Hoy levanto mi copa en agradecimiento a todos por darse unos minutos para leer mis textos.
A todas las personas a quienes les han movido algo por dentro; a quienes conocen el sabor de las realidades que cuento; y a quienes tienen la fortuna de no estar cerca del infierno que relato, y que deseo, de corazón, que solamente fuera un cuento.
Le doy gracias al graffiti, al ruido, a la mujer que amo y que va de la mano conmigo, forjando a diario nuestro destino.
Al sincero y al que me chingó; a todas mis angustias; a todas esas personas que son parte de mi camino, a las que conozco y a las que no; al confidente y al que me enseñó; al que aporta y no envenena.
A lo que se ha cosechado y a lo que se ha invertido; por mi San Wicho y su audiencia; por los gustos y por mi experiencia; por todo en lo que me clavé; por tener fe, por lo que siempre busco y por lo que sí encontré.
Por mis tropiezos y sus cicatrices, por todo lo que hice...
En general, agradezco todo y a todos los que mantienen vivas mis letras a través de su lectura.
¡Gracias!
Atentamente:
Juan Pablo Salazar
a.k.a. Dieciocho
Imaginería Literaria