No sé que espero cada día, solo me hundo en un agujero sin salida.
Esperanza ya no me queda, pues ya eh decidido que me espera.
Un buen día no tapara la compleja oscuridad que a mi cabeza atormente.
Ya no ruego por bienestar sino que por no estar, no soporto mi existir, desde mis pelos hasta mis dedos deseo no vivir.