...tenemos un lugar para ustedes los locos que se quieren quitar la vida.
Proseguí a mi dormitorio, subí a mi catre, el educador Pastor me ayudó a subir mi colchón. (Escuchaba jóvenes que me decían y llamaban sangre)mientras pasaba. El educador apaga la luz, y estando a oscuras me eché a dormir.
-Empecé a llorar amargamente, creyendo que me quedaría preso demasiado tiempo. Deseando e implorando a muchos dioses la oportunidad de poder salir. Una súplica convertida en ilusión.