Me encantó que Andrea entre con paso firme y no dude ni un segundo. Con esa seguridad se gana todo el relato!
Sinfonía Triple
La trampa del supuesto consejo de trabajo
Pensamiento
Me encantó que Andrea entre con paso firme y no dude ni un segundo. Con esa seguridad se gana todo el relato!
Contenido de la publicación
La trampa del supuesto consejo de trabajo
Era el último viernes de la tarde. El departamento de planificación y finanzas había anunciado un supuesto "consejo de trabajo ejecutivo" fuera de las dependencias habituales, convocado especialmente para Andrea. Con total naturalidad, le indicaron que debía presentarse a solas en un reservado ubicado en el piso superior de un elegante hotel cercano al ministerio, donde supuestamente revisarían los balances anuales junto a los directivos.
Lo que Andrea jamás imaginó es que se trataba de una elaborada trampa ideada en secreto por Sergio, Julio y Mateo.
Al llegar al número de la sala indicada, Andrea empujó la puerta y entró con paso firme. Vestía un ajustado vestido formal de tubo, confeccionado en una tela tan fina que se amoldaba milimétricamente a cada curva de su silueta, haciendo que su imponente y gran trasero se meciera con una cadencia hipnótica a cada paso, dejando traslucir las marcadas líneas de su exquisito colaless.
La revelación en la cama king
Al cruzar el umbral, el panorama de oficina desapareció por completo. El salón principal no era una sala de reuniones, sino un salon privado y clandestino acondicionado para el placer, presidido en el centro por un enorme mesón que en realidad era una cama king tendida con sábanas de raso.
Allí la esperaban los tres. Sergio, Julio y Mateo estaban sentados sobre la cama, completamente desnutos de la cintura para abajo, con sus imponentes penes ya erectos, duros y palpitando al aire.
Sin perder un ápice de su habitual seguridad y dominada por una ola de calor instantánea, Andrea se acercó sin quitarles la mirada de encima.
Se arrodilló de inmediato frente a su esposo Sergio, comenzando a chupar su miembro con una avidez desesperada.
Al mismo tiempo, extendió sus brazos y comenzó a masturbar con la mano derecha a Julio y con la izquierda a Mateo, alternando el ritmo con maestría y haciéndolos gemir de placer ante semejante recibimiento.
Los roles y las succiones se turnaron de manera constante: cada pocos minutos, Andrea cambiaba de integrante, asegurándose de devorar los penes de los tres con la misma intensidad y hambre insaciable.
El clímax de los tres penes
El nivel de excitación sobrepasó cualquier límite cuando Sergio, al contemplar cómo el ajustado vestido estilizaba el gran culo de su esposa, perdió el control.
Sin previo aviso, Sergio rasgó con fuerza la tela del vestido por la parte posterior, dejándo los glúteos de Andrea completamente al descubierto. Sin perder un segundo, se colocó detrás de ella y la penetró por detrás con furia y profundidad, desatando una marea de gemidos.
Andrea, sintiendo que el éxtasis la consumía por completo, exigió más:
Le pidió a Julio que se acercara y le metiera su grueso pene en la boca, tragándoselo hasta el fondo con desesperada devoción.
Al mismo tiempo, le exigió a Mateo que se colocara frente a ella para penetrar su vagina jugosa y empapada.
De esta forma, Andrea logró materializar su máxima fantasía: tener los tres penes de los hombres que más deseaba ocupando cada uno de sus orificios de manera simultánea, sintiendo una plenitud y un placer abrumadores.
La satisfacción total y el retorno
Durante el transcurso de la tarde, los tres hombres y Andrea fueron intercambiando roles y posiciones sobre la cama king size, turnándose para poseerla por detrás, por la vagina y por la boca, en un carrusel interminable de entrega mutua. Hacia el final del encuentro, Andrea les pidió que los tres le ofrecieran sus miembros juntos frente a su rostro para llenarse la boca de semen, mientras con sus propios dedos se introducía estimulación frenética tanto en su vagina como en su ano.
El clímax estalló en un estruendo de gemidos y contracciones: los tres hombres acabaron con fuerza dentro de su boca y sobre su rostro, mientras Andrea alcanzaba un orgasmo múltiple y violento, masturbándose hasta el agotamiento absoluto.
Horas más tarde, con los cuerpos calmados, la piel sonrojada y la ropa ligeramente reparada, Andrea y los hombres abandonaron el hotel por puertas separadas. Al día siguiente, la fachada institucional volvería a levantarse, y en los pasillos del edificio nadie sospecharía jamás la magnitud de lo que acababa de ocurrir tras las puertas cerradas de la clandestinidad.
Thoughts
-
PermalinkMe encantó que Andrea entre con paso firme y no dude ni un segundo. Con esa seguridad se gana todo el relato!