Los empleados que siguen ensamblando mientras su compañero se muere al lado. Con razón la saga se llama Burnout 😩
Burnout Genesis: Capitulo 5
Capítulo 5: Dentro de la fábrica
En series
In groups
Pensamiento
Los empleados que siguen ensamblando mientras su compañero se muere al lado. Con razón la saga se llama Burnout 😩
Contenido de la publicación
Capítulo 5: Dentro de la fábrica
Del diario de Montag
Día 141 del año 2620
Marshall y yo habíamos tomado la decisión de separarnos, él se mezcló con los empleados, mientras que yo me fui por una zona en la que no parecía haber movimiento, era donde la oscuridad se notaba a leguas. A medida que empecé a caminar por ahí más tenso se tornaba el ambiente a mi alrededor, no había más que silencio, pero no era el silencio que relajaba como cuando salía a correr a las 6 de la mañana, sino más bien era un silencio tan notorio, que en el mínimo ápice de ruido me volteaba para ver detrás mío. Sentía que me observaban, me estaba volviendo muy paranoico en ese lugar.
Después de caminar un buen rato rodeando casi toda la fábrica, encontré una puerta subiendo unas escaleras de metal. No mentía al decir que podía haber una entrada oculta por acá, estaba seguro de ello.
Intenté subir en completo silencio, pero los escalones de metal rechinaban por cada paso que subía, al llegar a la puerta, la abrí lentamente.
Antes de entrar estaba en guardia esperando algún peligro, pero por suerte solo me encontré un pasillo, un interminable pasillo, bastante oscuro la verdad.
Simplemente entre, cerré la puerta y empecé a caminar.
Después de bastante rato andando por ese sombrío camino angosto, llegué a otra puerta, nuevamente la abrí en completo silencio entre y la volví a cerrar. Pero al entrar más que encontrar movimiento o algún peligro, solo había una habitación con dos puertas más, había una luz blanca que cegaba, me recordaba a la de aquella noche en la que descubrí sobre los portadores del gen corrupto, aunque en este caso podía ver algo dentro de todo. Parecía ser una sala de estar, había una mesita en el centro con una planta de plástico encima, un sillón contra la pared, unos marcos colgados con imágenes un tanto incomodas de ver. Se veía la imagen de un niño sonriendo mientras parecía tener lágrimas en los ojos y otra foto de un niño sonriente, pero con la nariz ensangrentada. También había un mueble con libros, esperaba encontrar literatura similar a la que había en el vertedero de Kerpi, pero simplemente me perturbe aún más de lo que estaba al ver el contenido de cada libro.
Todos estaban escritos a mano, con la palabra "sonreí". Todos iguales, con una portada en blanco, y paginas completadas de la misma manera. No encontré ningún libro que sea diferente, más que un cambio minúsculo en la escritura, todo el contenido era igual.
Al rendirme esperando encontrar algo diferente, dejé un último libro en el mueble y empecé a dirigirme a la puerta del lado izquierdo de la habitación. Otra vez me pareció escuchar un ruido, y la puerta de la que vine parecía que estaba apenas abierta, juré que la había cerrado bien, me dirijo para cerrarla nuevamente.
Volví a encaminarme hacia la puerta izquierda, y me encuentro otra habitación, parecía un despacho similar al que tiene Feid en la fundación. Pero este era una versión más tétrica, más bien era esa la sensación que me daba a mí. Era todo grisáceo, tenía la misma luz blanca pero no brillaba tanto, de hecho, estaba por quemarse, solo titilaba. No sé quién podría estar cómodo en un despacho así, seguramente alguien que no esté en sus facultades.
Me acerco a mirar en el escritorio y veo varios archivos en sobres desparramados, cada uno tiene diferentes fechas y nombres. Entre ellos veía títulos bastante interesantes: proyecto regenerativo, proyecto visión, proyecto teletransporte y muchos más.
Eran demasiados para ver uno por uno, así que decidí abrir el sobre de proyecto teletransporte.
Pero me interrumpió otra vez, esa puta sensación de no estar solo, mire detrás mío y no había nada. Al volver a mirar el sobre, ya no estaba en mis manos.
—Veo que te interesa saber de mí.
Al alzar la vista veo un rostro desconocido, en sus manos estaba el archivo que estaba viendo ahora, tenía unos ojos azules, demasiado azules. Dentro de ese azul se encontraba un símbolo extraño, parecía una espiral en la cual podrías perderte si miraras dentro de ella, esa era su pupila.
Retrocedo por el susto que me dio el sujeto, lo miro más de lejos y tiene un aspecto "normal" por decir así. Tenía una contextura física maso menos como la mía, de hecho, se veía más delgado que yo, vestía completamente de blanco. Su pelo azulado estaba rapado a los costados y arriba estaba despeinado. El chico expresaba una sonrisa, pero no era sincera, se notaba forzada, porque en sus ojos se veía ese vacío que noto al verme al espejo.
—¿Quién mierda sos vos?
Le pregunto mientras camino de espaldas a la puerta para salir de la habitación. Estaba asustado, no lo vi en ningún momento entrar a la habitación, ni mucho menos lo vi en la misma antes de pasar.
—Eh, vos me preguntas eso cuando en realidad vos sos el que no pertenece a este lugar, aunque viendo esos ojos tal vez me equivoco. Parece que tuviste un largo viaje hermano mío.
