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‘SAN JUAN, CUNA DE LA OSCURIDAD’

-sebastian1984
Pensamiento

Pensamiento

chingolo

Fíjate que el diablo de casi todas estas historias anda bien montado: mula enchapada, espuelas de plata, freno labrado, sombrero fino. Nunca llega pobre. Y los que firman piden ser el mejor guitarrero o hacerse ricos. Para mí la salamanca es la manera…

Fíjate que el diablo de casi todas estas historias anda bien montado: mula enchapada, espuelas de plata, freno labrado, sombrero fino. Nunca llega pobre. Y los que firman piden ser el mejor guitarrero o hacerse ricos.

Para mí la salamanca es la manera que tiene un pueblo de explicarse por qué al vecino le fue tan bien tan rápido, como con el bodeguero de la serpiente, que los mismos peones le sacaron la cuenta.

Contenido de la publicación

‘SAN JUAN, CUNA DE LA OSCURIDAD’

Salamancas en San Juan, el antro del diablo

28/09/2020

Si en la noche, en el campo, escuchas música y risas que salen de una cueva en un cerro, es la salamanca, el antro del diablo donde van los que quieren entregar su alma a Lucifer.

Esta es la base de la leyenda de la salamanca, muy difundida en todo el noroeste del país y también en San Juan con testimonios que abundan. La salamanca es parte importante del folclore local.

Las versiones (de fuentes reales que jamás revelarían sus nombres) señalan que en San Juan se realizan salamancas en los cerros de Villicum, algunos de Ullum y en el Pie de Palo. Aunque también se las menciona en los departamentos alejados como Jáchal, Calingasta e Iglesia.

Una famosa “curandera” sanjuanina aportó que en la salamanca los protagonistas son siempre los excluidos: las brujas, los asesinos, los malditos y los mediocres que van para adquirir alguna destreza. A éstos últimos, el diablo les otorga el poder de ser, por ejemplo, el mejor cantor o el mejor guitarrista.

Para lograrlo, el interesado hace un pacto con Lucifer que firma con sangre, a cambio de esas destrezas entrega su alma.

En el libro ‘Seres mágicos que habitan en la Argentina’, Elena Bossi realiza un mapa del país con las salamancas más famosas que hay en casi todas las provincias.

El mapa de las salamancas elaborado por Bossi.

Salamancas de Argentina

“San Juan es una de las provincias que ofrece el mayor número de salamancas, entre las más famosas mencionaremos la del cerro de Agua Negra y la de la quebrada del cerro de Cauquén.”, relata Bossi.

Luego menciona la salamanca más famosa de Catamarca, la de Saujil, y en La Rioja registró una en Vinchina, en las afueras de La Banda.

Mientras que en la provincia de Jujuy la más importante y antigua es la salamanca de un cerro de arenas finas en Abra Pampa llamado Huancar o Guancar. Se dice que allí nace el viento y la leyenda cuenta que de la laguna de Santa Catalina un día salieron dos víboras voladoras con cabeza de gato, una cayó en Huancar y la otra en el cerro de Catar, y así se formaron ambos cerros.

Lo que le pasó a Escudero

El gran poeta sanjuanino, Jorge Leonidas Escudero, escribió el poema ‘La salamanca’ basado en una experiencia que tuvo en las montañas iglesianas, en sus épocas de pirquinero.

Como no miento debo nombrar el sitio,

esto me pasó en el departamento Iglesia,

de Angualasto al noroeste, arroyo Las Puentes.

Por ese arroyo que baja de la cordillera

subí con dos amigos en busca de un tesoro.

Habida la noche desensillamos,

maneamos los burros y nosotros

a comer y dormir.

Al rato me despierto y escucho

entre ronquido de ellos y canto del arroyo

una música que venía de enfrente,

de una pared del cerro. Era como una chacota

y risas, grande parecía el baile.

Saliendo el sol y yéndonos les conté a mis amigos

lo de la música y se burlaron: ¿Estás insolao?

Pero fuimos a ver y había una cueva,

piedras como asientos y en medio

una cabeza seca de carnero y sus cuernos.

Ya de vuelta en las casas de Angualasto le cuento

a un don Ramón, el más conocedor de esos campos,

el caso de la música y la cueva. Y el hombre

con una voz de secreto me asusta ¡ah! ¡ah!

esa es la salamanca del arroyo Las Puentes;

ustedes se han alojao enfrente justo y suerte

han tenido que las brujas

no se los han llevao paa nuna

ya ustedes aquí.

La salamanca según Echagüe y Draghi Lucero

En el libro ‘Tradiciones, leyendas y cuentos argentinos’ (1944), el escritor sanjuanino Juan Pablo Echagüe se refiere a la salamanca y la sitúa en algún punto de la travesía que separa la Capital de San Juan y departamento Jáchal.

“Cuando paséis ante aquel cerro enorme, cuyos contornos cortan bruscamente el horizonte, os mostrarán una caverna que abre su boca negra sobre el precipicio. La montaña granítica sin falda se alza vertical del suelo semejando la muralla de una fortaleza de cíclopes. Allí mora la salamanca el genio de las serranías y de las pampas áridas”.

Por su parte, el escritor contemporáneo Edmundo Jorge Delgado en su libro ‘Devociones y relatos míticos de San Juan’ también destinó un capítulo a la salamanca.

“Si nos remitimos a nuestro país son numerosos los sitios que la tradición popular los considera salamanca. En la provincia del noroeste donde se apunta que hay mayor número de relatos vinculados a este tipo de antros, incluyendo a Cuyo. En esta región geográfica el destacado Juan Draghi Lucero en su incontable recopilación de cuentos referencia asiduamente el tema”.

Juan Draghi Lucero realizó su propia versión de la salamanca en su cuento ‘El mal guardián’, publicado en su libro ‘Las mil y una noches argentinas’, en 1942.

“Ya se desataron las risadas y parloteos en las soledades de esos campos. De repente […] entraron, con atropello y libertino escándalo, culebrones negros, haciendo fuerza por pararse y enroscarse unos con otros; machos cabríos, topándose furiosamente con el estruendo de su cornamenta.

Pajarones de toda laya, abriendo tamaños picos en su charla y cruzando aletazos de entendimiento; grandes lagartos verdosos de los llanos y toda la humana iniquidad pecadora que desanda los caminos del mundo […].

Zupay, el gaucho rico

El Malo, el diablo, aparece como un gaucho rico: “Calzaba botas negras, relucientes. Calzones morados y gran tirador laboreado al cinto. Casaca punzó con botones de fantasía y vivos de terciopelo. Chaleco morado, por donde se le desbordaban los flecos de la camisa. Airoso pañuelo de seda al cuello y camisa color de fuego.

Hermoso sombrero de Lima le retenía el cabello, ensortijado y brillante, por entre el que se le adivinaban dos inclinados y cortos cachos. Al caminar le sonaban ¡tan hermosamente! sus espuelas de oro y plata. Un poncho colorado y negro, terciado a lo llanista, remataba al justo su hermosa estampa criolla en la novedad de esos campos soliviantados”.

¿Qué pasaba en la salamanca?

“Quenas, arpas, violín, trutruca, guitarrón, guitarras y cajas despertaron sus preciadas voces […] La tonada de la hermosura en honor del Malo fue cantada por mozos y niñas pecadoras […]; ¨luego se bailó ‘La mariquita’, ‘Los aires’, ‘El escondido’ y otros bailes con la suma de los elegidos primores y fue de verse el caudal de mudanzas novedosas, hasta que el aguardiente y el afán atropellante tornó aquella fiesta en el cenagal de las pasiones”, relata Juan Draghi Lucero.

En el libro publicado en 2010, ‘Lavalle: Tierra de presencias inquietantes. Historia y leyendas de los arenales’ (de Marta Elena Castellino, Silvia Marcela Hurtado y colaboradores), también aparece la salamanca, replicando el relato de Gregorio Manzur en su libro ‘Guanacache, las tierras de la sed’.

“Hay un hombre que quería ver las salamancas, así le llamaban a los bailes con el Diablo. ¿Y qué?, estaba una vuelta y dice, ¡p., si viniera el que le dije, me voy con él! Dice que estaba al lao de un arroyo por la noche, cuando sintió el tropel de un animal. Venía un chino en una mula. Estaba vestido de negro.

Mula enchapada entero el ensillao. Taba conversando y que le dice, ¿quién es usted, amigo? Yo soy el que vos querías ver, ¿no querías ir al baile, vos? Sí, quiero ir, ¿me lleva? Bueno, le dice, subí, te voy a llevar, pero cerrá los ojoh. Y bueno, subió en ancas’e la mula y tomó por el campo. Le cortaba la respiración el aire, muy rápido p’andar el animal.

– Ni respirar podía el hombre, ja, ja, ja…

– Y sí, ja, ja, ja… dice que lo llevaron, no más. Y en la entrada ¿qué había? Dice que había un Cristo tirao por el suelo. Todo el que dentraba tenía que tranquear por sobre el Cristo. Y más allá en la otra dentrada, ya cuando abre el salón, había un matucho.

Los detalles

Luego, tenía que llegar y darle un beso. Y entonces dentraba. Ahí estaban todos. Música de la que buscara, comida de la que fuera. Le dice el que le dije: ¿vas a cenar? No, no tengo hambre. Te voy a hacer traer algo, pero no es obligación que compartas.

Bueno, se sentó en una mesa muy linda, todo muy bien atendido y se puso a mirar. Que le habían traído unas empanaditas doraditas. No las comió y en cuanto se descuidaron se las echó en el bolsillo. ¿Comiste?, le dice. Sí, sí, estaban muy ricas. Comé más, le dice, bueno, muchas gracias.

Agarró cuatro o cinco, y al bolsillo. Ha estao mucho rato, oservando. ¿Qué, tenís ganas de irte? Sí.

Bueno, vamos. Volvieron a buscar la puerta de salida, volvió a buscar la mula, lo volvió a echar en anca, le dice, cerrá otra vez los ojos. Y jué y lo dejó ende lo había sacao. Pero se perdió. Así que durmió por ahi, en el puro campo. Al otro día por la mañana, cuando se dispertó, se levanta el sol, pero, ¿cómo? si estoy al lao de la casa. ¡Pucha!, y no hi desayunao, dice.

