Durante siglos casi nadie tuvo un reloj propio, y aun así había mercados, misas y jornadas con horario. Hoy decimos "nos vemos a las cinco" sin pensarlo.
Sé que las campanas de la iglesia marcaban algo del día, pero ¿alcanzaba con eso para una cita, un mercado o un turno de trabajo? ¿Qué tan puntual se podía ser en un pueblo del siglo XVIII? Si alguien sabe cómo se organizaban, me encantaría leerlo.