—¿Mis ojos? ¿Qué tiene que ver eso?
Después de decir eso pestañee, fue una milésima de segundo, al abrir mis ojos, estaban esos ojos azules pegados a los míos, mirándome desde arriba. La sonrisa del sujeto estaba mucho más forzada ahora. No sabía cómo se acercó tan rápido a mí estando tan alejado, solo se quería irme de esa habitación, sabía que este tipo me daría problemas.
—¿No te das cuenta? Con solo ver esos ojos tan peculiares me hago la idea. ¡Sos un portador! ¿O me equivoco?
Al escuchar esas palabras me estremecí, este chico es otro portador del gen corrupto. La incertidumbre de no saber cuál es su poder me preocupaba de más.
Antes de que pase algo decidí rápidamente salir de la habitación cerrando la puerta, dejándolo a él dentro.
—Aunque tus brazos están un poco quemados, lo malo de nuestro factor regenerativo es que no sana heridas profundas como esta. De igual forma, ¿Cómo te las hiciste? Se ven muy profundas hermano.
No me podía hacer una idea de cómo el tipo estaba afuera de la habitación, el solo estaba mirando mis brazos mientras estaba en cuclillas apoyando el rostro en su mano. Es como si hubiera atravesado la puerta mágicamente.
De repente dirige su mirada hacia mí y me dice volviendo a hacer esa sonrisa que me ponía la piel de gallina.
—Creo que los dos sabemos que no tenes que estar acá, vos fuiste el que cegó a esos guardias ¿No? Estabas muy lejos como para poder verte bien, pero te vi.
—¿Me viste? Estaba seguro de que no había nadie además de esos guardias.
Le contesto mientras aprieto el puño por la tensión que sentía en el ambiente.
—Oh, si yo estaba ahí siempre lo estoy, estaban los dos guardias, vos, yo... y tu amigo de anteojos ¿O me equivoco?
Este tipo nos vio a Marshall y a mi hace rato, si trabaja acá ya habrá avisado de antemano que estamos acá.
—Mierda, Marshall.
Murmuro en voz baja mientras me le quedo mirando al portador.
—Eh que así se llama el chico, que lindo nombre, tendré que decirle al jefe seguro le interesa.
Responde mirando el techo como si estuviera reflexionando profundamente sobre ese dato.
Antes de que pudiera seguir haciendo algo, salgo corriendo a la otra puerta en la cual no sabía que podía encontrarme. Podría volver por donde vine, pero sería un gran error, volver por ese oscuro e interminable pasillo sería una trampa hecha y derecha listo para cavar mi tumba ante este misterioso portador del gen, no sé del todo cómo funciona su poder como para encerrarme con él en un callejón sin salida.
Entro corriendo a la otra habitación y veo una plataforma con vigas de metal y rejas haciéndole de piso, cruzando toda la zona. Debajo de esta se encontraba a unos cuantos trabajadores ensamblando esos putos dispositivos de mierda. Eran una gran cantidad, no podía detenerme a ver e informar a Fabe, tenía que contactar a Marshall urgentemente, ellos ya sabían que estábamos dando vueltas en la fábrica. Tenía que actuar rápido, pero mi transmisor no funcionaba, por la gran estructura la señal era pésima dentro de la fábrica. Tenía que buscarlo yo mismo para ayudarlo.
Mientras llegaba al otro extremo de la habitación veo que al final, era un sector de la fábrica, una zona de ensamblaje quizá. No sé cómo mierda paso, pero me caí bruscamente en el piso. Cuando intento levantarme veo delante de la puerta otra vez al chico de pelo azul.
—¿No me digas que ya te vas? Estoy contento de poder conocerte, todavía no nos presentamos, a mí me llamaron Tipi. Ahora vos tenes que decirme tu nombre ¿Así se presentan las personas normales no?
—¡Mierda no me jodas!
Grito mientras le lanzo una bola de fuego terminando por levantarme del todo. Aunque el tipo ya no estaba ahí.
—Guau, poderes de fuego, eso te haría el portador del gen de fuego si no me equivoco, aunque el jefe nunca hablo de vos. De igual forma es interesante, eso explica lo de las cicatrices, pero no debería de lastimarte tu propio poder...que raro.
Miro detrás mío y ahí estaba esa sonrisa que tanto me angustiaba. Ignoré todo lo que decía y seguí corriendo. Fuera de esa habitación veo unas escaleras que bajaban.
Al intentar bajar me caigo otra vez, golpeándome por cada escalón que descendía.
No podía creer lo estúpido que estaba, en ese momento creía que eran los nervios de la situación.
Al levantarme me doy cuenta de que estaba en la parte baja de ese sector de la fábrica, supongo que la plataforma en la que estaba era como para supervisar a los trabajadores.
A lo lejos veo una puerta que decía salida, así que me dirijo hacia ella.
Pasando al lado de los empleados puedo notar que no son conscientes de que estoy ahí, no parece importarles mi presencia de hecho. Siguen ensamblando esos dispositivos de forma enfocada, enfoque similar al que tienen todos al consumirlos una vez creados y funcionando.
—Son muy pelotudos ¿No? Ni siquiera están escuchándonos.
Dice el portador riendo mientras aparece nuevamente detrás mío sin que yo me entere. Este se pone a sacudir su mano frente a los ojos de un empleado, el empleado no muestra reacción alguna, es como si fuésemos invisibles para ellos.
