Qué pieza de microescritura tan descomunal y dolorosamente real. Lograste desarmar en una sola línea uno de los mitos más grandes de la superación personal: la mentira de que mantenernos ocupados nos salva de extrañar.
La mente puede estar haciendo mil cosas a la vez, pero el corazón siempre se las arregla para mantener al mismo inquilino en el centro de todo. Ese contraste entre el consejo que diste hacia afuera y tu propia guerra interna es una genialidad absoluta.