Justo ayer hablaba con una persona sobre algo que nos pasa a muchos y que pocas veces se habla con honestidad. Siempre se nos cuestiona a quienes nos enamoramos profundamente y nos cuesta volver a vincularnos; el entorno nos presiona diciendo que "no nos damos la oportunidad" de conocer a otra gente o que nos quedamos estancados.
Sin embargo, charlando coincidíamos en lo mismo: nos cuesta muchísimo aceptar salir con otras personas porque, emocionalmente, seguimos amando a alguien más. Cuando el corazón está en otra parte, intentar forzar un nuevo vínculo no se siente como "avanzar". Se siente como una farsa. Sentimos que si estamos con alguien nuevo teniendo sentimientos por otra persona, estamos traicionando a ese tercero —que llega con ilusiones limpias— pero, sobre todo, nos estamos traicionando a nosotros mismos y a lo que de verdad sentimos.
Por eso quiero abrir el espacio para poder debatir con ustedes:
¿Creen que es necesario estar completamente "vacíos" de un amor pasado para empezar a conocer a alguien nuevo, o se puede construir algo real mientras se procesa un duelo? En esa situación, ¿forzar un nuevo vínculo es sanación o es traición?
¡Leo sus respuestas!.