—De igual forma, es esplendido que el jefe haya instruido a empleados tan dedicados para esta empresa, ellos trabajan siempre, sin importar que pase.
El chico se acerca a uno de ellos y me mira directamente a los ojos, con esa sonrisa que me perturbaba cada vez más a medida que la volvía a ver.
—Holaaa, llamando a empleado sin importancia, necesitamos urgentemente que vaya a su casa a descansar, su esposa e hijos lo extrañan.
Me mira y se ríe.
—Ves, ni un mínimo de interés fuera de su entorno laboral, tal vez tenga que desconectarlo para que reaccione.
El portador con su mano derecha, junto todos sus dedos, como si hubiera agarrado una buena pizca de sal y lanzo un golpe perforante, que atravesó el cuerpo del pobre empleado.
El desdichado lanza un grito de dolor inmenso, dejando caer el dispositivo al que tanto esfuerzo le dedico armando, mientras empieza a ahogarse con la propia sangre que le provocó esa herida.
El portador aparta su mano ahora ensangrentada, todo su atuendo blanco estaba salpicado con sangre, y el pobre empleado cayo al piso. Este se me queda mirando tirado en el piso con sus ojeras marcadas cubriéndose en lágrimas. Al mirar a los otros empleados no podía creer lo que mis ojos veían, ellos simplemente seguían ensamblando los dispositivos como si nada estuviera pasando. Podría caer una bomba atómica tranquilamente acá mismo y si sobrevivieran seguirían trabajando.
El empleado moribundo extiende su mano intentando alcanzarme y deja escapar su último aliento.
—¡Corre!
Al ver a la víctima y el rostro frio del victimario, hice caso inconscientemente a esas palabras. Empecé a correr mientras el chico se me quedaba viendo, tirando la cabeza para un costado mientras seguía sonriendo.
Pude salir de la habitación, entre a una especie de lobby donde había muchas más puertas, me metí en una que decía limpieza. Como era de esperarse, estaba llena de productos y herramientas de limpieza dentro. Me escondí en un armario que estaba ahí sin hacer tanto ruido. Necesito investigar a mi enemigo y perderlo de vista, ya que desconozco de lo que es capaz de hacer.
Recordé las palabras que Alphonse me dijo en uno de nuestros entrenamientos de muay-thai.
—Antes de contraatacar a tu oponente, primero tenes que observarlo. Tenes que ver de lo que es capaz de hacer antes de que hagas un ataque a lo tonto. Tenes que analizar su patrón de ataque constantemente Monitor.
Forro de mierda ni en mis recuerdos dice bien mi nombre, tampoco es tan difícil de pronunciar.
En fin, después de menos de un minuto, no tengo idea en realidad, escucho al muchacho pasar mientras grita de una manera muy presumida.
—¿Dónde estás chico bengala? Tranquilo, no te voy a hacer lo mismo que a ese tipo, de hecho, te necesito con vida. Solo tenes que venir conmigo y nada te va a pasar, solo quiero que hablemos así podés conocer a mi jefe.
Eso no me da ni un mínimo de confianza, nadie es capaz de matar a alguien de una manera tan cruel y seguir sonriendo como si nada. Mierda, nunca vi morir a alguien, sobre todo así, fue una forma muy fea de perder la vida sinceramente.
Después de un silencio repentino, me asusto al escuchar el golpazo en una de las puertas del lobby.
—Oh que mal, no estás ahí. En fin, el jefe le va a molestar el saber que otra vez alguien se metió a la fábrica, sobre todo si alguien leyó unos de sus tantos archivos.
Se hizo notar nuevamente otro silencio mientras habría otra puerta de un golpe. La tensión que recorre mi cuerpo se hace notar, no puedo hacer más que escuchar.
—Sos escurridizo como yo ¿O me equivoco?, bueno volviendo al tema, te voy a decir algo acá entre nosotros. Tu amigo seguramente ya fue atrapado por otro portador del gen corrupto que esta acá en la fábrica, este lugar está bien vigilado, aunque no lo parezca. Nuestro deber es evitar de que gente ajena a la empresa se meta en temas que no debe, entendes ¿No? No es algo personal amigo mío, solo son asuntos laborales, ya sabes cómo es todo esto.
Al terminar de hablar lanza un suspiro abriendo otra puerta de un golpe, solo queda la puerta de la habitación en la que me encuentro. Este se dirige hacia esta puerta, en vez de abrirla simplemente se queda ahí parado y escucho un golpecito. Creo que se apoyó en ella, no estoy seguro.
—El solo quiere traer felicidad al ser humano, ¿no pueden dejarlo ser feliz a él también? No se porque tienen que estar tan pendientes de averiguar que pasa acá, no pasa nada, que no se nota.
Seguido de esas palabras empieza a reírse a carcajadas.
—¡Acá somos todos felices, así lo quiere el, y yo estoy feliz de complacer sus deseos!
Escucho el rechinido de la puerta abriéndose de par en par, seguido de la actitud burlesca del muchacho.
—Dale salí de ahí, no creo que seas capaz de hacer más que correr y esconderte.
No me iba a quedar encerrado en ese mueble sin hacer nada, sobre todo teniendo en cuenta todo lo que me esforcé por llegar acá. Así que lo que hice fue apoyar mi mano en la puerta del mueble, provocando una llama incandescente que atraviesa todo el plástico del que está hecha la estructura, derritiéndola a su vez, deja cegado al portador haciendo que se tape los ojos y grite.