Pero, cierto que me eché las empanaditas. Voy a desayunar. Se mete la mano al bolsillo, ahí las tenía. Las saca, usté disculpe, ¿no?, ¡unas bostas’e burro así!, ja, ja, ja, esas eran las empanaditas. Todo era muy lindo, muy bien servido, unas empanadas doraditas, pero vido lo que era. Lo que habían echao los burros. Estaba nuevecito, ja, ja, ja…

– ¡Ah, ja, ja, ja!… – ¿Y qué más había en la salamanca?

– Muchísima gente, dice. Y que había hasta conocido gente de por aquí.

– ¿Conocidos de él?

– Sí.

– ¿Y bailaban, cantaban?

– Pu…, de todo. Que tenía cada uno su saloncito aparte, el que quería una música, otra. Quería cantar…

– ¿Y mujeres?

– También, sí dice que asistían mucho a eso. Eso es lo que nos han sabido contar a nosotros.

– ¿Usted no fue nunca?

– ¡Ah!, ¿yo?, ja, ja, ja…”

Origen de la salamanca

En el mencionado libro de Castellino y Hurtado, reseñan que según el ‘Manual del folklore cuyano’, el origen de la salamanca es ibérico y está relacionado con la famosa cueva de la ciudad española Salamanca, donde -según la creencia popular- los jóvenes alumnos de esa universidad “se doctoraban en picardías”.

“Era creencia popular que, de los festines y aquelarres realizados en la cueva, los estudiantes salían dotados de poderes mágicos, capaces de habilitarlos para alcanzar cuanto querían”.

Esta leyenda pasó a América y pronto encontró sitios propicios para arraigarse. Y no sólo una caverna es capaz de albergar un aquelarre; también el desierto, en su desolación, resulta propicio para cobijar espantos.

En tal sentido, este es el relato de los moradores del norte de Lavalle:

“[…] ayer no más, escuchábamos en San José de los Sauces, El Cavadito y La Asunción […] a viejos puesteros que hablaban casi en murmullo, de las ‘fiestas de la Salamanca’, que preside el diablo”,

A ellas, según el temeroso testimonio de los lugareños, concurren cantores, guitarreros y “buenas mozas para el amor y muchos asistentes que parecen no humanos”.

“Y cuando ellas […] están ahí en esas reuniones, no están como una persona sino como la forma de un animal. Entonces por eso la gente cuenta que cuando encuentran un animal raro en el día puede ser una salamanca.

Porque dicen que cuando llega el día ya ellas no pueden volar. Porque son brujas y no pueden volar y se quedan como es el animal. Entonces ésas son las salamancas, las fiestas de ellas”.

La salamanca norteña

En el libro ‘Folclore de los valles calchaquíes’, publicado en 1961, se incluye el relato ‘La salamanca’ de Pedro M. Oviedo, que dice:

“La salamanca se la ubica en rincones de las montañas, en sombrías espeluncas y grutas naturales que dan acceso al recinto infernal sobre el cual, y los ritos que allí se realizan, voy a referir lo que oí contar desde la niñez.

La estrechez de la entrada a la salamanca lo menos que indica es la suntuosidad de un magnífico palacio de amplias arquerías y altas bóvedas. Sus muros están decorados con figuras de serpientes de multiformes y horripilantes cabezas, combates de gigantescos dragones, cóndores con las alas abiertas, picos y garras ensangrentadas, escenas de nigromancia y de orgías dignas solamente de Sodoma y Pompeya.

Una o más veces en la semana, siempre los sábados, al caer la noche o interrumpiendo su conticinio, se oyen en las cercanías de la salamanca melodiosas músicas de misteriosos instrumentos y canciones que extasían como la lira de Orfeo.

Cautivados por tales sones, hombres y mujeres sin temor de Dios se asoman a la mansión nefanda de donde sale una voz atrayente que les dice: ‘entrad sin temor si sois de aquellos que buscan las dichas que no han logrado en la tierra’.

Sigamos el itinerario de un neófito que ha pasado los umbrales de la salamanca. Casi repentinamente se encuentra en un espacioso salón comunicado por galerías y doradas puertas con otras dependencias del palacio tan espléndido cuál no lo tienen los más poderosos reyes de la tierra.

El pacto

Apenas ha entrado, el aspirante en forma repentina, como en el drama de Fausto, aparece Zupay, rey del averno, sentado en un trono regio que han levantado manos invisibles. En tono insinuante le dice:

- ¿Qué quieres, mortal, aprender ya que has alcanzado el privilegio de entrar en la salamanca?

La respuesta del aspirante, su íntimo querer, lo ha resumido Rafael Obligado en estos versos:

-El amor de las mujeres,

el caballo que yo envidio,

echar suerte con la taba,

a la mula más bellaca

montarla de un solo brinco,

buen ojo para el cuchillo

y darte el alma por todo.

- ¿Te conviene?

-Convenido.

Más desafíos

No consigna el poeta una de las más valiosas que suele su majestad infernal conceder, la de poder transformarse en uturuncu (hombre-puma) para cebarse en las majadas de sus enemigos, para burlar a sus perseguidores sin dejar rastros que puedan delatarlo.

Más antes deben proceder las terribles pruebas. Formalizado el convenio comienza el neófito por quitarse toda su indumentaria hasta quedar completamente desnudo.

En un ángulo del salón hay un santo Cristo en posición invertida. Hay que renunciar a su fe para siempre y profanar a la sagrada imagen de judaicas e incontables maneras.

Cómo brotados del suelo aparecen horripilantes animales que Zupay emplea para aquilatar la fortaleza del aspirante. Una serpiente cerdosa y de chasqueantes cascabeles se enrosca en todo el cuerpo, alargándose si necesario fuera le acaricia con su maligna lengua mientras los cascabeles castañean, le besa los ojos y la boca al impío que ha renunciado a su fe apenas ha entrado en la salamanca.

Al ofidio que ha desaparecido le sigue una apasanca peluda (araña pollito) de tamaño descomunal, largas patas y chispeantes ojos. No debe picarle, su misión es pasearse por todo el cuerpo del aprobando, sube pausadamente por las partes vedadas a la cara que roza con sus ásperos pelos, cambia de tamaño y se hace que anidar en el pabellón de los oídos y debajo de los brazos.

Quedan reservados a la ciencia de Zupay otros medios que emplea con ciertos neófitos como es el domar sin rienda ni freno una mula ferocísima que echa fuego por ojos y narices. Apenas la pueden contener cuatro fornidos jinetes hasta que la suba el domador.

El paso final

La prueba final de la que no se exime a ningún aspirante y es la más formidable, es el ‘paso de la muerte’. Es una larguísima cuchilla tendida filo arriba sobre el abismo que separa la sala del rey infernal de la sala del aquelarre, donde se oye la algazara de un festín a lo Baltazar.

A derecha e izquierda de la cuchilla se extienden profundidades tenebrosas y sin fin. De su lejano fondo suben ayes desgarradores, voces de conjuro y maldiciones sin esperanza. Revolotean en el negro espacio búhos, lechuzas y murciélagos de enormes ojos que arrojan una luz funeraria.

De vez en cuando, luces fatuas serpentean rasgando fatídicamente las tinieblas. Y por el filo impalpable de la cuchilla debe pasar imperturbable cual si fuera por tierra firme.

Puede aquí decirse bien: así paga el diablo a quién bien le sirve… si ha salvado la distancia como premio anticipado se le concede que entre en la sala de las brujas, las cuales para recibir dignamente al triunfador se transforman en hombres y mujeres hermosos y en plena juventud. Preludian arpas y variados instrumentos y comienzan orgía cual no las soñó Mahoma para su paraíso.

Todo lo preside la gran bestia de los pecados capitales. Las músicas orgiásticas se oyen hasta afuera de la salamanca, son las que atraen a incautos y curiosos, a los ávidos de desconocidos placeres.

Verificadas todas las condiciones al pie de la letra, se concede al iniciado todas las artes y destrezas que ha pedido a Zupay en cambio de su alma.

Pacto de silencio

Todo bajo juramento de no revelar jamás a ningún precio los secretos que conoció, las maravillas que sus deslumbrados ojos contemplaron, los placeres con los que hartó su corazón, so pena de perder en un instante toda la “sabiduría” adquirida, y mucho menos alcanzar el rescate de su alma vendida.

A las mujeres que soportaron impertérrita todas las pruebas, se les concede la ciencia de hacer daño o maleficiar, con lo cual alcanzan victorias amorosas, venganzas inauditas, ruinas y quebrantos en la salud del hechizado, como la parálisis, la locura, y otros males no menores.

Para ejecutar un “daño” usan las brujas un muñeco de cera o de trapo y un pincho de acero o de espinas de cardón, que clavan en el muñeco sobre el miembro que quieren arruinar. Clavado sobre el corazón es caso fatal. Contra los maleficios sólo puede conseguirse remedio acudiendo oportunamente a una “médica graduada” en la salamanca, en la ciencia oculta de curar.

Acontece que algunas personas sucumben ante las tremendas pruebas de Zupay. Salen de la salamanca atacadas de extraña locura y perdimiento de la memoria, no pudiendo atinar el camino que puede restituir los a sus casas donde sus familias acaso los lloran por muertos o perdidos.

En Pomán (Catamarca) murió hace pocos años un pobre demente, las malas lenguas decían que así salió de la salamanca en castigo de no haber soportado la enormidad de las pruebas”.

“Si algún viajero debe pasar cerca de una salamanca, pero no desea tener contacto alguno con el diablo deberá llevar rosarios y medallas de santos para protegerse”, Bossi.

La salamanca y otras artes

La relación del hombre con el diablo es antiquísima. No es posible reseñar la cantidad de obras que lo reflejan a lo largo de la historia, vale nombrar por ejemplo El aquelarre pintado en 1798 por Francisco de Goya o el Gran Cabrón del año 1819.

Los investigadores de Goya aseguran que el pintor inició esa serie influenciado por su amigo el escritor Moratín, que rescató del olvido el escrito del Auto de Fe del Juicio contra las brujas de Zugarramurdi de 1610.

También abundan las películas y series de brujas y sus aquelarres, pero en 1975, en la película ‘Nazareno Cruz y el lobo’ el cineasta argentino Leonardo Fabio instaló en el saber colectivo la imagen del diablo y la salamanca, tal como se la describe en esta crónica.

La música argentina no se quedó atrás. La Salamanca es una zamba argentina del año 1959, uno de los primeros éxitos de Los Fronterizos, escrita por Arturo Dávalos.

Jorge Cafrune cantaba

‘Ya pobre y casi desnudo
Y sin tener qué comer
Llegué hasta la Salamanca
Pa’ verme con Lucifer’.

