Aetherion dice que va a esconder lo que Alpha puede hacer para protegerlo, y a mí eso me suena a que el que decide qué se sabe y qué no es él. Mete hasta a las familias que vinieron con él en la lista de peligros, y viajan en el mismo convoy. Apuesto a que la guadaña negra del sueño no llegó a Alpha por casualidad, y que el Despertador sabe bastante más de lo que le cuenta en ese coche.
Awakened : capítulo 10
Pensamiento
Aetherion dice que va a esconder lo que Alpha puede hacer para protegerlo, y a mí eso me suena a que el que decide qué se sabe y qué no es él. Mete hasta a las familias que vinieron con él en la lista de peligros, y viajan en el mismo convoy. Apuesto a qu
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Capítulo 10 – Vibraciones y ecos
Dentro del vehículo negro, el silencio se había vuelto casi tangible.
Aetherion —el hombre al que todo el mundo conocía solo como el Despertador— no apartaba la vista de Alpha. Por primera vez en años, su expresión no era completamente impenetrable.
—Esa figura de blanco que ves en tus sueños… —dijo con voz baja— se llamaba Muerte Blanca. Era Lyrathi. De Lyrathia.
Alpha frunció el ceño.
—¿Lyrathia?
—Un planeta lejano. Una raza extremadamente poderosa. Su líder principal es Lyrielle… o lo era, la última vez que supe de ella. Los Kren’tor, bajo el mando del Arquitecto y después de The High Master, lograron conquistar la mitad de Lyrathia. Pero nunca pudieron terminar el trabajo. Los Lyrathi no caen fácil.
Aetherion hizo una pausa. Sus ojos se oscurecieron un segundo, como si recordara algo doloroso.
—Yo… fui su subordinado más cercano. Muerte Blanca. Cuando ella estaba a punto de morir, no destruyó sus técnicas. Las envió. Las protegió. Las transfirió a alguien. A ti.
Alpha sintió que el estómago se le cerraba.
—¿A mí? ¿Por qué yo?
—Eso todavía no lo sé del todo —admitió Aetherion—. Pero hace diez años sentí la transferencia. Y desde entonces he estado buscando la anomalía. Eres tú.
En ese momento, Alpha sintió algo.
Una vibración.
No era dolor. Era como una corriente fría y caliente al mismo tiempo que le recorría el pecho, los brazos, hasta la punta de los dedos. Como si algo dormido se estuviera moviendo por primera vez en una década. Su respiración se aceleró apenas.
Aetherion lo notó de inmediato. Sus ojos se estrecharon.
—Lo estás sintiendo, ¿verdad?
Alpha asintió, mirando sus propias manos.
—Es… extraño. Como si algo dentro de mí estuviera despertando. Pero no duele. Solo… vibra.
—Eso es solo el comienzo —dijo Aetherion con seriedad—. Las personas normales que reciben el Elixis desbloquean sus habilidades después de tres días. Tú no necesitas el suero. Lo que llevas dentro ya está vivo. Solo estaba esperando el momento.
Se inclinó ligeramente hacia adelante.
—Cuando eso ocurra… cuando realmente despiertes… yo ocultaré tus habilidades reales. Nadie debe saber lo que eres capaz de hacer. Hay organizaciones peligrosas y codiciosas que harían cualquier cosa por alguien como tú. Incluso las familias que vinieron hoy conmigo. Por eso, de momento, serás solo “un estudiante más que despertó de forma inesperada”. Nada más.
Alpha no respondió. La vibración seguía ahí, suave pero constante, como un segundo latido.
Mientras tanto, en la plaza…
El silencio se había roto.
La gente hablaba en susurros agitados, señalando el lugar donde el vehículo negro había desaparecido.
—¿Vieron eso? ¡El Despertador lo eligió a él!
—¡Ese chico ni siquiera estaba en la fila!
—¿Quién es? ¿Cómo se llama?
Mateo tenía las manos en la cabeza, caminando en círculos.
—No puede ser… Alpha. ¡Alpha! El tipo más callado y normal de la universidad… ¡y el hombre más poderoso del planeta lo busca en persona!
Leo estaba pálido, con la voz temblando entre la incredulidad y la envidia.
—Yo… yo me iba a anotar. Yo quería el Elixis. Y resulta que el Despertador ignora a tres mil personas por él. ¿Qué tiene Alpha que no tengamos nosotros?
Sofía, en cambio, miraba hacia donde se había ido el convoy con una expresión más seria.
—No es solo que lo haya buscado… —dijo en voz baja—. Es la forma en que lo miró. Como si lo estuviera reconociendo. Como si ya lo conociera de antes.
Un grupo de estudiantes cerca de ellos discutía en voz alta:
—Dicen que es un estudiante de historia contemporánea. Nadie lo conoce de nada.
—¡Seguro tiene algún poder oculto!
—O es familiar de alguien importante…
Mateo se pasó las manos por la cara.
—Mañana esto va a estar en todas las noticias. “El Despertador elige a un desconocido en las pruebas de compatibilidad”. Alpha no va a poder caminar por el campus sin que lo señalen.
Sofía suspiró.
—Y lo peor es que él ni siquiera quería nada de esto.
Leo miró hacia la avenida vacía donde había desaparecido el vehículo.
—Sea lo que sea… —murmuró— ya no hay vuelta atrás.
Dentro del vehículo, Aetherion observaba a Alpha en silencio mientras la vibración en el pecho del joven seguía presente.
Por primera vez en diez años, el subordinado de Muerte Blanca sentía que el legado de su maestra… realmente había sobrevivido.
Y ahora tenía que protegerlo.
A cualquier costo.
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PermalinkAetherion dice que va a esconder lo que Alpha puede hacer para protegerlo, y a mí eso me suena a que el que decide qué se sabe y qué no es él. Mete hasta a las familias que vinieron con él en la lista de peligros, y viajan en el mismo convoy. Apuesto a que la guadaña negra del sueño no llegó a Alpha por casualidad, y que el Despertador sabe bastante más de lo que le cuenta en ese coche.
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