—¡Mierda, esa fue buena chico bengala, me olvide que podías hacer eso, que descuidado soy!
Aprovecho que esta vulnerable y le doy un gran golpe en su estómago que dejo al descubierto, seguido de eso le lanzo una patada alta a la cabeza haciendo que el chico caiga fácilmente. Salgo de la habitación corriendo, estaba contento por poner en práctica una de las combinaciones que Alphonse me enseño, aunque no era tiempo para celebrar.
Tenía que encontrar a Marshall urgentemente.
Después de un largo rato pasando de habitación en habitación, encontrando cosas cada vez más inquietantes que las anteriores.
Llegue a una especie de laboratorio enorme que estaba bajando unas escaleras, era una especie de sótano.
Dentro de ella había tanques de metal que decían GEN-2620, el laboratorio estaba iluminado por una luz casi verde, debido a lo que encontré a continuación de esos tanques.
Había una fila de tanques de cristal, estaban llenos de agua o eso parecía ser. Sin embargo, lo que contenían era mi preocupación.
En cada uno de estos tanques se encontraban dentro tanto niños como niñas, algunos no llegaban ni a los 15 años por tirar un número, la mayoría parecían de una edad muy corta. Estaban vestidos con un traje de neopreno, mientras llevaban una mascarilla con una manguera por la cual debían de poder inhalar oxigeno supongo. En cada uno de estos tanques decía portador y el número de este. Portador 339, portador 340, portador 341 y así hasta el numero 353, siendo unos 15 en total.
¿Sera, así como fui creado? Entubado en un tanque de agua, carente de consciencia. Sentía algo de familiaridad con el laboratorio de igual forma, es como si ya hubiera estado en un lugar como este antes.
Mientras veía los tanques de agua y a esos portadores, fui tumbado de un golpe. Lo último que recuerdo de ese momento es estar tirado en el piso boca abajo, y al mirar hacia arriba veía al gigante de acero viéndome con esa expresión seria que tanto se grabó en mi memoria.
Después al despertar, sin saber cuánto tiempo pasó, me encuentro atado en una silla. En una oscura habitación, la única fuente de luz que había era uno de esos focos cegadores sobre mí.
—Es bueno ver que despertaste, pido perdón por la hospitalidad de mis hijos, ellos solo hacen lo que les digo.
Dice una voz en la oscuridad, tenía un tono muy formal.
—¿Quién habla? Mas vale que me desates.
Digo mientras forcejeo las ataduras que tengo en las manos, rozaban mis quemaduras y dolían como la puta madre.
—Oh no tenes que luchar jovencito, es innecesario. Solo quiero hacerte unas preguntas.
Contesta entre risas.
—¿Qué clase de preguntas?
Seguido de un silencio escucho unos pasos viniendo hacia mí, a medida que se acercaba hacia la única fuente de luz del lugar podía ir descubriendo el rostro de la persona.
Era el hombre canoso, me quede helado al verlo. Poseía esa sonrisa tan macabra que lo caracteriza, no tiene comparación ni de lejos con la de ese portador de pelo azul.
—¿Por qué irrumpen en mi fabrica?
Pregunta sin dejar de sonreír.
Yo sin pelos en la lengua le digo exactamente a porque vinimos.
—Vinimos a destruir esos dispositivos que están creando, les lava el cerebro a las personas.
Al decir eso, el hombre me abofetea la cara.
—¡Como podés hablar así de mis gratas creaciones. Destruir, quieren destruir mis queridos dispositivos dopaminicos!. Son muy crueles.
Grita en un tono sufrido, como si fuera una pobre víctima, víctima de un crimen que no cometió.
—Tus queridos dispositivos están haciendo al ser humano más y más estúpido, estamos perdiendo la capacidad de pensar, concentrarnos o crear cosas.
El hombre me interrumpe agarrándome de los hombros y mirándome directamente a la cara.
—¿Y de quien es la culpa, del creador del producto o del que lo consume?
Me quede paralizado viéndolo, en parte tiene razón, pero hay algo más allá que simple consumo consciente de tecnología.
Me suelta y se aleja caminando mientras me empieza a contar.
—Yo les proporciono horas de entretenimiento a todos los humanos en ciudad neón, a cambio de sus unidades estatales. Ellos se entretienen, se pierden en ese mundo virtual. Mientras tanto, yo puedo continuar mis proyectos sin ser interrumpido por las autoridades, las cuales también están en su mundo gracias a mis hermosos dispositivos.
—Cosas como secuestrar niños y hacerlos portadores del gen corrupto, o me equivoco.
Este se da vuelta y me mira, mientras aprieta más su cara para sonreír.
—Parece que viste demasiado jovencito, aunque no lo suficiente.
Mientras hablaba pude aflojar un poco más mis ataduras, pero todavía siguen bastante apretadas, debe ser de algún material bastante duro, ya que no las pude derretir o quemar.
—Esos niños no tienen padres, y como yo soy un ser tan bondadoso no podía dejarlos sin hogar. Así que tome el rol de padre por su bien.
—Y por su bien los convertís en monstruos alterados genéticamente.
El hombre se acerca nuevamente hacia mí y con su mano me agarra la cara, levantándola y mirándome fijamente.
—Monstruo, ¿así es como te ves a vos mismo?