Si andás por el campo y ves luces de fuego, risas y música, bajá la cabeza y seguí caminando, el Mandinga sabe cómo llamar tu atención y si lo logra, estarás perdido para siempre.

‘Tierra de brujas’

La esperanza de hacer posible lo imposible. Dicen que eso es la brujería. Y para llegar al objetivo, vale todo. Velas de distintas formas y colores, fotografías, animales. Pero principalmente una bruja. Los que se dedican a estudiar los temas esotéricos se animan a afirmar que San Juan es la capital de la brujería porque no hay departamento en el que no se la practique. Así, muchas veces, lo real se mezcla con la fantasía. Y las leyendas toman vida propia. Hoy, en todo el mundo se celebra Halloween. Según la creencia popular, es cuando se abren las ventanas que separan a los muertos de los vivos. Es el mejor día del año para llevar a cabo todo tipo de ritual ya que, dicen, el éxito está asegurado.

Los rituales no se hacen en cualquier parte. Hay puntos clave, por su fuerza energética. El cerro Pie de Palo en Caucete, el Villicum en Albardón. Hasta las lomas de Ullum, por mencionar los más importantes. Y esto no es sólo leyenda. No basta más que ir a estos sitios para encontrar restos de rituales esotéricos. Para combatir estas energías negativas, en la década del ’80 se realizaba una peregrinación al Villicum, tal como la que se hace ahora al Pie de Palo, y hasta colocaran una cruz gigante al pie del cerro. Además, las grutas con distintas imágenes de santos y vírgenes proliferan cada vez más en estos lugares.

"El amor es la primera causa de la brujería. Es lo que no tiene respuesta ni explicación. Es por eso que la gente recurre a los llamados trabajos". Y en este sentido, aparecen brujas buenas y malas. Las que hacen magia negra y las que hacen trabajos blancos", dijo Mara, la astróloga que se autodefine como brujita blanca. Atraerlo, retenerlo, enderezarlo. No importa qué es lo que se busque del amor. Los elementos que se usa para estos rituales son similares: velas, fotos, oraciones y hasta algún animal muerto, dependiendo de lo que se quiera pedir. Y aunque son pocos los que aceptan que creen, siempre sale a la luz el refrán "que las hay, las hay".

No hay quien no sepa de la existencia de mujeres que realizan "trabajos" para enderezar caminos o abrir puertas. La actividad es siempre oculta, ya que es ilegal, pero tan antigua como la existencia del hombre. Lo único seguro es que estas brujas no tienen trajes negros, ni sombreros puntiagudos. En sus casas no hay una lechuza en la cornisa ni escobas voladoras. Viven en los barrios, como un vecino más. Pero sí cobran por atender y en muchos casos hasta hay que sacar turno.

En la brujería local hay mucha influencia externa como prácticas Umbanda de Brasil y hasta las artes adivinatorias de Europa. Pero lo que es propio de la zona cordillerana son tradiciones de culturas nativas, allegadas al poder de la tierra. Jáchal, Calingasta, Capital. Muchos son los sitios donde proliferan las historias de brujas, reales o ficticias. Sin embargo, Albardón, Caucete y Ullum llevan la cabecera. Y es donde más restos de rituales se encuentran. Ya sea en el cerro o en los cementerios. Albardón es tierra de mediums y en la zona de alta montaña, dicen que habitan brujas y espectros con poderes sobre la salud y la vida de otras personas.


Albardón

Las brujas chillan desde el Villicum. Al menos es lo que afirma la mayoría de los vecinos de Albardón. Ese cerro es considerado un centro de energía negativa por quienes creen en la magia negra. Las brujas lo saben y lo aprovechan para sus andanzas, aseguran en la zona. Ellas se juntan a realizar ritos cerca del cerro, amparadas en lo que se estima una emanación de energía negativa irradiada desde el mismo centro del Villicum. Todas las mañanas se encuentran restos de esos rituales. Círculos de sal, limones, fotos rotas, pelo quemado aún humeante. Esa esa es la marca de las brujas.

Al otro lado, la claridad, lo encarnan muchos fieles católicos, quienes durante el día le rezan a una enorme cruz de cemento entronizada en esas mismas serranías, donde termina el barrio Villicum, para espantar tanta negrura de espíritu. En la zona dicen que, durante las noches, sobre todo de martes y jueves, es el momento de sus rituales. Se habla de "ellas" y no "ellos", a pesar de que también, dicen, hay hombres entre las brujas.

El relato asegura que al cabo del ritual se transforman, dejan su cuerpo y conquistan volando o deslizándose de alguna u otra manera buena parte del espacio cercano al cerro. Las brujas del Villicum se desprenden de la cintura para arriba y se convierten en pájaros durante la noche, pájaros de plumaje negro y rostro humano. Dejan su cuerpo inerte en las cuevas, hasta que regresen de su recorrida maligna. Sus árboles preferidos para posarse son el eucalipto y el pimiento, aseguran. Muy pocos son los que hablan abiertamente, más allá de que las charlas acerca de brujas, aparecidos y velas son cosa de todos los días.

Caucete

Los cauceteros dicen que esa es tierra de brujas. Y como sucede en otros puntos, es un cerro el corazón de los rituales. En este caso, el Pie de Palo. Energético, de forma extraña, un cerro cuya geología asombra a los científicos por su forma. Está lleno de quebradas y cuevas. Esto lo convierte en un lugar ideal para llevar a cabo rituales ocultos. Para combatir la presencia de las brujas, los pobladores hicieron varias grutas en el cerro. La más conocida es aquella en la que está la imagen de la Dama Blanca de la Paz, a la que también llega una peregrinación todos los años. La brujería también llegó hasta el despacho municipal. A principios del 2008, encontraron velas y sal gruesa en la oficina del intendente Juan Elizondo. Son conocidas las historias de familias que realizan rituales anuales para atraer espíritus. Existen mujeres "bajadoras de ánimas". Son mediums que una vez por año invitan a los muertos a almorzar en sus hogares, junto con los parientes.


Ullum

Las lomas de Ullum están llenas de cuevas y pasadizos ocultos. En estos lugares suelen encontrarse sapos enterrados y toda clase de rituales Umbanda, Quimbanda y Candomblé. Es usual encontrar sapos y cabezas de otros animales, enterrados alrededor de fogones recién apagados en el perilago del dique. Los lugareños dicen que las brujas no son de allí. Más bien buscan el lugar como escenario para la realización de los rituales.

‘El diablo del Callejón Herrera’

El 16 de marzo de 1997 los extraños fenómenos que por dos semanas tuvieron al borde de la incredulidad a varios vecinos del Callejón Herrera en Santa Lucía, se convirtieron, para la mayoría d ellos, en una inapelable verdad desde la noche en que un policía exorcizó a una joven que le había entrado el diablo.

El hecho ocurrió en la madrugada en una humilde vivienda del Callejón Herrera (una zona popularmente llamada El Chaparro) ubicada a unos 500 metros al sur de la ruta 20.

En ese lugar Adilio Arévalo, suboficial mayor del comando radioeléctrico y diácono evangélico de la iglesia La Asamblea de Dios de Mendoza le sacó el diablo a María Paula Cuello de 25 años.

Esta joven y su esposo, Antonio Rodríguez de 21 años, ocupaban un sector de la casa del Callejón en la que, además, vivían su cuñado Oscar Rodríguez, su esposa Mirta Aciar y sus pequeños hijos.

Antesala del terror

Para los vecinos todo había comenzado hacía unas tres semanas, cuando Carmen Oliva vio en el fondo de su casa, contigua a la de Cuello, a un hombre de pelo largo, robusto y vestido de negro.

El misterioso hombre jamás apareció, comentó la mujer, quien aseguró que cuando los perros, su hijo y su esposo salieron a buscarlo lo único que encontraron fue una gran piedra que, apenas iniciada la búsqueda, cayó de arriba y casi impacta en la cabeza de su marido.

Fue la primera vez que en vano intervinieron los policías del Comando Radioeléctrico, que llegaron al lugar alertados por ese caso y el de los Rodríguez quienes también padecieron el fenómeno de la extraña lluvia de piedras.

La siguiente noche, una vecina de los Rodríguez vio a dos hombres corriendo por el fondo de su casa mientras otro de los moradores se quejaba de un proyectil que por poco dio en los pies de su esposa y varios quedaron boquiabiertos por el ´´horrible chillido, como pela de gatos´´ que estremeció gran parte del follaje de un frondoso árbol.

Los ruidos extraños y la sorprendente lluvia de piedras, ladrillos, cascotes y hasta huesos que nunca daban en el blanco, pero que metían miedo en sus eventuales víctimas (la mayoría vecinos inmediatos de los Rodríguez, motivó una nueva y frustrada intervención del comando, hasta que cerca de unos 30 vecinos y 10 policías asistieron a una escena que jamás olvidarán.

´´La exorcizó´´

Según los familiares, María Paula y su esposo habían dicho que desde hace un año sentían ruidos extraños en la casa, aunque a ellos nunca les ocurrió algo similar, a pesar de vivir bajo el mismo techo. Sin embargo, esta relativa tranquilidad se rompería, creciendo hasta el terror.

A primera hora de un lunes, según los vecinos, María Paula sufrió como un ataque de nervios, con ´´gritos y extraños gruñidos como de animal´´, que la llevó a salir hacia el fondo de la casa con un gran palo que rompió en el suelo, gritando ´´vení perro maldito´´, a algo que nadie podía ver. Cuando los hermanos Rodríguez salieron a calmar los ánimos de la joven, nuevamente las inexplicables piedras y otros proyectiles a sus pies, los que también se precipitaban sobre los curiosos y los policías de dos patrullas, que rastreaban ´´hasta la locura´´ la zona sin encontrar a ´´los apedreadores´´

Mientras varios moradores esquivaban las piedras y contemplaban estupefactos como la mujer rompía el techo de un rústico ranchito del fondo de su casa sin lastimarse, un nuevo patrullero llegó trayendo al policía – diácono Arévalo.

Cuando la joven bajó del techo, cerca de las 2, Arévalo aprovechó su calma y convocó al matrimonio Castro (Sergio y Carmen), a un policía y a los hermanos Rodríguez al comedor de la casa de los primeros.

De a uno pidió la aceptación de Dios orando y tocándoles la frente hasta que llegó a la joven, quien luego de unas oraciones, se resistió violentamente a la intervención del religioso, hasta que se desmayó vomitando un extraño líquido.

