Café con leche
No soy un buen cocinero:
La receta dice “una taza”
Pero ¿En la cocina de quién?
Porque las tazas que tengo
Están medio disparejas
Y en la librería que me gusta ir
Hay como 20 medidas diferentes
Mira; una vez
Un amor de verano me dejó
Mientras bebíamos un café con leche;
Y la taza se sintió tan grande
Que no podrías imaginarlo
Que me tomó cerca de 3 horas
Para terminar de beberla;
Y otros 3 años
Para conseguir olvidarla
Ya van como 4años
Y no consigo olvidarme de la taza,
Me pierdo
Y en vez de seguir mi instinto
En cada receta,
Empiezo a deambular
En los escritos del más o menos
Tengo que desvelarme y beber
Para invocar a la creatividad,
Porque sino me clavo en lógica y algoritmos
Pensado que la perfección
Es hacer siempre lo mismo
Querida: las cucharas
También cambian, y mucho.
Hay algunas que son
De un sábado por la tarde
Y otras, que son más
De lun lunes por la mañana
Una botella de agua son 355 ml,
Pero una cerveza
Son como 3 tarros de cerveza,
Algo así como botella y media.
Son 3 horas y media
Y un par de mensajes mal escritos
Una bolsa de café gourmet
Un audio de 60 segundos
Una foto de perfil sin rostro
Y ponerme a llorar
Mientras escucho a Thermo
Porque ponerme a llorar
Escuchando canciones tristes
Es deprimente
Pero llorar escuchando Alma mía
Es un compromiso
Con la tristeza,
Algo que no tendría con alguien más
¿para qué me voy a enojar?
Casi enojarme, enfurecer
Si soy yo, nada más.
Que en vez de cocinar
con las manos
Lo hago con el hambre.
Y tú, querida
Eres más meticulosa
Para estos menesteres;
No te clavas en el gramaje,
No te interesa el protocolo
Sabes cómo prender la estufa
Apagar el horno
Disfrutar el café
Sin preguntarte
¿lo preparé bien?
Odio seguir las instrucciones
Odio siempre hacer lo mismo
Creo que le puedo tomar cariño
Y aprender de esto;
Saborear con la misma adrenalina
Mis derrotas
Como triunfos
Creo que le puedo tomar más sabor
Al café con leche
Como cuando te miro pasar,
Así como cuando tengo
que recordar tu voz.