5 segundos. Son 5 segundos en cuenta regresiva los que utilizo para hacer algo.
Con el paso del tiempo creé una regla. No pasa nada si la rompo, simplemente sé que funciona. Si tengo que hacer algo y mi cuerpo se niega a hacerlo, cuento del 5 al 1 y, antes de llegar al uno, mi cuerpo se mueve solo: para levantarme, barrer, limpiar o cualquier otra tarea. Es como si fuera un botón de acción.
Lastimosamente, al despertar no soy muy capaz de recordar las cosas y, de no ser porque mi celular dice "contá hasta cinco" cuando suena la alarma, probablemente seguiría durmiendo. Es una habilidad que simplemente apareció en algún momento de mi vida. No sé por qué funciona, pero funciona. Digamos que rompe con esa postergación que hace mi cerebro: dejo de debatir conmigo mismo y, por unos segundos, me obligo a actuar antes de volver a pensarlo.