Bueno, pues parece que tú tienes la habilidad más poderosa de todas. Tienes algo que a muchas personas les falta y que muchas otras no saben aprovechar: has nacido con la capacidad de diferenciar las cosas minúsculas de las mayúsculas, con criterio propio y con una forma única de vivir y ver la vida.
Toda habilidad es un don; sin embargo, este don, esta habilidad con la que naciste, te hace sobresalir del resto.
¿Qué impide que tú así lo creas? ¿Qué impide que tú así lo veas?
Mis preguntas surgen porque todos a tu alrededor se dan cuenta de ese grandioso poder que posees, pero pareces ser la única persona incapaz de verlo. ¿Será una ceguera deliberada? ¿Una ceguera que tú mismo has creado desde pequeño, tapando tus propios ojos para no ver lo majestuoso de tu ser?
Me parece muy improbable esta ironía; sin embargo, puedo presenciarla y admitir que esta improbabilidad se ha vuelto palpable. Algo que parecía irreal ha hecho su presentación en este mundo.
Dime, ¿qué necesito hacer para quitar esta venda de tus ojos y que, por fin, puedas ver lo imponente de tu ser? ¿Qué necesito hacer para que alcances a ver lo extraordinario de tu existencia, esa misma que sobresale de las demás por una única cualidad que te permite contemplar la vida desde una perspectiva superior?
Una capacidad sui generis, genuinamente maravillosa. Deberíamos agradecerte por existir, así como tú deberías exigir un agradecimiento por vivir.