Durante mucho tiempo pensé que soltar significaba olvidar.
Creía que algún día tenía que dejar de recordar su voz, sus gestos, los lugares que compartimos y todas esas pequeñas cosas que alguna vez hicieron que su presencia significara tanto.
Pero con el tiempo entendí que olvidar no era necesario.
Porque hay personas que forman parte de nuestra historia y no por eso tienen que seguir formando parte de nuestro presente.
Puedo recordar lo que vivimos sin querer repetirlo.
Puedo extrañar ciertos momentos sin querer volver a ellos.
Puedo reconocer que fui feliz y, aun así, saber que ya no quiero regresar.
Quizá sanar no consiste en borrar lo que nos dolió, sino en poder mirarlo desde lejos y entender que ya no queremos volver al lugar donde alguna vez nos rompimos.
Porque llega un día en que recuerdas sin esperar, extrañas sin buscar y agradeces lo vivido sin desear que vuelva.
Y quizá ahí entiendes que sí soltaste.
No porque hayas olvidado, sino porque ya no quieres regresar. 💜