´´Todos repetíamos las oraciones que nos decía el policía Arévalo para que aceptáramos a Dios, pero ella alcanzó a repetir algo y luego comenzó a temblar y retrocederse como una serpiente mientras una voz gruesa decía ‘Me la voy a llevar’ ´´, aseguró conmovida Carmen Oliva, una de las siete personas que presenciaron el extraño fenómeno.

´´Apenas le dijo esto se lanzó contra empujándolo con una fuerza brutal, a pesar de su pequeña contextura física´´ dijo la mujer, para luego afirmar, junto a su marido Sergio Castro, que ´´el pastor y la joven forcejearon un rato hasta que fueron a dar al piso. Ahí la mujer se desmayó cuando el hombre le tocó la frente y luego vomitó un líquido espeso verde y hediondo. A todo esto, las luces se prendían y se apagaban y teníamos mucho miedo porque parecía que ella tenía al diablo dentro´´ recordaron.

Todo terminó a las 3 de la madrugada ´´pero al otro día ella no recordó nada de lo que pasó´´ aseguraron los, ahora, creyentes vecinos.

´´La iglesia hace exorcismos´´

El padre Osvaldo Daroni en ese entonces era el encargado de la parroquia Cristo Rey de Caucete. Dentro de la iglesia local era un referente importante y se destaca por su función social. Perteneciente a la línea de renovación Carismática de la iglesia católica, el padre Daroni se animó hablar con Diario de Cuyo de un tema que es tabú para mucha gente.

- ¿La iglesia hace exorcismos?

- En esto la iglesia es prudente, porque todo lo que viene por el miedo y el terror es sugestionable. Hay que ver bien, darse tiempo, observar señales. Pero que los exorcismos existen, es cierto, la iglesia los viene haciendo desde hace muchísimo tiempo y hasta el mismo Cristo los practicaba.

-Pero hay muchos católicos que no creen en los exorcismos…

-Hay algunos que no creen estas cosas porque directamente son indiferentes a estos temas. Hay otros que dicen no creer por miedo, ya hay otros que aceptan, pero en su justo medio, porque no podemos hacer ver que el diablo está por todos lados. Tan malo es decir que todo es del diablo como decir que el diablo no puede hacer nada, que no existe o es un invento.

- ¿Cómo se da cuenta que está ante una posesión diabólica?

- Los poseídos se descubren cuando el sacerdote quiere bendecirlos o hacerles proclamar su fe en el Señor, porque le dan como ataques en los que se oponen a Dios. La manifestación de estos ataques frecuentemente se da con gritos o insultos hacia el sacerdote, pronunciados con voces que no son las de habituales de las personas que padecen estos problemas. Hay como una lucha en el interior de la persona, que por momentos en que sí acepta y otros en los que se contradice. De todos modos, hay que ver qué tipo de problemas tiene la persona supuestamente poseída. A veces tienen toda una crisis afectiva que la toman por el lado religioso y entonces dicen que están poseídos. Hay veces que son cuestiones psicológicas o de familias, por las angustias que viven, o si están en un medio que es muy supersticioso, en el que los conflictos psicológicos pueden manifestarse en forma relacionada a lo religioso. Muchas veces que me vienen con estos problemas de posesión u opresión diabólica, hablando me doy cuenta de que en realidad es una forma de llamar la atención, por falta de afecto o de cariño.

- ¿Los sacerdotes tienen que prepararse para hacer exorcismos?

- Mientras se estudia para el sacerdocio nos ocupamos de recibir una formación especial en exorcismo para tratar posesiones diabólicas. Es más aún, durante todo este año (1997), y a través del ‘Observatore Romano’ (que se publica semanalmente) la santa sede está dando unas pautas acerca del satanismo en el mundo y de sectas diabólicas, es decir que no son cositas de cuento, no. El satanismo existe, Satán existe y el mal también, igual que hay gente que se dedica a servirlo y que propugna sus fines destructivos.

- ¿Conoce casos de exorcismo en nuestra provincia?

-En San Juan, que yo recuerde, nunca vi un caso, pero la Iglesia tiene antecedentes de este tipo. En nuestra provincia sí me consta de casos de opresión diabólicas, que son distintas, es como una influencia, no hay una posesión de la persona, no le quita libertad. Se trata de una influencia en la persona que puede darse en terceros y se debe a la poca fe de la víctima o sus dudas. La poca fe es la grieta por donde puede penetrar el diablo. El demonio solo puede posesionarse de aquél que le permite la entrada, de aquél que está dudando y que tiene poca fe. De todos modos, hablar de posesión diabólica aquí es muy raro. Lo único que se puede hacer es fortalecer a las personas, ayudarlas por el lado más débil.

De mandinga

´´Créase o no, las fuerzas espirituales malignas pueden apoderarse de la vida de las personas, y de ello sobran ejemplos en la hechicería, la brujería, el umbandismo, la macumba, entre otras prácticas satánicas proliferadas por el mundo´´ dijeron altas fuentes de la iglesia La Asamblea de Dios, a la que pertenece el policía – exorcista.

´´Cuando se da uno de estos casos, las personas sufren de depresiones, conflictos espirituales, psicológicos e incluso se puede llegar a la demencia´´ remarcaron, para luego agregar que la ´´liberación es una lucha de huestes espirituales contra gobernadores de las tinieblas, y no de carne contra sangre´´

´´Es posible que Arévalo haya liberado a la joven de algún espíritu maligno que la poseyó, pero él no tiene ningún poder sobrenatural. Simplemente mencionó lo que reza en las sagradas escrituras: ‘Cristo dijo en mi nombre, echarán demonios y curarán enfermos’ ´´ afirmaron. ´´El que quiere creer que crea…´´

‘La “bruja” materializada en ave que sobrevivió a cuatro disparos’

“Jamás en mi vida había visto una cosa tan horrible, con decirle que un mono era más bonito que eso. Los ojos eran rojos y le brillaban como a un gato en la noche. Y su plumaje era de un negro azabache. Era muy grande, tenía más o menos como un metro sesenta”. La descripción pertenece a Hugo López, un vecino de Rawson que a fines de diciembre de 1998 vivió un momento propio de una historia de terror.

Aquella conocida leyenda de la bruja que se transforma en un extraño pájaro de vuelo nocturno, pareció hacerse realidad aquel día durante la madrugada, en el interior del barrio Salvador María del Carril.

Aunque tuvo eco durante varios días, el espeluznante episodio duró poco más de una hora. A lo largo de esos sesenta minutos, una familia y 9 policías lucharon contra sus creencias y la lógica mientras observaban y trataban de espantar a un ave negra, de cabeza peluda, que los miraba con aires amenazantes desde el eucalipto de unos 20 metros ubicado a orillas de la calle.

Esa noche, los Brizuela-López, desvelados, intentaban pasar la calurosa noche jugando en la calle. De golpe, una enorme sombra proyectada por la enorme luz lunar y la farola del alumbrado público les llamó la atención. Al principio, la familia intentó que aquella presencia pasara desapercibida, pero la curiosidad pudo más. López y a su sobrino Raúl Brizuela se acercaron a investigar qué era lo que había sobre el árbol añejo.

En ese momento, hacía una recorrida por la zona la patrulla en la que viajaban dos efectivos del Comando Radioeléctrico. Ellos se detuvieron para saber si alguien necesitaba de su ayuda y la luz del vehículo policial les permitió a tío y sobrino observar en detalle a aquel ser que permanecía en la oscuridad.

Sorprendidos por lo que observaban, en medio de la desesperación de la familia y preocupados por un posible peligro, la primera reacción de los dos uniformados fue intentar acabar con el ave. Pero no pudieron: uno de los policías alumbraba la cima del árbol, su compañero le pidió que no moviera la luz para disparar, en ese instante, el arma se trabó. Sin embargo, eso no fue todo. Después, el reflector se apagó repentinamente y no volvió a encender.

Ante la accidentada situación, los efectivos pidieron refuerzos. Fue entonces cuando llegaron dos patrullas más, con personal dispuesto a terminar la tarea.

Esta vez, dos policías dispararon cuatro veces a la criatura alada. Sin embargo, cuando estaban convencidos de que habían dado en el blanco poniendo fin así a la incertidumbre y el terror, ocurrió algo tan inesperado como enigmático: el pájaro desapareció como por arte de magia, sin dejar rastros.

“En ese rato, el aire se sentía un poco más frío. Para nosotros fue una bruja”, sentenció casi convencido el vecino.

Pronto, la extraña historia recorrió la zona y el temor se masificó entre los vecinos de tal modo que, personal de Comisaría 24ta se acercó durante el día a charlar con los protagonistas y sus allegados. Mientras que, para llevar tranquilidad, organizó un patrullaje por la zona durante la madrugada siguiente, con apoyo del Comando Radioeléctrico. Nadie volvió a ver al animal.

‘Un pueblo entero en Albardón está aterrorizado por La Viuda’

"Es una vieja jorobada que anda sola, vestida de negro y camina sin apoyar los pies. Y los que la han visto dicen que su cara es muy fea, tenebrosa", cuenta una mujer en su negocio allá por 2010. No hay vecino en el lugar que no sepa de las apariciones y todos tienen algún conocido que jura haberla visto. Se trata de La Viuda, tal como bautizaron a esta aparecida que aterroriza desde hace dos semanas a los vecinos de El Rincón, en Albardón, y que se deja ver de noche por la calle Sarmiento, según cuentan los pobladores.

Cada vez hay más historias de esta mujer que se aparece siempre desde las 2 de la mañana. Pero el origen se remonta a unas dos semanas atrás, un sábado por la noche, coincidieron los vecinos. Según contó Cintia Fernández, con su hermano Javier y unos amigos estaban en la puerta de su casa (por calle Sarmiento), cuando vieron a una mujer caminar en zig zag, como si estuviera ebria. "Era medio jorobada o como si llevara un bolso en la espalda, además tenía una gorra o una capucha. Los chicos le dijeron cosas, pero no respondió. Iba de un lado a otro de la calle, pero no apoyaba los pies, sino que caminaba como en el aire. Mi hermano quiso ir detrás, pero ninguno se animó a acompañarlo, así que se quedó. La mujer siguió caminando, sin decir nada, y desapareció cuando enfiló para el lado de la ripiera", contó Cintia.