Seguía mirándome fijamente, estaba bastante cerca, me estaba incomodando de más. Por suerte mis ataduras se aflojaron, así que me incline hacia atrás para darle un cabezazo al depravado.
Al apartarse por el golpe yo me tiro hacia atrás, y cayendo de espaldas doy una vuelta para poder desatarme del todo. El hombre ríe mientras se agarra la frente en la cual recibió el golpe.
—Es increíble, no tengo idea porque no tengo control sobre vos. Aunque tal vez pueda tenerlo por otro método.
El sujeto saca de su bolsillo una botonera, la cual a apretar uno de sus tantos botones se prende otro foco.
Debajo de él se encuentra Marshall, atado de la misma manera en la que estaba yo, pero esta inconsciente.
—¡Marshall!
Grito mientras veo al hombre acercársele.
—¿Él es muy importante para vos no? Un gran compañero de trabajo, tiene sentido para mí, por más que seas un portador no podrías destruir toda una fábrica por tu cuenta. Aunque ahora que lo pienso, tampoco podrían hacerlo ustedes dos solos, ósea mírense.
El tipo extiende las manos a sus lados y ríe.
—Deben trabajar para alguien, alguna empresa de la competencia, algún grupo rebelde. Solo tenes que decírmelo, no es tan complicado.
Me acerco lentamente hacia él y le grito.
—No te voy a decir una mierda, más vale que lo sueltes o...
No termino de hablar y soy interrumpido por los gritos de ese loco.
—¡Sera mejor que vos hables o el sufrirá las consecuencias!, sos bastante imprudente mi niño, no estas en posición de negociar, tenes que darte cuenta de ello.
Me calmo y le pregunto.
—¿Qué vas a hacerle?
El hombre sonríe aún más, hasta el punto de que su cara estaba mucho más arrugada.
Chasquea sus dedos. Llamando a alguien
—¡Sawyer, el suero por favor!
—Si señor.
Responde a medida que sale de la oscuridad de la habitación el hombre de hierro. Finalmente revelando su identidad.
—Bueno supongo que ya se conocen, él es Sawyer, mi mejor portador hasta la fecha. Y esto de acá...
Dice mostrando un maletín que el portador le dio.
—Es lo que tendrá que sufrir tu amigo si no hablas.
No puedo evitar sentir curiosidad por lo que contiene.
—¿Qué hay en ese maletín? ¿Un arma?
El hombre se ríe mientras apoya el maletín en una mesa y lo abre.
—¡Esto, es mejor que cualquier arma nuclear mi niño!
Saca del maletín una jeringa con un líquido verde.
Antes de que prosiga, Marshall despierta.
—¿Qué mierda está pasando? Cenicero, en que quilombo nos metiste.
El hombre asombrado mira a Marshall y ríe.
—¡Cenicero! Así que así te dicen eh. Tiene sentido...
Se interrumpe para soltar una carcajada.
—Marshall, él es el creador de los dispositivos y de los portadores del gen corrupto a su vez.
Le digo para ponerlo rápidamente en contexto sobre nuestra situación.
—Oh mierda.
Dice Marshall en voz baja.
—Antes de que me interrumpieras Marshall, estaba a punto de preguntarle a tu amigo cenicero, para quienes trabajan. Supongo que vos tampoco me dirás.
Se le acerca a Marshall de la misma manera que se acercó hacia a mí.
Marshall le escupe en la cara.
—Aléjate de mi viejo trolo, no te voy a decir nada.
El hombre saca un pañuelo del bolsillo superior de su traje y se limpia la cara.
—Intente ser bueno con ustedes mis niños, pero no quieren colaborar. Tendré que apretarlos un poco para que hablen.
Vuelve hacia donde estaba el maletín para volver a tomar la jeringa. Este la alza y mueve hacia ambos lados, como si quisiera que la vieran todos los presentes.
—Esto de acá, es lo que vos posees querido cenicero. Es un suero que contiene el precioso gen corrupto. Es un tanto peligroso, no es algo que todo el mundo puede integrar en su sistema. Todavía no logro de descifrar quienes son aptos para poseer el gen sin morir en el progreso.
—Espera, ¿Dijiste morir?
Interrumpo al hombre esperando equivocarme.
—¡SI, morir! Lamentablemente no todos son candidatos para convertirse en un poderoso portador del gen corrupto. Lo he intentado con muchos jovencitos, ya que estos son más fáciles de manipular gracias a la amnesia que genera una vez aplicado. Lamentablemente la mayoría muere después de que el gen entra en su sistema y los que sobreviven como oíste bien, pierden la memoria. Esa pérdida es más fuerte cuando más joven es el portador. Tuve que probar y probar una y otra vez. Tuvieron que morir mucho niños y adolescentes en el proceso, es una pena.
Todo lo que explica tiene sentido para mí, perdí la memoria debido a que me aplicaron este gen de mierda en algún punto de mi vida. Esto responde muchas de mis preguntas.
Pero ¿Habrá sido él el que me lo puso?
Veo como el hombre le pone al suero una aguja.
—Veras querido cenicero, gracias a vos podré comprobar si puedo convertir a un hombre adulto en un portador.
Me di cuenta rápido a que se refería, empecé a correr rápidamente hacia él antes de que haga lo que me imaginaba.
Pero otra vez me tropecé, esto ya no se debía a mi torpeza. Estaba seguro de que había algo más que provocaba estos tropiezos repentinos.
