Desde mi experiencia.
La salud mental no siempre se trata de sentirse feliz. A veces se trata de levantarse cuando no tienes ganas, de seguir adelante cuando todo parece pesado y de reconocer que necesitas ayuda sin sentir vergüenza por ello. Cuidar tu mente es tan importante como cuidar tu cuerpo. Descansar, poner límites y hablar de lo que sientes también son formas de sanar. Estás enfrentando cosas que quizá nadie más puede ver. Tu valor no depende de tu productividad ni de lo fuerte que aparentes ser. Date tiempo, respira y recuerda que incluso los días más difíciles terminan pasando.