Los lugareños relataron que La Viuda también se les apareció a automovilistas y motociclistas, a modo de acompañante, algo similar a la historia del fantasma de Teresa Fidalgo en Portugal, cuyo video recorrió el mundo a través de Internet (ver aparte). En El Rincón, contaron los vecinos, algunos motociclistas miraron por los espejos retrovisores mientras circulaban por calle Sarmiento y vieron detrás suyo la imagen de esta mujer, incluso con sus harapos movidos por el aire. Y que un remisero, cuando volvía de dejar un pasajero sobre las 2 de la mañana, experimentó un extraño frío en su auto pese a ir con calefacción, tras pasar por Sarmiento y el puente Ejarque. El chofer sintió luego una presencia extraña y cuando miró por el espejo retrovisor, vio a La Viuda en el asiento trasero, por lo que sufrió un miedo paralizante. Volvió a levantar la vista y ya no vio a nadie, tras lo cual volvió a la base y no trabajó más esa noche.

"Los remiseros ya no quieren andar de noche por la calle Sarmiento. Por eso, hace unos días, una chica que trabaja en el cyber tuvo que venirse en bicicleta a su casa, como a las 3 de la mañana. Entonces miró a una viejita caminando y a ella le extrañó que anduviera sola a esa hora. Pero cuando la vio de cerca se dio cuenta de que era algo malo y no dejó de pedalear. Pero hasta que llegó a su casa, sintió que La Viuda venía detrás suyo, como acompañándola", dijo una vecina que atiende un maxikiosco.

A su vez, Víctor García, un chico que vive por la Sarmiento, a media cuadra del Deportivo Rincón, aseguró que la mujer hizo una aparición en la puerta de la cancha de fútbol. "Fue el domingo pasado. Un señor que venía en bicicleta vio a La Viuda sentada en el portón del club. Como ya sabía de las apariciones, le dio miedo y pegó la vuelta, pero ahí nomás se la encontró de nuevo en la esquina, como si estuviera en lugares distintos a la vez", contó Víctor.

"El otro día, una vecina estaba regando como a las 7 de la mañana y vio a una mujer encorvada y sola. Cuando le miró la cara, se asustó tanto que hoy pide que, si alguno de nosotros se la encuentra, no vea esa cara, porque es espantosa. Acá en El Rincón siempre hubo cosas raras y ya mi abuelo me contaba que todo nació por un hombre que vivía en la entrada y que le vendió el alma al diablo. Yo no digo que creo en brujas y fantasmas, pero que los hay, los hay", cerró una vecina.

‘Una protección contra las brujas’

La Cruz de El Villicum, en Albardón, inició siendo una estructura de madera, que diseñó Juan Diapolo, y que en los primeros años de vida fue testigo de la peregrinación juvenil que llegaba a sus pies. Con el paso del tiempo, el municipio levantó una plaza con símbolos cristianos y que hoy en día sirve para proteger a todos los vecinos, ya que a esa zona del departamento se la conoce como el lugar preferido por las brujas.

Durante las noches las brujas chillan desde El Villicum, es lo que se dice entre los vecinos de Albardón. Ese cerro es considerado un centro de energía negativa por quienes creen en la magia negra. Las brujas lo saben y lo aprovechan para sus andanzas, aseguran en la zona. Todas las mañanas se encuentran restos de esos rituales. Círculos de sal, limones, fotos rotas, pelo quemado aún humeante. Esa es la marca de las brujas. Al otro lado, la claridad, lo encarnan muchos fieles católicos, quienes durante el día le rezan a una enorme cruz de cemento entronizada en esas mismas serranías, donde termina el barrio Villicum.

La plaza, donde está entronizada la Cruz de El Villicum, fue construida toda con símbolos religiosos. Hay un Vía Crucis sobre un sendero empedrado que representa el camino del calvario por donde tuvo que pasar Jesús antes de morir. Las 14 estaciones están hechas con cruces de hierro forjado cuya ubicación hacen mirar al cielo. También hay un espacio reservado para que pueda celebrarse la Santa Misa o bien ir a poder apreciar la belleza del lugar.

Al pie de la cruz se encuentra la imagen de la Virgen María y una cascada de agua que simboliza la vida. Aunque lo más llamativo de la plaza, además de la gigantesca cruz, es la temática con la que construyeron el piso. La combinación de colores y texturas deja ver un cáliz con una hostia. La entrada a la plaza es el cáliz y el centro la hostia. El espacio es completado con bancos y canteros con plantas autóctonas.

‘Las noches que la Villa Don Arturo se vio conmocionada por un “fantasma”

Piedras que caían de la nada. Golpes y ruidos que hacían retumbar los techos. El olor al cebo de las velas y azufre. El sorpresivo arder de una cama y el humo alrededor. Armas policiales que se trababan y no disparaban. Y en medio de esos sucesos paranormales, un misterioso hombre que aparecía cada vez que llegaba la noche y deambulaba por arriba de las casas o entre los arboles aterrando al vecindario. No es cuento, sucedió en 1998 allá en la tranquila Villa Don Arturo en donde los insólitos hechos atribuidos a ese ‘fantasma’ o a la magia negra conmocionaron a su gente y mantuvo en vilo a la policía durante cinco noches.

Hoy, las calles de ese barrio de Santa Lucía lucen iguales pero serenas, aunque sus vecinos tienen el recuerdo fresco de aquella serie de supuestos fenómenos sobrenaturales ocurridos a fines de enero de 1998 y que nunca llegaron a ser develados. ’Fue una cosa bárbara, nunca vi algo parecido. Decían que andaba el demonio o que era un tipo que practicaba magia negra, pero hasta la fecha no sabemos qué fue’, explica hoy Francisco Torres, uno de los más viejos del barrio. Carlos Sain, que en ese entonces tenía 17 años y ahora cuenta con 30, agrega: ’Es algo que pasó, nadie nos lo contó. Se escuchaban ruidos en los techos. Me acuerdo que volvíamos temprano a casa porque no nos dejaban salir de noche’.

El comienzo

Dos meses antes, Claudia Molina ya había visto a esa extraña figura en el fondo de su casa. Muchos no lo tomaron en serio, como a otros relatos aislados que fueron surgiendo semana a semana, pero a mediados de enero de ese año los supuestos avistamientos o señales se repitieron hasta que la noche del 26 de ese mes el miedo se instaló del todo en la villa. ’Nunca me voy olvidar de lo que pasó’, afirma Salomé Páez. Dicen que no era la medianoche todavía cuando la vecina de al lado vio a través de la medianera cómo una cama que los Páez solían dejar en el fondo comenzó a arder y a despedir humo. Avisó a Solomé, entonces ésta salió y observó una estela de humo. ‘¡¿Quién sos vos?! ¡¿Quién te manda?!, grité yo, pero no escuche nada. Al rato se sintieron como que caían cosas y peñascazos’, recuerda. Esa noche, un grupo de jóvenes entró armado con hierros y palos a revisar el patio y, para espanto de todos, las ramas de un olivo comenzaron a sacudirse. Según los relatos, hasta llegaron los uniformados de la Seccional 5ta e intentaron disparar, pero sus Itakas se trabaron. Esto después lo confirmó el por entonces comisario inspector Jesús Riveros, pero lo relacionó a una casualidad. Esa noche, muchos de los habitantes de esa zona no pegaron un ojo y del miedo salieron a la calle y se reunieron a rezar.

Aterrados

Al día siguiente, con la puesta del sol algunas familias se encerraron, otras se amanecieron en la vereda mientras los policías hacían rondas. Tampoco tuvieron paz esa noche. La gente quedó boquiabierta y muda cuando una vecina se desmayó durante una cadena de oración y segundos más tarde sintieron alaridos en la casa de Elsa Silva en calle Hugo Wats. La mujer, shockeada y con rasguños en el pecho, juraba haber sido atacada por el misterioso sujeto en el patio de su casa. Al rato, a pocas cuadras de allí, dos familias aseguraron también ver al ‘fantasma’, lo mismo que unos jóvenes que caminaban por la plaza. Otros vecinos hablaban de un bulto saltando entre los árboles, o de ruidos en los techos como si cayera una lluvia de piedras. Nadie entendía nada en ese caos, en medio de corridas de un lado a otro, gritos y hasta disparos efectuados por algún vecino que andaba armado.

Los testimonios fueron coincidentes en describir a ese hombre como una persona joven, corpulenta, de cabello largo y vincha. No se sabe con certeza si su aspecto era o no así, su sola figura imaginaria despertaba distintos tipos de especulaciones acerca de un loco o un ‘vivo’ que se reía de todos, o el mismísimo Satanás.

Todos los medios de la provincia hicieron las más diversas coberturas, llegaron inclusos periodistas de Buenos Aires a relatar tan extraños sucesos.

Todos y de todo


En las noches se podía observar a miembros de iglesias evangélicas orando con sus biblias, más allá a la comunidad católica en una especie de procesión. En otro lugar una curandera queriendo hacer una ‘limpieza’, un parapsicólogo y en una esquina un pai Umbanda intentando hacer un exorcismo. Hasta el ‘Mago Batuque’ y la vidente ’Sonia Fantón’ recorrieron las calles de la Villa Don Arturo buscando explicar lo inexplicable.

Fueron tres noches más que el barrio se vio convulsionado por los más diversos personajes y las caravanas de curiosos que paseaban por las calles atraídos por ‘El Fantasma de la Villa Don Arturo’. Nadie pudo dilucidar el gran enigma entorno a las supuestas apariciones o esos fenómenos paranormales, ni los policías de civil que se mezclaron con la gente esperando descubrir y demostrar que todo era parte de las tropelías de un simple vecino. Lo que es cierto es que después de tanta conmoción llegó un día, un ‘viernes de brujas’, que no se oyó más del misterioso hombre y pasaron semanas, meses y años que no se volvió a sentir nada extraño. Los vecinos del barrio igual no lo olvidaron. ‘Le teníamos un terror impresionante. Yo no creía en esas cosas hasta que me sucedió a mí. Yo misma luché con él. Pasó mucho tiempo, pero por ahí cuando sentimos ruidos, nos asustamos’, cuenta Elsa Silva, que curiosamente al tiempo se enfermó de diabetes. Salomé Páez, la otra testigo presencial, a los años perdió a su madre anciana y a su hermano.

El imaginario popular dirá que fue cierto, los más incrédulos desacreditarán todos los relatos, pero como sea seguramente será imposible borrar esas historias de las furiosas noches en que ‘el fantasma de la villa Don Arturo’ rondaban por los fondos y los techos de las casas.

‘Fantasmas y ritos en el Cementerio de Rawson’

Empleados del Cementerio municipal de Rawson, afirman que suceden fenómenos que a los que no pueden darles una explicación. Figuras que atraviesan rejas cerradas, niños que lloran, rituales y sectores por los que no atraviesan una vez llegada la medianoche. Hasta sostienen que uno de los serenos murió de miedo cuando realizó un turno solo, porque su compañero faltó. La siguiente nota realizada por Patricia Moreno, fue publicada en El Nuevo Diario, en la edición del 18 de marzo de 2011.