—Ah Tipi precioso, llegaste a tiempo para ver a un posible nuevo miembro de nuestra feliz familia.
Al oír esas palabras veo a mi lado a ese portador de pelo azul. Este estaba sonriendo a la par de su jefe.
—Oh el chico de los anteojos, se llamaba Marshall ¿O no chico bengala?
Me levanto al instante para frenar lo que estaba por suceder.
Pero esta vez no caigo, si no que recibo un golpe en el estómago que hace quedarme inmóvil por un segundo.
—Perdóname hermanito, pero tenía que devolverte ese golpe que me diste en la habitación de limpieza, sí que me dolió.
—¿Vos me diste ese golpe?
Pregunto casi sin aire.
—No me digas que todavía no te podés dar cuenta, pensé que eras más inteligente.
Sabía que este chico tenía algo que ver con estos golpes y caídas repentinas.
El hombre canoso se ríe y me dice.
—Cenicero, él es Tipi, el portador del gen de teletransporte.
—Me quería presentar yo mismo, pero vos no quisiste colaborar chico bengala.
Ahora todo tiene sentido para mí, por eso aparecía y desaparecía sin darme cuenta.
Aunque con esa información no cambiaba el hecho de que ese hombre iba a aplicarle el gen a Marshall.
Me recompongo y sigo corriendo para evitarlo, pero nuevamente soy golpeado por Tipi. Nose cómo funciona su poder de teletransporte. Se mueve de una forma que no puedo predecir. Mientras más cerca estaba de evitar la tragedia, nuevamente me hacía para atrás debido a sus impredecibles golpes.
El hombre canoso estaba más cerca de Marshall con esa aguja.
La impotencia que siento al no poder llegar para salvar a mi amigo me invade. Otra vez, otra vez soy débil. Y finalmente por culpa de mi debilidad alguien que aprecio va a sufrir las consecuencias.
Mi culpa, en realidad todo es mi culpa. Si yo me hubiese muerto el día que me aplicaron el gen en vez de soportarlo y convertirme en portador, todo esto no estaría pasando. Por mi culpa...
—¡Marshall!
Solo me quedaba gritar, cada paso hacia adelante eran dos hacia atrás debido a Tipi.
Marshall me mira y sonríe.
—Cenice... No, ¡Montag! Fue una gran aventura todo esto, gracias.
Fueron las últimas palabras de Marshall acompañadas por una gran sonrisa.
El hombre canoso acerca la aguja y la apoya en el cuello de mi amigo. Marshall lucha e intenta evitar que penetre la aguja. Pero no lo logro.
El gen corrupto fue aplicado eficientemente.
Yo simplemente deje de combatir, me quede en blanco. Caí de rodillas y me quede observando a Marshall.
Pasaron unos segundos, y no parecía haber algún cambio.
—No me digas que eso es todo, yo creo que te confundiste de suero vie...
Marshall se interrumpe repentinamente.
Tipi se pone a mi lado y me agarra de la cabeza, obligándome a ver.
—Ahora empieza la posible metamorfosis, niño bengala.
Marshall empezó a sacudirse de un lado al otro mientras se quejaba. Apretaba los puños que estaban amarrados a los costados de la silla y escuchaba sus dientes rechinar. Ahí es cuando lanza un agonizante grito de dolor. Nunca lo escuché gritando de esa forma, él siempre fue un tipo duro y resistente al dolor, aunque no lo parezca.
Mientras gritaba las venas que rodean su cuello empiezan a marcarse más de lo normal y se tornan de un color negro que empieza a subir por su cara hasta llegar al ojo derecho.
Su ojo empieza a llenarse de sangre mientras él sigue gritando de dolor.
De tanto tambalearse cae con la silla aún atado, mientras que la sangre del ojo chorrea por toda su cara.
Finalmente, después de un rato sufriendo, había dejado de gritar, si se convertía en un portador del gen hubiera sido un problema de alguna forma u otra. Tendría que cargar con un poder que no quiere y solo traería desgracia a las personas que quiere como es en mi caso. Pero de igual forma, me hubiera gustado que esa fuera la única opción.
—Lo lamento cenicero, tu buen amigo no pudo soportarlo. Murió.
Dice el hombre canoso mientras puedo ver en su cara esa sonrisa, esa puta sonrisa, ¿Que mierda representa con esa expresión? Compasión, burla, morbo.
—Oh es una lástima, me hubiera gustado tener un hermano mayor.
Dice Tipi.
Yo en ese momento no estaba en mis cabales. Estaba con la mirada concentrada en el cuerpo muerto de mi amigo, el cual a su lado estaba su asesino con una sonrisa enorme.
A partir de ese momento no recuerdo más que mis acciones debido al estado en el que entre. No recuerdo nada de lo que dijeron en ese momento, solo oía mi respiración, mi corazón latiendo y un pitido que me ensordecía frente al entorno.
Lo primero que hice fue tomar del brazo a Tipi y causar una gran explosión, similar a la de un C4.
El chico estaba en el piso retorciéndose y parecía estar gritando.
Debido a la explosión se desprendió una parte de su brazo. En consecuencia, me quebré toda la mano y dedos por el impacto que genero la explosión, pero no sentía nada en ese momento.
Me levante del piso y mire directamente a Tipi. Este pudo notar la sed de sangre que había en mi al verme en ese momento, y estaba en lo cierto, iba a matarlo explotándole la puta cabeza. Rápidamente pude observar como la rata desapareció. Se teletransportó de una manera interesante, su cuerpo se metió como en una especie de vórtice hacia adentro.
