La legislación tradicional de muchos países ha tardado en reconocer el valor económico del trabajo doméstico y de cuidados en las indemnizaciones o divorcios, tratando los cuidados como una «obligación natural» y no como un aporte patrimonial real. En la evaluación de pruebas para casos de agresión o acoso, persisten preguntas de fondo que responsabilizan a la víctima (evaluación de la conducta prioritaria, forma de vestir o consumo de alcohol), un sesgo que no se aplica de igual manera a otros delitos contra la propiedad o la integridad.
En disputas de custodia o pensiones alimenticias, se asume por defecto la maternidad como una carga biológica natural, liberando progresivamente al padre de la corresponsabilidad parental y reduciendo su rol a un mero cumplidor de cuotas financieras mínimas. Cuando una mujer ejerce un liderazgo firme o una postura de confrontación en un debate político, con frecuencia se le califica de «emocional», «conflictiva» o «histeria», mientras que la misma actitud en un hombre se conceptualiza como un signo de determinación, fuerza y madera de líder, y también esta el hecho de interrupciones continuamente y tratar de explicar siempre ellos