“Hay que estar aquí de noche para saber lo que pasa. Por la playa a la media noche nadie pasa, es terrible y los viernes los ruidos son constantes”. Así lo describe Mauricio, uno de los serenos del Cementerio San Miguel de Rawson. Figuras que atraviesan rejas cerradas, llantos y cadenas que se arrastran.

Hasta afirman que uno de los serenos murió de miedo una noche que su compañero de turno faltó. Las historias se multiplican a medida que vamos charlando con el encargado del Cementerio, Eduardo Pintos, que comenzó hace más de dieciocho años como sereno.

A pesar de ser muy escéptico y sostener que no cree en estas cosas, “pero que las hay las hay”, Ricardo Robles cuenta que entre las tumbas se encuentran sapos con la boca cocida. Todos son empleados que llevan más de quince años trabajando en el cementerio municipal. En voz baja y con mucho respeto van narrando algunos de los fenómenos inexplicables de los cuáles fueron testigos y que nadie sabe dar un fundamento real.



El sereno que murió de miedo

Pintos recuerda que hace unos años al llegar a tomar turno unos empleados, les llamó atención que el sereno no hubiese abierto la reja de ingreso, esa noche se había quedado solo debido a que su compañero de turno tuvo un inconveniente de último momento y faltó. Comenzaron a buscarlo. En la oficina donde tenía por costumbre tomarse unos mates, este había quedado cebado y la radio encendida, pero del sereno ni rastros.

Después de unas horas de búsqueda lo encontraron tirado en medio de la calle, como si hubiese arrastrado para tratar de salir del interior del cementerio.

-Todos los que lo vieron dicen que en su rostro había quedado reflejado el miedo, algo vio. Pensamos que se murió de miedo, afirma Pintos, mientras baja el tono de voz, casi hablando en secreto.




Las temibles monedas


Otro de los temas del que hablan frecuentemente los empleados del cementerio es lo que encuentran entre las tumbas para el día de brujas, el viernes Santo y del día de los Difuntos.

En estas fechas afirman que encuentran velas, bebidas y cigarrillos, todo en número de tres. También es frecuente encontrar sapos con la boca cosida con fotos a dentro o papeles que simulan pergaminos escritos con tinta roja como si fuese sangre.

Están los ritos que hacen con monedas. Esta ceremonia comienza dejando un ramo de flores sobre una tumba que se marca con sal, luego la persona sale arrojando monedas hacia atrás sin darse vuelta y hacen como unas cruces en el aire.

— Nosotros a las monedas nunca las tocamos. Las recogemos con una pala y las tiramos a la basura o las enterramos. Nadie que ve eso después se anima a levantarlas, explica Pintos.



La novia que atravesó la reja

Eduardo Pintos cuenta que estaban algunos empleados en uno de los pasillos de ingreso cuando vieron a la mujer que avanzaba para entrar. A todos les llamó la atención por la hora que era.

— Nadie se movió porque la reja estaba cerrada, todos pensamos que cuando se diera cuenta se iba a ir. Sin embargo, la mujer siguió avanzando y dejó a todos aterrados cuando atravesó la reja cerrada, para ingresar pausadamente por el pasillo central. Pasó por enfrente de los trabajadores que se quedaron inmovilizados.

Cuentan que es una novia que el día de la boda, el que iba a ser su marido se mató en un accidente automovilístico viniendo de Mendoza a la provincia. Al conocer la noticia dicen que no se quiso sacar el vestido y murió de dolor. La familia del novio decidió enterrarlo en Mendoza, culpándola de la muerte, ella está enterrada en el cementerio municipal. Afirman que en el

mes del accidente, ella en la noche sale a buscarlo. El vestido blanco que conserva la familia está  guardado en un placard, pero en las noches que dicen verla, este aparece luego en algún otro lugar de la casa como si recién se lo sacara.


Los niños del accidente


 Hay un pabellón muy particular por el que los serenos y panteoneros, evitan pasar desde la medianoche hasta pasadas las seis de la mañana. En ese horario dicen que comienzan a escucharse llantos y gritos de niños. Algunos los sienten correr.


— Es tremendo. Nosotros pensamos que son niños que deben haber sufrido mucho. Comienzan a escuchárselos llorar en ese horario, es desgarrador, pero pasadas las seis de la mañana todo es silencio. No hay nada- manifiesta Pintos.


En voz baja y conmovidos, los empleados, explican que en el pabellón dos están sepultados seis de los quince pequeños de la Villa San Damián que murieron cuando el colectivo en el que se trasladaban para jugar un partido de fútbol fue embestido por un tren en doctor Ortega y Lemos.



Figuras que aparecen y desaparecen


  Según cuentan los empleados del cementerio, ellos ven ingresar al cementerio numerosas personas que luego no salen, por más que las buscan nunca pueden dar con ellas. Suelen caminar entre los panteones y cuando tratan de alcanzarlas desaparecen.

Mauricio el sereno, contó que una tarde ya estaban por cerrarse las rejas cuando se le acercó una mujer con una botella cortada por la mitad, en forma de copón, le solicitó agua.

Caminaron hasta un tacho, el sereno tomó la media botella la llenó de agua y cuando fue a entregársela la mujer había desaparecido.

— No le puedo explicar lo que fue eso, un escalofrió me recorrió el cuerpo y fue una sensación que tuve toda la noche y al día siguiente.

También manifiestan que los viernes suelen escucharse elementos que se arrastran o golpes secos. Cuando van hasta el lugar de donde parecen provenir vuelve el silencio y luego todo es calma.


Los lugares prohibidos.

Durante el día la playita es un lugar donde se suelen dejar vehículos y parecería no revestir peligro alguno, pero pasadas las 21 por ese sector nadie cruza. Todos cierran los ojos y dicen que se ven cosas terribles.

Otro sector que tiene características similares es “el campito” a simple vista y a plena luz del sol, es un lugar apacible un camino que a ambos lados sólo tiene unos árboles que no tienen mucho tiempo de plantados y césped. Pero en la noche afirman que es un lugar donde hay “presencias” que acompañan y “meten miedo” por eso todos lo evitan, aunque tengan que dar toda la vuelta por los caminos laterales del cementerio.



Se ha formado otra pareja


Eduardo Pintos, señala que además de estas historias de apariciones y ritos, están otras que son más agradables y son las de los viudos que terminan formando pareja.


- Al principio vienen todos los días y hablan con el difunto como si estuviera vivo, conocen a otro viudo, van intercambiando experiencias de lo que es vivir solo y luego terminan en pareja. Conozco a varios viudos que terminaron casándose. No voy a dar nombres, pero realmente es muy agradable porque después vienen a saludarnos.

‘Casas que asustan’

La gran mancha roja que se forma una vez al año en la pared de una antigua casa de la calle General Acha despierta temor de quien la contempla. La aureola que crece con los minutos es una gran mancha de sangre que ha aparecido sin ningún motivo. La pintura que se aplica intentando cubrir la misteriosa aparición en la pared no tapa la fama que se ha ganado el inmueble entre las personas que transitan por él y lo conocen como ´´la casa embrujada´´

Esta historia es una de las tantas que se escuchan apenas se lanza al aire la cuestión de las apariciones extrañas. Casi no hay quien no haya escuchado una o la conozca por propia experiencia. Pero son muy pocos los que se atreven a contarla públicamente. Un poco por miedo, otro poco por temor a las burlas y otro tanto, y no menos importante, porque identificar al inmueble con el estigma de embrujado sin duda reducirá su valor económico de venta o alquiler.

Pero las historias siguen ahí y no hay que caminar mucho para escuchar, por ejemplo, que en Rawson existe una casa de barrio donde ya han fallecido tres personas que durante épocas distintas vivieron en ella. Según cuenta un agente inmobiliario que pidió absoluta reserva de su nombre, la primera fatalidad sorprendió al dueño original que no pudo resistir un cáncer de pulmón. Posteriormente comenzó a vivir en el inmueble una familia que corrió con la misma desgracia, debido a que el hombre de la familia falleció también de cáncer. Luego de esto, los dueños originales le pasaron la casa a un agente inmobiliario para que este se encargara de alquiler.

Con estas dos muertes encima, la casa comenzó a tener mala fama entre los vecinos que aseguraban que estaba poseída de un embrujo ocasionado por el deceso del primer ocupante. Por eso, cada vez que alguien se acercaba a la casa con la intención de alquilarla, los vecinos le advertían del ‘inconveniente’.

Finalmente, la vivienda se alquiló por tercera vez, pero al ocupante, un hombre que vivió junto a su familia durante dos años en la casa de Rawson, el destino le propinó la misma suerte que a los anteriores y falleció de cáncer. Quien cuanta la historia no olvida decir que la enfermedad se le declaró mientras vivía en la casa, antes era un hombre completamente sano.

Esta última desgracia no hizo más que reavivar los dichos de los vecinos para los cuales cada vez es más fácil asegurar que la casa sigue habitada por el fantasma del primer dueño.

La suciedad acumulada en el terreno que rodea una casa abandonada ubicada ubicada en la calle Justo José Urquiza aporta el clima justo para que los vecinos admitan que también está embrujada. Al mejor estilo de la casa de la bruja Balir Witch, el inmueble está tremendamente deteriorado, lo que no hace más que afirmar el temor de cada persona que pasa por la zona. Además, durante las noches sin viento los ruidos de puertas y ventanas que se cierran bruscamente son moneda corriente. Algunos vecinos cuentan también que, si se arroja una piedra a esas ventanas sin vidrio, un ruido acristales rotos gana el lugar. Todo esto le ha otorgado una gran fama entre aquellas personas que intentan resolver casos paranormales como parapsicólogos y videntes, que en masa intentan ingresar al inmueble para ‘curarlo’. Según cuentan los vecinos, hubo quien intentó incendiarla para liberarla de los malos espíritus que supuestamente la habitan.

Son pocos los vecinos dela casa de la calle Urquiza que están dispuestos a contar los sucesos extraños que habitan el maltratado inmueble. Conseguir fluidez en los testimonios de la gente cercana a la casa resulta imposible. Es que la gente de la zona parece seguir el camino de otros consultados por el tema, que sólo atribuyen los sucesos paranormales a aventuras juveniles o a inventos de individuos con imaginación de escritor de literatura fantástica.

