Permíteme acariciarte, sentirte al tacto
Oler tu aroma y que quede impregnado en mí
Escuchar tus latidos, saborear tus labios
Eso es lo que pensé la primera vez que te ví
Estoy en la terraza, una noche fría
Sentada en la orilla, mi taza vacía
Los vidriales empañados, siento la brisa
El doler en el pecho, mi dolor, tu sonrisa
Observo esos ojos tan distintivos, el color tan vivo y la mirada tan hiriente
Mis rezos no los sientes
Y esta vez susurraré a tu oído
Tu por siempre, tu conmigo