No lo volví a ver luego de eso, el muy cobarde huyo.
Me dirijo entonces hacia el hombre canoso, envolviendo mis brazos en llamas.
En mi camino se interpone Sawyer, el gigante de hierro para proteger a su creador.
Parece que me decía algo, pero no lo escuche. Lanzo un puño de fuego directo a su cara.
Nuevamente me habla mientras mueve lentamente su mano para agarrarme de la muñeca como en nuestro encuentro anterior. Pero por más débil que me siga sintiendo, no estaba listo para cometer los mismos errores, sobre todo ahora.
Seguido del golpe me agarre de su nuca, apoyándome para darle un rodillazo del otro lado. Sigue sin tener efecto debido a su dura coraza, pero no me iba a rendir tan fácil.
Genero explosiones de un rango más leve a comparación de la que le hice a Tipi con la mano que ya tenía rota.
Por un momento pensé verlo retobarse frente a esto.
Me lanza un golpe en forma de abanico el cual logro esquivar agachándome y rodeando su cintura con mis brazos, tomo su espalda para evitar recibir un golpe mientras prendo una intensa llama mientras mis manos aprietan su estómago, fundiendo esa coraza.
El grandote logra tomarme y me aparta revoleándome lejos de él. Podía ver en su abdomen, piel rodeada de metal, como podía imaginarme, debajo de su piel falsa hay metal y debajo de ese metal esta su verdadera piel. Su punto débil se encontraba ahí.
Así que estaba listo para hacerlo, el núcleo compacto. Si lo uso a un 25% no terminaría por dejarme inconsciente y podría alcanzar a atravesar su cuerpo.
Afirmo los pies en el piso, con mi mano izquierda hago un gesto de pistola, y con mi mano derecha sostengo mi muñeca.
Respiro hondo y dreno todo el oxígeno y calor que hay en mi cuerpo para concentrarlo en la punta de mis dedos, bueno en realidad no todo, solo el 25%. Gracias a Alphonse pude saber cómo limitarlo así no me destruía a mí mismo en el progreso. Normalmente al hacer el núcleo compacto usaba el 99% de oxígeno y fuego que había en mi cuerpo, por eso quede en coma anteriormente.
Ahora no solo tenía mejor resistencia, si no que también tenía la capacidad de decidir cuanto compactaría el núcleo de fuego que creaba, cuanto más compactado, más margen de destrucción generaría, tanto al objetivo como a mí.
Mientras el piso en el que se me encontraba se agrietaba debido al calor que estaba generando, mi boca se secaba, mi visión se nublaba y mi respiración se dificultaba.
Entre mi dedo del medio y el índice aparecía una pequeña bola de fuego.
Esa pequeña bola era el núcleo compacto.
Sawyer se me queda mirando expectante, no parece generarle miedo o peligro alguno esa pequeña bola de fuego. Y eso es lo que esperaba.
Al disparar, la bola parecía ir lento al principio, pero a su vez se movió a la velocidad de la luz, rompiendo todo el piso, dejando un gran surco a su paso. Terminando por impactar en el gigante de hierro y creando una gran explosión.
No podía ver nada, la explosión genero una gran nube de polvo y a su vez la falta de oxigeno nublaba mi visión.
De la nube sale Sawyer completamente metalizado, no había ni una mínima capa de su piel falsa, podía ver sus músculos y esqueleto al descubierto, estaban completamente hechos de metal, en su abdomen se encontraba la herida que el núcleo compacto género. Era una herida profunda pero no letal.
No logro poder reaccionar del todo debido a lo mareado que estaba, pero veo a Sawyer alzar su mano la cual, al bajar de una manera tan rápida, no me di cuenta de que se transformó en una hoja afilada, cortándome y creando un gran tajo en mi pecho.
Nuevamente caigo de rodillas mientras presiono la gran herida, que simplemente chorreaba montones de sangre.
Tras ese tajo volví a mi estado normal.
Es mi fin, pensé. Tal vez era mejor seguir viviendo en la ignorancia, en vez de buscar respuestas y sufrir las consecuencias de esto. Que tonto fui.
Todo es mi culpa.
Se acerca el hombre canoso limpiándose el polvillo de su traje con un pañuelo, poniéndose al lado de Sawyer.
—Que mal que la historia termine de esta forma, como te llamo el chico ah si, Montag. Me hubiera gustado preguntarte algunas cosas, pero no creo que te quede mucho más tiempo. Sawyer termina con él, no me gusta que mis niños sufran.
Dice mientras se va, el asesino de Marshall estaba en frente mío. Estaba tan cerca mío, pero no podía alcanzarlo. Mi cuerpo ya no podía más.
—Si señor.
Dice el grandote listo para ponerle fin a esto no sin antes decirme unas últimas palabras después de que el tipo se fue.
—Debiste quedarte escondido luego de nuestro encuentro, pero no. Tuviste que venir a por nosotros, lamento todo esto, Montag, pero te lo buscaste.
Mientras volvía a generarse esa piel falsa en toda su estructura de metal, suelta un suspiro y apoya su cuchilla en mi cuello para terminar conmigo.
Pero la habitación oscura repentinamente se ilumina debido a que se abrió una puerta detrás mía.