El dueño de casa

Tal vez porque ya no tiene ninguna relación con la vivienda ‘del problema’, Carmen Sampaolesi no se inquieta al contar su historia. Su familia alquiló una casa ubicada en el barrio Puyuta con intenciones de poner una parrillada abierta al público. La casa estaba ubicada frente al estadio de Sportivo Desamparados y en el frente había un grupo de árboles que servía de escenografía para las mesas que ocupaban los clientes. La memoria de Carmen la lleva hasta una tormenta de verano hace varios años cuando su familia hacía en la casa los preparativos de su cumpleaños. ´´Estaba esperando que llegaran mis familiares a la puerta – cuenta Carmen – entonces, en un momento veo pasar un señor de baja estatura, delgado y de ojos claros, vestido con pantalón color marrón y camisa celeste, que me miró cuando pasó junto a mí e ingresó por el portón de la casa rumbo al interior. En el momento corrí a la casa para determinar quién era el que había entrado, pero de las personas que estaban dentro, ninguno había visto a nadie entrar por el portón´´

Cuando todo pasó, Carmen contó la experiencia a los familiares reunidos. Entonces, uno de sus cuñados que habita en el barrio le pidió a Carmen que describa minuciosamente a la persona vista. Luego el cuñado explicó que la parición sería el antiguo y primer dueño de la casa que había fallecido precisamente allí. El familiar de Carmen le contó además que existían ocasiones en que el espíritu del hombre fallecido paseaba por los alrededores de la casa. ´´Nunca dejé que mi cuñado lo describiera, sino que lo hice yo para determinar cúan parecidos eran. Mi descripción correspondía perfectamente a la imagen que mi cuñado tenía de esa persona. Eso fue lo único que experimentamos, pero nunca tuvimos miedo, es que es una casa completamente inofensiva´´ señala.

Funcionarios, fantasmas y artistas

Las manecillas del reloj llegan a las doce de la noche y los empleados destinados a la seguridad de la Legislatura provincial comienzan sus rondas por los pisos que componen el edificio legislativo. Pero cuando comienza la vigilancia, también se inician los ‘otros’ movimientos como el de los ascensores que funcionan solos, aunque se dejen abiertas las puertas de ingresos a los mismos.

Los empleados de seguridad de la legislatura cuentan infinidad de anécdotas relacionadas a sucesos paranormales. Hablan de apariciones de ‘algo blanco’ que surgía de repente junto a ellos y desaparecía con la misma rapidez, y de un bebé que lloraba en el tercer piso donde no había nadie.

Ese piso fue durante mucho tiempo el sitio preferido para las apariciones y ruidos. Tanto fue así que algunos de los empleados dejaron de subir para evitar ‘los encuentros’. El subsuelo es otro de los sitios favoritos de los supuestos fantasmas legislativos. Los empleados concuerdan en que hubo ocasiones en las que escucharon un ruido extraño, similar a un silbido gutural.

Pero los sucesos paranormales so sólo se acotan a los momentos de oscuridad. Durante el día también se ha percibido que las maderas de las escaleras que llevan a la bandeja rechinan de manera poco normal. Las máquinas de escribir en la lista de objetos sospechosos. Según contó un viejo empleado de la legislatura provincial, durante una caminata que realizaba por el antiguo tercer piso sintió dentro de una de las oficinas una máquina de escribir funcionando. Cuando se acercó para abrir la puerta y comprobar quien estaba en la oficina encontró la puerta cerrada. Después, de eso escuchó que la máquina dejaba de funcionar y una silla se arrastraba como si alguien se moviera para levantarse. Con los ruidos silenciados comprobaron que en la oficina no había nadie.

El teatro Sarmiento encierra en sus paredes, en sus tablas y sus butacas el recuerdo del cerrado aplauso que merecieron los artistas que en él han actuado. Aunque para las personas que han convivido durante años con el teatro, existen misteriosos sonidos bien diferentes a los aplausos latentes que los artistas supieron conseguir.

Esto es lo que cuenta Daniel Bernales, técnico de iluminación de la sala. ´´Todos los empleados del teatro en alguna ocasión han tenido una experiencia inexplicable. Durante una época en la que estaban realizando trabajo de reparación yo llegué un día a las cinco de la tarde para realizar mi trabajo y en ese momento estaba otra persona en la cabina de mando. El depósito en el que estaba debajo del escenario y, precisamente, ese día, el piano se encontraba sobre el escenario. Mientras yo estaba en el depósito sentí que tocaban el piano de manera desordenada durante cinco a diez minutos. Imaginé que era la persona que estaba en el pulman, ya que sólo nosotros dos estábamos en el teatro. Cuando terminé de hacer mi trabajo subí y me dirigí hacia la otra persona en tono de broma le aconsejé que fuera a tomar clases de piano, pensando que él había tocado. Pero me equivoqué, porque la persona me dijo que en ningún momento había bajado, es más, había imaginado que el que había tocado el piano había sido yo´´

Las sombras de la gran sal de teatro también han servido para confundirá otros empleados que al terminar la jornada observaron que, por unas escaleras del fondo de los camarines, descendía una persona de sobretodo. Bajaron a buscar a camarines a la persona y, por supuesto, nunca lo encontraron.

De acuerdo a lo que cuenta Bernales, en otra ocasión uno de los anteriores jefes del teatro se quedó a dormir la siesta solo en la sala debido a la

Enorme cantidad de trabajo que tenía. En un momento se despertó debido a un ruido y alcanzó a ver que se asomaba una persona en la baranda del pulman. Atemorizado, revisó y no encontró a nadie. Nunca más se quedó a dormir en el teatro.

El padre Osvaldo Daroni, párroco, ha intervenido en más de cien casos de casas embrujadas. El prefiere definir estos fenómenos como manifestaciones paranormales o subjetivas relacionados a problemas psíquicos y espirituales que manifiesta una persona en el plano físico en algunos casos y psíquicos en otros.

´´En algunas casas puede haber manifestación del mal, pero esto depende de la persona o de las personas que viven en ella. Si están predispuestas a la maldad, ya sea por rencor, por superstición, o por falta de fe, sufren como grietas en el alma. Por ahí es donde puede darse lugar para que el mal se manifieste´´

Según el padre Daroni, el mal tiene el poder de la sugestión que es el vehículo para la materialización de hechos paranormales. Ya que pueden llegar hasta la imaginación de la persona afectada, pero nunca adueñarse de la libertad.

´´Hay familias que sienten ruidos, ven personas extrañas, sombras que se desplazan, movimiento de muebles y hasta perciben alguna presencia en su cuerpo. Todo eso puede ser ocasionado por la mente, porque se vive una situación de conflicto interior que tiene un origen espiritual que en algún momento de crisis´´

Cuando el padre Daroni se le consulta sobre un caso en particular para contar, sin dudar remite na un caso que sucedió en Caucete. ´´El caso más fuerte en el que participé fue el de una chica de dieciséis años. Las situaciones extrañas comenzaron a materializarse en su casa principalmente con el movimiento de objetos sin intervención humana, por lo que todos imaginaron que la casa estaba embrujada. Posteriormente, las manifestaciones se trasladaron a la muchacha. Comenzaron a darse cambios de voz, agresión hacia la fé, hacia Cristo y la Virgen. Además, adquirió una fuerza que sobrepasaba la normalidad de una chica de su edad. Entre seis personas no podían sostenerla, tampoco hacían efectos calmantes que le inyectaban. Desde mi intervención se estableció como una guerra, intenté hablarle y escucharla tratando de llegar a su interior. Luego actué dándole la unción de los enfermos para que descubriera a Dios y tomara conciencia de que el mal no es más poderoso que Dios. Después de mucho tiempo en el que se oró constantemente la muchacha se fue calmando hasta sentirse recuperada´´

Para el padre Osvaldo Daroni éste no fue un caso de posesión, sino de que se dio obsesión diabólica. Es decir, una presencia interna y obsesiva generada por la misma persona y que comenzó como un caso de casa embrujada.

Dicen que en la esquina El Sauce pasan cosas raras…

La calle Buenos Aires, entre Libertador San Martín y 9 de Julio, a metros de la esquina el Sauce, es una de las más frescas del departamento: está bordeada de frondosas arboledas que convierte en la arteria en varios tramos en un verdadero túnel, creando un micro clima por el aumento de la humedad que proviene de los canales de regadío de quintas y parrales. Pero de noche, al menos los vecinos, todo cambia: seres extraños se apoderan del lugar, la calle queda envuelta en olor a pájaro bobo, se pasa en forma brusca de calores agobiantes a fríos intensos y se inicia un proceso en el que predominan extrañas apariciones de mujeres, sombras y ruidos de cadenas, seguidos por el golpetear de herraduras de corceles.

A pesar del miedo que embarga en la noche a los vecinos de la zona, varios testimonios dicen que pasa los martes y los viernes después de las 12 de la noche, cuando aparecen proyecciones de sombras en lugares en los que no hay luz y empieza a golpetear de puertas y ventanas donde no hay nada, que da paso a llamados de mujeres, ruidos de huesos, cadenas y hasta de tropeles de caballos que aparecen y desaparecen.

Para la policía, sin embargo, es una zona tranquila y donde no hay mayores reclamos o pedidos de auxilio por este tipo de circunstancias, aunque en la seccional 5° reconocen que las pasadas por la zona están obligadas en todas las recorridas que se hacen junto al personal municipal por las calles y los callejones del departamento.

Callejón de la muerte

´´Le digan lo que le digan, pero a la calle Buenos Aires, a metros de la esquina el Sauce, aquí se la conoce como el callejón de la muerte´´ dice Carlos Cepeda, un tradicional vecino de la zona, quien resalta que en el lugar siempre pasaron cosas raras.

Cepeda es renuente en dar detalles sobre lo que él domina cosas raras, pero por insistencia relata: ´´Todo el mundo sabe que los martes y los viernes después de las 12 de la noche no se puede pasar por allí en paz. La calle deja de tener tránsito y quienes entran, ya sea en bicicleta o caminando, se exponen a cosas muy extrañas desde vahos que emergen por entre sus ropas, personas que te llaman por tu nombre y que desaparecen entre los parrales y sombras que se mueven delante de uno cuando no hay luz´´

´´Por eso es que yo me persigno, pido perdón de mis pecados y que sea lo que Dios quiera´´ resume Cepeda que hace cada vez que le tocó transitar de noche por el lugar.

