Ella tan mujer y tan bella,
mi única compañía es una botella,
esta medio vacía, medio tibia,
mi ultima confidente fue una servilleta.
Esta cruel y cruda esta vida,
esta viva y pasajera esta borrachera,
me ilusiono e impresiono con su bailar,
con solo una huella enamora hasta a la música.
No queda valor ni sobriedad
ya son las tantas en la hora,
tantas dudas de sacarla a bailar,
se agotan los vasos, las canciones en el bar.
Le escribo con solo la mirada,
una hoja por pestaña,
su sonrisa es la telaraña y yo tan mosca,
moriría por ser victima de su boca.