro con Oko en el camino. Ella se encarga de la administración en la fundación, se asegura de los gastos, inventario, armería y demás cosas. Ella es muy dulce conmigo, se auto impuso el rol de hermana mayor cuando Fabe y su padre me trajeron.
—¡Hola monmon!, ¿Como se encuentra tu brazo?
La luz que desprende a la hora de hablar deja perplejo a cualquiera. Creo que es la que más color le da a este lugar.
—Bien me sigue doliendo un poco, pero ya sabes lo rápido que me curo de estas cosas.
—Si, es verdad, en cambio mi pobre Marshall cuando se esguinzó el tobillo estuvo en cama por semanas. Solo se levantaba para ir al baño o al casino.
La distancia entre el baño y el casino es abrumadora, pero no tanto como la obsesión ludópata de ese tipo, la verdad no sé qué le ve ella de bueno a él, pero tengo que admitir que a pesar de lo que se ve de afuera tienen buena química o por lo menos eso parece, ya que siempre uno esta para el otro, acompañándose pese a sus diferencias. Supongo que eso es una forma de amor. Me gustaría experimentar algo similar en algún momento de mi vida, pero no creo que alguien pueda amar a alguien tan repugnante como yo.
—¿Como te sentís por ese tema del gen corrupto?
Me pregunta preocupada. Mientras yo devuelvo la vista en ella, me había perdido en mis pensamientos.
—Estoy bien, es algo confuso, pero ya sabre como encarar toda esta situación.
Le digo mientras sonrió, pero en realidad no estoy bien, decir que solo estoy confundido por lo de hace dos días es poco. No sé que hacer con toda la información que recibí, siento miedo, preocupación, nervios, frustración, odio...
—Perdóname Oko, pero quiero ir a descansar, además del brazo roto tengo un dolor en la cabeza que me está matando.
Le digo mientras me alejo yendo para mi habitación, lamentablemente en mi camino aparece Marshall para molestarme un día más.
—¿Como se encuentra el fosforito corrupto? ¿Ya quemaste alguna iglesia?
Lo dice en un tono que usaría alguien para hablarle a un bebe, mientras se acerca a Oko poniendo su brazo al rededor suyo.
—Estoy bien, gracias por preocuparte tanto por mí, querido amigo. Lo de la iglesia fue un accidente, además estaba abandonada.
—Que este abandonada no significa que todavía no haya gente creyente en el mundo.
Contesta señalándome con el dedo, mientras que en su mano se encuentra un cigarrillo desprendiendo humo.
—Es verdad, vos sos muy creyente. Creyente de que podés hacerte millonario jugando al póquer.
Marshall se aleja de Oko y se acerca hacia a mí a decirme en voz baja.
—Parece que estas de muy buen humor para los chistes cenicero, más vale que no nos metamos en problemas por tu genética extraña, si algo le pasa a Oko o a Feid yo me voy a tener que encargar de vos, y no queres que eso pase.
—Sabes que yo tampoco quiero que les pase algo malo, así que no me vengas con tus amenazas.
Oko se pone en medio de los dos para separarnos.
—Siempre tienen que discutir ustedes dos, ¿No podrían llevarse bien de alguna forma?
Marshall se aleja y ríe.
—Sería imposible llevarme bien con un tipo tan mediocre como él, además no quiero que me vean al lado de tal adefesio.
Odio cuando me insulta de esa forma tan despectiva.
—Yo no quisiera tener un amigo que me despierte a las 4 de la mañana para pedirme plata que perdí apostando con mafiosos.
—Mierda Fabe es un forro, no le pido más un favor si se lo va a decir a todo el mundo.
Antes de que la tensión pase a mayores interrumpe mi jefe, Feid el padre de Fabe, graciosa la decisión que tomaron a la hora de poner nombres.
—¿Que está pasando acá?, Monty seguime a mi despacho, tengo que hablar con vos y vos Marshall, que te dije de fumar acá adentro. El humo de tu cigarrillo arruinara las pocas plantas que hay en este lugar. Mira como esta mi pobre potus.
—Perdón señor, me había olvidado.
Feid lo mira a Marshall mientras niega con la cabeza de una manera decepcionada, mientras que a mí me lleva hacia su oficina.
Parece que voy a tener que posponer ese descanso por un tiempo más.
Una vez llegue con Feid a su despacho, este se sentó en su escritorio tirando un gran suspiro, empezó a acomodar un despliegue de papeles que estaban sobre este mismo.
Seguido de eso agarra un puro y le saca la punta con una guillotina, se pone a buscar su encendedor por todo el escritorio. Mientras se agacha para buscarlo debajo, chasqueo los dedos generando una pequeña llama, lanzándola al puro, prendiéndolo.
—Oh gracias, Monty, no hacía falta, no quiero que te lastimes por un puro.
—No se preocupe, una llama pequeña no me hace daño. ¿Está bien que usted fume acá?
—Acá no hay ninguna planta que pueda ahogar con el humo, hay que cuidar lo poco que queda en este mundo Monty querido.
