Mis recuerdos inacabados se rompieron con las ilusiones de sueños venideros.
Deje de intentar conciliar el sueño cuando mi mente se atormentó de pesadillas sobre el futuro desgarrador que carcomía mis entrañas entre flashes del ayer y visiones del futuro.
No pasó mucho tiempo entre que mi voz rogaba un por favor-déjame-solo y mi mente decía por favor-no-me-abandones.
Las pastillas ya no me hacían efecto y la adrenalina de querer más riesgos era pan de cada día. ¿Como se sobrevive al día a día si tu mente solo quiere desaparecer?
Rogaba ser un fantasma en un camino recto, con una sola salida. Cuando llegase nadie lo notaría, nadie celebraría y nadie haría nada, solo sería él y el muro. ¿Por qué el mundo se esmeraba en crear tantas alternativas y caminos diferentes si al final igual nos encontraremos con un muro?
Él muchas veces pensó que Dios tenía un goce morbido hacía vernos sufrir, hacía verle sufrir y llorar cada noche rogando por una mínima señal desesperada que calmara su abatida alma. Pero las noches siempre se tornaban más oscuridad en su mente y no era hasta que no podía respirar que paraba de llorar.
¿Quien necesita creer en el amor? ¿En la esperanza o en la ilusión?
Eso es un privilegio de aquellos quienes son estable se podían dar, no para los desterrados y olvidados de la sociedad. ¿Acaso un huérfano tenía un momento en su vida para debatir sobre el amor verdadero?
Era una estupidez, el había conocido el amor en las calles y el respeto en escupes de una noche. Nadie habla de empatía cuando un joven pierde la ilusión de querer seguir viviendo, pero no tiene la fuerza para acabar con todo.