Envíanos solos, desnudos, benditos
y tú, hábleme tuyo cuando pare de llover.
Limara los cuernos del macho cabrío,
seasme por testigo arrastrándome al caer.
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Me asumo a errar, mujer (y así se ha dicho),
acrio y formal, podrido, asceta.
Conmina todo el pan y la tristeza
y déjame dormir un día en tu sino.
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Espero, al descruzarnos los caminos,
que Marte sea Saturno bajo el signo
del amo del umbral de la materia.
.
Hoy, porque fuimos Dios sobre la tierra,
se cansa de estorbar la edad del mito
y duele cada mes tu herida abierta.