No tengo palabras para describirlo;
es un sinsentido estar frente a ti y quedar perdido.
La forma de tu sonrisa, tan hermosa...
Tus ojos, tus cachetes, tu nariz...
me tienen en un frenesí,
como si el tiempo se hubiera detenido para mí.
Ven a mí,
ven a mí,
ven a mí,
y yo iré a ti.
Perderme en los delirios fugaces de tu rostro;
un encanto, un relato, un mito,
diría yo, de tan bellos ojos.
No es solo tu belleza,
es la armonía de algo más.
Cada detalle encuentra su lugar,
como si el universo hubiera ensayado mil veces antes de dibujarte.
Y entonces hablas...
y tu forma de ser termina aquello que tu belleza comenzó.
Porque no solo eres hermosa;
eres esa clase de mujer
que hace pensar que la perfección, por un instante, existe.