Entiendo lo que dice, esas pocas macetas que están afuera de su oficina valen fortuna. Hoy en día escasea bastante la flora. Feid dice que la contaminación y residuos nucleares arruinaron el ecosistema por completo al pasar los años.
—En fin, te traje acá porque Fabe me contó todo lo que paso hace dos días, ¿Como estas con eso?
Después de preguntar le da una calada al puro.
—Confundido la verdad señor, si antes no sabía quién era yo, ahora se menos.
No puedo evitar bajar la cabeza a la hora de decir esto, ya que volver a pensar en el que no se sobre mí y sumada la paliza que me dio el gigante de hojalata, me hacía sentir débil.
—¿Estás seguro de lo que decís? antes no teníamos ni una pista de tu pasado, ahora ya tenemos unos indicios, hay más preguntas que resolver obvio, pero eso no es malo, a veces para lograr un objetivo grande tenes que empezar por unos más pequeños y enfrentar los desafíos que surgen en el camino. Nadie dijo que iba a ser fácil, más fácil seria rendirse y quedarte con la duda del que pasaría si dejaras de intentarlo, pero sé que vos no queres eso, sé que tu espíritu es más fuerte de lo que vos pensas.
Las palabras de Feid me recompusieron bastante, no pude evitar sonreír un poco y asentir, el siempre termina animándome. El notó mi cambio de ánimo.
—Ves que las cosas pueden mejorar, no te martirices tanto por esto querido, el tiempo pone todo en su lugar, ya vas a saber más de tu pasado o encontrar alguna cura a esas heridas. De mientras nosotros te vamos a ayudar con todo esto.
—Gracias Feid, es bueno contar con su apoyo.
—Mira Monty, sos un chico importante para mí, no solo sos una pieza clave para lograr mi sueño. Si no que sos un buen pibe, lo noté el día que te vi, posees unos ojos distintos al resto, es como ver a esas llamas contenidas a tal punto de estar desbordando en tus pupilas. Quiero ayudarte a recuperar tu memoria y quiero que me ayudes a lograr mi sueño, perdón por ser tan egoísta, el haberte dado la mano más que solidaridad fue una especie de trato no pactado, obviamente quise ayudarte, pero no pensaba dejarte vivir acá por mucho tiempo, hasta que te escuche más y vi lo especial que sos, con el tiempo te acepte como un miembro de esta gran familia que formamos.
Feid sacude la cabeza y suelta una risita.
—¡En fin, que me pongo muy sentimental! te llame porque localizamos un tráfico de dispositivos en el club de striptease del centro de la capital. No sabemos porque un club nocturno puede estar distribuyendo estos dispositivos, lo importante es borrar estas chatarras del mundo. Y otra cosa de la cual te gustara oír, dicen que en el club está a cargo un extraño hombre gigante y musculoso más allá de lo normal, podría existir la posibilidad que sea nuestro hombre metálico, quien sabe. Lo que me importa es que intenten descubrir de donde provienen estas cosas más que nada, no me traigan más que no sé dónde meterlos, Kerpi se puso como loco cuando dejamos las cajas de la última misión en su depósito. Vayan solo Fabe y vos, no quiero que llamen mucho la atención, tengo mucho papeleo y tapaderas que hacer por el desastre que hicieron hace dos días.
Al oír la información, agradezco rápidamente a Feid por todas sus lindas palabras de motivación que se vieron ofuscadas por esta noticia, haciendo que yo me vaya del despacho corriendo.
Me dirijo a la habitación de Fabe y empiezo a golpear la puerta como loco. Hasta que salió. Estaba con su pijama puesto.
—Mon, si estuviera durmiendo te mataría por hacer tanto quilombo, más vale que sea importante.
—¡Rápido, tu papa encontró donde podría estar este sujeto del gen ese!
La seria cara de desprecio de Fabe, al verme tan ansioso cambio repentinamente. Cerró la puerta y al mismo instante la abrió, saliendo ya vestido con su bolso y libreta en mano.
Mientras salía corriendo, bajando las escaleras me gritaba.
—Dale Mon apúrate antes de que sea tarde y el lugar explote o desaparezca mágicamente.
No sé porque pasaría algo como eso, pero si, mejor nos apuramos.
Thoughts
-
PermalinkArrancar con el informe del oficial Erin y despues pasar al diario de Montag me gusto mucho, porque uno lee dos veces el mismo choque y ya sabe que la grabacion cortada va a volver. Yo diria que el hombre canoso del auto es el que la corto. Lo anadire a un par de grupos de ficcion para que llegue a mas gente!
-
PermalinkUy no, Mon horas viendo un aparato roto que no aguanta ni diez minutos, y trabaja para que la gente los deje. Ese soy yo con el celular 😅
Related posts
-
Burnout: capitulo 3
Capítulo 3: Dejando atrás
-
Burnout: capitulo 2 (remasterizado)
Capítulo 2: Portadores del gen corrupto