Ese 25 de marzo de 1955, durante la sesión solemne del Concejo Municipal por los 400 años de la fundación de Valencia, José Rafael Pocaterra pronunció un célebre discurso en prosa titulado "Valencia, la de Venezuela". Frente a las autoridades locales y en pleno apogeo de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, Pocaterra convirtió lo que debía ser una pieza protocolar en una dura crítica moral y política contra el régimen militar.
Las ideas clave y denuestos de su discurso:
Denuncia del autoritarismo y el despotismo: Recorrió la historia de Valencia para recordar que su espíritu siempre fue de resistencia frente a los tiranos, censurando la opresión y el silenciamiento de las libertades públicas implantado por el perezjimenismo.
Rechazó la vanidad de las obras materiales: Cuestionó la narrativa oficial del régimen, que pretendía justificar la falta de democracia mediante el desarrollo de obras públicas y la modernización del cemento. Argumentó que el verdadero progreso de un pueblo radica en la dignidad, la educación y la libertad de sus ciudadanos, no en la suntuosidad de las infraestructuras de un régimen despótico.
Pocaterra exaltó el carácter democrático del venezolano y la necesidad imperiosa de rescatar las instituciones civiles. Reclamó el retorno de la justicia y el fin del exilio y la persecución política que sufrían numerosos intelectuales y líderes de la época.
Este discurso fue considerado el "canto del cisne" de Pocaterra, pues falleció pocas semanas después, el 18 de abril de 1955, en Montreal. Debido a su tajante postura anti-dictatorial durante el acto, el gobierno de Pérez Jiménez vetó la difusión oficial de su intervención y omitió rendirle los honores correspondientes tras su muerte