Las canciones son lo último en dejar de doler, po. Una calle la puedes evitar, una canción te pilla en cualquier parte.
Volver al mismo lugar y descubrir que ya no duele. 🍂🤍
Pensamiento
Las canciones son lo último en dejar de doler, po. Una calle la puedes evitar, una canción te pilla en cualquier parte.
Contenido de la publicación
Al final, sí puedes regresar al mismo lugar donde alguna vez te rompiste y darte cuenta de que ya no duele más. Puedes volver a caminar por esas calles, sentarte en aquel lugar, escuchar esa canción o contemplar ese paisaje que antes te llenaba los ojos de lágrimas, y descubrir que algo dentro de ti ha cambiado.
Porque hay lugares que guardan recuerdos de versiones de nosotros que ya no existen. Lugares donde alguna vez esperamos a alguien, donde lloramos por lo que no pudo ser, donde nos hicimos preguntas sin encontrar respuestas y donde sentimos que una parte de nuestra felicidad se había quedado atrapada para siempre.
Durante un tiempo, quizá pensaste que nunca podrías volver allí sin sentir ese nudo en la garganta. Que cada rincón te recordaría lo que perdiste, lo que extrañabas o aquello que tanto deseaste que fuera diferente. Y por eso evitaste regresar, como si mantenerte lejos de ese lugar fuera la única manera de proteger tu corazón.
Pero la vida sigue, incluso cuando nosotros sentimos que nos hemos quedado detenidos en un recuerdo. Poco a poco, los días pasan, aprendes a convivir con lo que ocurrió y comienzas a descubrir que existen momentos bonitos más allá de aquello que alguna vez te hizo sufrir.
Hasta que un día regresas.
Y quizá al principio sientes algo extraño, porque tu memoria recuerda perfectamente cómo te sentías allí. Miras a tu alrededor y reconoces cada detalle, pero esta vez no tienes las mismas ganas de llorar. No buscas a nadie con la mirada, no esperas que algo cambie y tampoco sientes la necesidad de volver al pasado para entenderlo todo.
Simplemente estás ahí, respirando tranquila, comprendiendo que aquello que una vez te dolió ya no tiene el mismo poder sobre ti.
Y entonces sonríes, porque te das cuenta de que sanaste sin siquiera darte cuenta del momento exacto en que sucedió.
Quizá ese sea uno de los regalos más bonitos que nos deja el tiempo: no borrar lo vivido, sino permitirnos recordarlo sin que nos duela de la misma manera. Entender que podemos volver a ciertos lugares sin querer recuperar lo que dejamos allí, porque ya no somos las mismas personas que se marcharon con el corazón hecho pedazos.
Y qué bonito es regresar, mirar de frente aquello que alguna vez te hizo llorar y descubrir que ahora solo es un recuerdo. Porque sanar también es eso: volver al mismo lugar, reconocer todo lo que viviste y darte cuenta de que, aunque la historia no cambió, tú sí lo hiciste. 🍂🫂🤍
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