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VOLVER AL LUGAR DEL MILAGRO Y ENCONTRAR EL SILENCIO

EscritosConFe

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El lunes, la misericordia de Dios se hizo visible ante mis ojos. Fue un regalo, una luz tan poderosa que disolvió las nubes y la oscuridad de mi corazón. Me fui de ese lugar con el alma arrodillada, sabiendo que acababa de presenciar un momento sagrado.

Hoy, jueves, la ansiedad me hizo volver. Mis pies me llevaron de nuevo a ese mismo lugar, a la misma hora exacta, con el corazón lleno de una expectativa casi insoportable. Esperaba otro milagro. Necesitaba otra señal. Quería que el cielo me confirmara, una vez más, que no estaba sola.

Pero no pasó nada.

El sol estaba ahí, brutal, implacable. No había nubes que se abrieran, no había rayos de luz que se partieran en reverencia. El silencio era ensordecedor. Me quedé parada, esperando una respuesta, una señal, cualquier cosa que me confirmara que esto era real, pero solo hubo un sol fuerte y un cielo vacío.

Y en ese instante de confusión, la verdad me golpeó más fuerte que cualquier rayo de luz.

Dios me dio la gracia el lunes porque mi alma la necesitaba para ver el camino. Hoy, no me dio una señal porque necesita que aprenda a caminar por fe y no por la vista. Él no hace "shows" a mi voluntad. No me regala milagros solo porque yo los pida. Me da la gracia cuando es necesaria, no cuando es conveniente para mí.

El silencio de hoy fue mi lección. Entendí lo que enseñaba ´´San Juan de la Cruz´´ que a veces Dios se oculta no para alejarse, sino para que aprendamos a buscarlo a Él por amor puro y no solo por sus regalos. Mi Señor me está enseñando a confiar. Me está mostrando que su amor no se ve solo en los grandes espectáculos, sino en la calma y en el silencio de un día normal.

Y fue frente a ese sol brillante y radiante que, esta vez, sí me arrodillé. No por un milagro, sino por gratitud. Le di las gracias por permitirme ver lo que vi el lunes, y por enseñarme que la fe es la luz que llevamos dentro. #dios

Thoughts

  • Guillermina

    Pues la misma esquina vio dos arrodilladas distintas, la del lunes por el regalo y la del jueves por gratitud. La segunda me gustó más, mija, porque nadie se la estaba pidiendo.

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  • Fulgencio

    Fíjese que a mí el sol fuerte también me parece cosa de Dios, nomás que no avisa. Qué bueno que se arrodilló igual.

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