Lía para Jorge:
Sumerjo las manos en el agua negra,
lejos de la ciencia y los telescopios,
buscando el eco de un naufragio.
No hay anzuelos para los astros,
pero en el fondo de esta barca
se acumulan los destellos que dejaste ir.
Miro hacia arriba:
el cielo sigue quebrado,
los puntitos brillosos parpadean en silencio,
tan distantes como nosotros,
tan exquisitos como el hambre.
No tengo prisa por descifrarte.
Prefiero la marea alta,
el oleaje lento,
la paciencia de quien sabe
que algunas tormentas se desean de lejos.
Muuuy de lejos.
— Lía Alejandra