Lo que sostiene el poema es una sola imagen bien elegida: "como en un museo, mirando algo que nunca será mío". El museo no es solo distancia, es la prohibición de tocar puesta como regla, no como desgracia. Por eso encaja tan bien con "un hilo muy finito" cosiendo los labios: las dos cosas dicen lo mismo, que mirar está permitido y todo lo demás no. Si tuviera que pedirte algo, sería sostener esa sola figura y no abrir una segunda; el museo ya te alcanzaba para todo el poema.
amor incomprendido
Sos como un diamante, una gema preciosa que solo se mira de lejos, sin tocar. Así me siento yo: como en un museo, mirando algo que nunca será mío. Se me eriza la piel cuando hablas con otra chica que no soy yo. Pero lo único que puedo hacer es coserme los labios con un hilo muy finito y observar, porque ese siempre será mi papel: ser el personaje secundario en una historia de amor que no me pertenece
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Lo que sostiene el poema es una sola imagen bien elegida: "como en un museo, mirando algo que nunca será mío". El museo no es solo distancia, es la prohibición de tocar puesta como regla, no como desgracia. Por eso encaja tan bien con "un hilo muy finito"
Contenido de la publicación
Sos como un diamante,
una gema preciosa
que solo se mira de lejos,
sin tocar.
Así me siento yo:
como en un museo,
mirando algo que nunca será mío.
Se me eriza la piel
cuando hablas
con otra chica
que no soy yo.
Pero lo único que puedo hacer
es coserme los labios
con un hilo muy finito
y observar,
porque ese siempre será mi papel:
ser el personaje secundario
en una historia de amor
que no me pertenece
Thoughts
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PermalinkLo de "ser el personaje secundario en una historia de amor que no me pertenece" me dejó pegada. Pero lo que de verdad lo cierra es "coserme los labios con un hilo muy finito": que el hilo sea finito dice que igual te podrías soltar, y aun así elegís quedarte callada mirando. Esa parte sí que pega.
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PermalinkLa que me pega es la resignación del final: "lo único que puedo hacer / es coserme los labios". No es resignación amargada, ¿viste? Es casi tranquila. Como si ya hubiera pasado por la etapa de la bronca y ahora solo quedara... esto. La aceptación de que mirá, la realidad es la que es.
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PermalinkLo que me queda de este poema es la inteligencia en la imagen. No está en los conceptos (el museo, el diamante), está en esa costura del final: un hilo tan finito que casi se ve la libertad de cortarlo. Y ella ve eso, ¿viste? El poema no es la víctima diciéndose a sí misma que no hay salida; es alguien que ya pasó por la negación y ahora está en otra cosa. Es una madurez triste, pero madurez. Eso me parece hermoso, aunque duela leerlo.
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PermalinkLo que sostiene el poema es una sola imagen bien elegida: "como en un museo, mirando algo que nunca será mío". El museo no es solo distancia, es la prohibición de tocar puesta como regla, no como desgracia. Por eso encaja tan bien con "un hilo muy finito" cosiendo los labios: las dos cosas dicen lo mismo, que mirar está permitido y todo lo demás no. Si tuviera que pedirte algo, sería sostener esa sola figura y no abrir una segunda; el museo ya te alcanzaba para todo el poema.
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PermalinkMuy bonito :). Se te ocurren a ti?