Al darme la vuelta con mucho dolor puedo ver la silueta de un vehículo del cual baja un grupo de personas armadas.
Sawyer aparta la cuchilla de mi cuello y me dice.
—Tenes suerte, parece que vivirás por más tiempo, nos volveremos a ver...Montag.
Seguidas sus palabras se va corriendo mientras se escuchan tiros por todos lados.
Puedo sentir como alguien me agarra con cuidado, era Fabe, salvándome otra vez.
El lugar empezó a derrumbarse poco a poco, un derrumbe provocado seguramente por Sawyer. Fabe me levanta y llama a los chicos para que agarren el cuerpo de Marshall. Pero en el momento que se dirigen hacia él, un cacho de techo cae delante de ellos, haciendo imposible el poder acercarse hacia Marshall.
—Fabe que hacemos, si intentamos sacar a Marshall de ahí será tarde para nosotros. La fábrica terminara por derrumbarse.
Pregunta Cicero, mientras ayuda a Fabe a cargarme.
—Fabe, ni se te ocurra dejar el cuerpo de Marshall acá, Oko tiene que verlo. Estará destrozada si no puede ver a su amado una última vez.
Le digo a Fabe con mi último aliento mientras lo tomo del cuello de la camisa.
Fabe me mira y se pone indeciso por primera vez.
—Ah mierda, lleven a Montag y llamen a Alphonse, necesito su ayuda para mover los escombros. El resto de ustedes, váyanse de acá este lugar ya no es seguro.
Al oír esas palabras me pude tranquilizar, tanto que quedé inconsciente.
Pasaron más de 10 horas desde entonces, ahora me encuentro en el ala medica escribiendo todo lo ocurrido en este diario. Fabe ya está por venir con Alphonse, espero que hayan podido traer el cuerpo de Marshall, así podremos darle un velorio digno y un último adiós.
En cuanto a mí, simplemente estoy destruido. Otra vez fui débil, Marshall murió por mi culpa, debí matar a Tipi cuando tuve la oportunidad, por mi debilidad y compasión se puso en mi camino a la hora de salvar a mi amigo del letal gen corrupto.
No se que estoy diciendo, el que debería estar muerto en realidad soy yo, todo esto no hubiera pasado si yo no estuviera con vida.
Mi culpa.
Mi culpa.
Es toda mi culpa.
Marshall murió, murió por mi culpa.
Si yo estuviera muerto, si yo nunca hubiera existido, Marshall estaría ahora mismo con Oko tomando mates y viendo las carreras de caballos animatrónicos.
Mierda, manche el diario con lágrimas. Al final siempre fui ese pelotudo debilucho que siempre dijeron que era.
Solo quería demostrar que estaban errados, quería demostrarles que podía ser fuerte. No, en realidad al que quería demostrarle era a mí, quería demostrarme que no era alguien débil. Pero lo soy y siempre lo seré, no importa cuánto lo intente, siempre seré débil.
Thoughts
-
PermalinkPosta que no esperaba perder a Marshall tan pronto. Venía siendo el que le ponía humor a todo, el de los anteojos que le dice Cenicero, y el canoso lo usa justo como prueba para ver si el gen agarra en un adulto. Lo que más me dolió fue lo de Oko y las carreras de caballos animatrónicos, porque ahí te das cuenta de la vida chiquita que tenían. Apuesto a que Tipi vuelve sin el brazo y con la sonrisa todavía más torcida, y que Montag va a cargar con no haberlo terminado.
-
PermalinkQue Marshall se corrija y lo llame Montag justo antes de morir. Todo el capítulo con Cenicero y al final el nombre. Bacán y cruel.
-
PermalinkVi que avisas que lo vas a releer y actualizar. Ándale, pero que sea para erratas y ya, que este capítulo ya hizo lo más difícil: matar a Marshall. Yo le habría dado vueltas tres meses a esa muerte.
-
PermalinkEl final del diario, con esas líneas cortitas repitiendo la culpa, se oye como alguien que respira mal. Dicho en voz alta eso pega más que toda la pelea con Sawyer, illo, porque la pelea se cuenta y el diario se escucha. Apuesto a que la mancha de lágrimas en la hoja salió sin pensarlo mucho.
-
PermalinkLa pregunta del canoso sobre la culpa, fabricante o consumidor, es una trampa vieja: te ofrece dos opciones cuando el propio capítulo muestra una tercera, un tipo que secuestra niños y tiene a la policía entretenida con sus aparatos. Montag se queda paralizado dándole media razón y yo ahí no se la daría, joder.
-
PermalinkLas sonrisas forzadas atraviesan todo el capítulo: las fotos de los niños, Tipi, el canoso, y Montag reconociendo en los ojos de Tipi el mismo vacío que ve en su espejo. Apuesto a que esa sonrisa es la marca de lo que el canoso hace con sus niños, y que Montag va a encontrarla algún día en su propia cara. Gracias por seguir con la saga :)
-
PermalinkLos empleados que siguen ensamblando mientras su compañero se muere al lado. Con razón la saga se llama Burnout 😩
-
PermalinkBueno acá les dejo el capitulo 5, tiene mucha data de los misterios que fui armando en los otros capítulos, si no los leyeron antes que este lo recomiendo bastante.
Seguramente actualice la publicación porque tengo que releer el capitulo porque seguramente tenga muchas cosas sueltas o detalles que deje pasar por alto, pero bueno espero que les guste.