Las historias de fantasmas y apariciones pululan por la calle Buenos Aires de Santa Lucía y los callejones que hay a sus costados. A esto le achacan los vecinos el bajo precio que tienen algunas propiedades, que desde hace años sus dueños no las logran vender o alquilar.

Ventanas y vidrios

Miguel Nieto, sereno y custodio de una casa en construcción sobre la calle Buenos Aires, asegura que los ruidos extraños en la noche son moneda corriente.

´´Uno oye desde ventanas que se golpean hasta vidrios que se rompen cuando no hay viento y en lugares descampados. Los perros presienten todo y aúllan. Yo no sé qué hacer. Por más que uno no lo quiera, empieza a sentir miedo. Si a mí una vez me tocaron desde atrás y cuando volteé no encontré a nadie´´

El destacado desarrollo de actividad paranormal que se presupone podría tener la zona se apoya además en hechos concretos. A 300 metros y sobre uno de los callejones de la esquina el Sauce dan al fondo del viejo cementerio de Santa Lucía.

Conseguir fluidez en los testimonios no es cosa fácil en este sector. Es que algunos consideran que esos sucesos paranormales deben atribuirse a aventuras juveniles o a buenas noches en compañía de litros de alcohol. Así lo entienden los Caparroz, quienes dicen que jamás han visto cosas raras, aunque advierten que con relación al ‘callejón de la muerte’ en los fondos del cementerio ´´siempre hubo comentarios de reuniones un tanto extrañas de curanderas´´

Envuelta en miedos y en historias de brujas, en las inmediaciones de la esquina El Sauce toda actividad humana y comercial desaparecen después de las diez de la noche. ´´Es que nadie se anima a caminar por esa zona´´ insiste Cepeda y empieza a recordar los casos de personas fallecidas que alguna vez fueros vistas por sus propios familiares deambulando entre los parrales.

‘Fabulas Cordilleranas’

Estos relatos fueron recogidos en enero de 1983, de boca de dos baqueanos en la zona del valle Colorado (Barreal) escritos usando sus mismas expresiones y pintorescas terminologías.

El tiempo parecía no querer componerse: neviscaba todas las tardes, y el valle amanecía invariablemente cubierto por un manto de nieblas que se arrastraban bajas sobre las playas del río Colorado. Durante las noches oíase sólo el tronar lejano de los aludes y el murmullo de las aguas mansas, que arrullaban nuestros sueños.

Pero cierta noche sucedió lo improvisto. Eran las 24 horas y soplaba una brisa helada que avivaba apenas las brasas del fogón y nos obligaba a subir los cuellos de los sacos y ajustarnos mecánicamente las capuchas.

¿De qué hablaríamos sentados en los pellones de oveja? Quién sabe. Tal vez recordaríamos viejas aventuras ya que su memoria ayuda a saborear mejor las nuevas.

Lo cierto es que la conversación languidecía a par de la fogata, de modo que ya algunos se aprestaban para rumbear a las carpas. Cuando de pronto, en el silencio de la noche, oímos un grito de asombro: ´´ ¡Miren muchachos, miren aquello! ´´ Sobresaltados, miramos en la dirección indicada y vimos a media cuesta, entre las peñas de un antiguo alud, y como a un tiro de piedra, una luminiscencia verdosa, alargada, suspendida a un metro del suelo. La extraña luz permanecía quieta a algunos segundos, para desaparecer súbditamente, reaparecer luego aquí o allá, subir, bajar, apagarse de a poco, girar sobre un imaginario eje central formando grandes y pequeños círculos como si fuera un fuego de artificio, para regresar al punto de partida… Era una luz fría, que irradiaba su tenue luminosidad hasta apenas dos o tres metros de distancia, pero no como lo haría una linterna, sino como lo hace una lámpara, hacia todas direcciones.

´´ ¡Ave María Purísima! ´´ exclamó nuestro baqueano, mientras desenfundaba el cuchillo. ´´Si es malo- dijo – con invocar la Virgen desaparecerá. Pero sino desaparece, seguro es algún chistoso, o el alma de la tucumana que murió aquí. También puede ser el gas de una carga de plata, y de ser así, tendremos que clavar el cuchillo donde mismo se entierre´´

A esas palabras siguió un gran alboroto, pues despertaron los dormidos, y entre todos iniciamos la persecución de la luz al grito de ´´Ave María Purísima´´ armado cada cual con su linterna eléctrica. Varios haces enfocaron el lugar de las apariciones, pero nada conseguíamos ver junto a la escurridiza, pero nada conseguimos ver junto a la escurridiza luz mala. Finalmente, justo cuando el pelotón perseguidor (éramos más de diez) la tenían cercada, desapareció detrás de una peña, para reaparecer enseguida sobre las playas del río, donde continuó evolucionando y moviéndose un tiempo largo. Por último, se esfumó, como tragada por las negras arenas.

Al otro día, el comentario obligado en el campamento fue la misteriosa parición, pudiéndose escuchar las más dispares interpretaciones.

El baqueano don Orlando Alfaro sugería que era el alma de algún indio que yo había desenterrado en las cimas del Mercedario, por su lado don Carvajal insistía con la tucumana muerta, se oyeron también los nombres de Melone y Chiaranda fallecidos en la zona años antes. Pero al fin prevaleció la tesis que se trataba de ´´gas´´ de una carga de plata, porque, según Carvajal: ´´La luz de la plata es verde o azulada, y es loca. Anda todo lo que puede, y usted la sigue, donde se pierde debe hacer una cruz y clavar el cuchillo, al otro día escarba, y al metro está la carga. La cruz se hace para correr al Mandinga, que no quiere que la halle. La luz de hierro, en cambio, es colorada: anda, va y viene, pero no muy lejos, pestañea y se entierra. Cuando es poquito el hierro, pestañea igual que una vela, y vuelve otra vez, y se pierde, porque el gas del hierro es poco. Como el Mandinga es el dueño de estas riquezas, para sacarlas usted no debe mirar a ningún lado. Si oye voces, no le hace caso, porque él está en todas partes y no quiere dejarlo trabajar. Fíjense que en las minas del Carmen Alto´´

En cuanto a la misteriosa luz verde, esta reapareció una noche más con iguales resultados de la primera, hasta que por fin las almas benditas del valle Colorado o el ´´gas´´ de alguna carga de plata, se sosegaron y no volvieron a molestar. Esto debido también a que se agotó el destellador químico de luz fría y verdosa, que un gracioso ató al extremo de una soguita durante dos noches, creando así, con sus evoluciones, el fantástico espectáculo de la ´´luz mala´´

Como decía, después de la luz mala dos noches seguidas junto al campamento base de Valle Colorado (sucedió el domingo y lunes 16 y 17 de enero de 1983), nuestros baqueanos quedaron sumamente impresionados por aquella, y por tanto los días posteriores, su conversación giró en torno a Mandingas, cargas de plata, tesoros enterrados y otras fábulas.

Pero hablaban con tanta gracia y con tal convicción, de esos asuntos, que creía oportuno indagar y anotar sus historias, para que una pizca de nuestras creencias populares no se pierda.

Ya lo aseveré otras veces: los hombres de campo no son mentirosos, son fantasiosos. Cierta vez oí a uno, en Agua Pinto como nos relataba que él había descubierto la famosa momia del Cerro del Toro, de las grandes riquezas enterradas junto a ella y otros ingeniosos inventos de su fantasía. En la soledad de las noches cordilleranas o de los desiertos sanjuaninos, la imaginación de estos hombres vuela a la par de los sonidos del viento, el moverse de una mata, o el caer de una estrella fugaz. Fantaseaban entonces del porqué y el cómo de estos fenómenos, hasta engendrar bellas historias, que de tanto repetírselas, al fin la dan por ciertas porque así desearían que fuesen, y porque también les permite huir de su chata realidad cotidiana. Y del mismo modo que un niño se crea para sí un mundo de fábulas en el cual cree que se transfunde, asimismo nuestros baqueanos creen en pie de puntillas lo que dicen, sea un hecho cierto, o pura imaginación.

Por otro lado: ¿dónde empieza lo real y dónde termina el vuelo de nuestra fantasía?

Si yo tengo algo, por cierto, para mí es cierto.

Cada hombre es un enigma, y nuestro mundo interior es, para cada uno de nosotros, nuestra verdad.

´´Nosotros no sabimos – continuó el baqueano – quien ha andado aquí en la antigüedad. Mire lo que sucedió en Barreal, que se halló una carga de plata un 24 de diciembre en una chimenea, a un metro de profundidad, gracias a un ´´redotero´´ Y dejamos el alto así de tierra cuando sacaron los dos cajones con candados. La plata venía en barritas, y los cajones eran así nomás tan largos y tan altitos, porque los de antes tenían la plata en barritas´´

Nombró también la casa y las personas que hallaron el tesoro, que aquí no repetiré.

´´Dígame don Carvajal: ¿usted ha visto alguna vez al diablo? ´´

´´ ¡Lo he visto con estos ojos! – contestó – Yo era un niño chico y cuidaba unos chancos en la finca de don Manuel Balmaceda y de don Rigoberto Pizarro. La luna alumbraba como el día, y yo estaba acostado, y había luna llena. Cuando vi un hombre que venía a toda marcha en una mula. ¿Quién va a creer que era el Mandinga? Cuando el hombre viene tan cerca, los perros pegan la disparada, porque cuando ven al Mandinga, disparan. Lo miro, y era un jinete con sombrero de copa delgadita, y alta, negro, grande, los ojos colorados y los dientes salidos.

Lo miro: hizo así, a toda marcha de la mula (con un gesto rápido de la mano el baqueano dio na entender que el misterioso jinete volvió sobre sus pasos) ¡Se lo tragó la tierra, vea!

¿Porqué? Porque yo era un niño chico, y no le era permitido pasar. No dormí en toda la noche, y transpiré hasta las uñas… El Mandinga tenía el bajador todo enchapado de plata. La frena y la montura, para qué le digo, todos eran alhajas ´´

´´ Otra vez lo vi de esta manera: fíjese, yo iba con mi hermana, porque a eso de las diez de la noche había ido a buscarla. Había un retamo. Cuando vemos cruzando vi un hombre grandote junto al retamo, y le digo a mi hermana: ¡mira el hombre! Y ella no decía nada.

Cuando doy vuelta el caballo el hombre se fue achicando hasta que se perdió ´´

´´Otra vez en el año 58, yo era sereno en Uspallata y cuidaba una carpa con papas. Me contaron que una luz iba por la villa y se allegaba al potero de las lomas y pegaba en la barranca y se apagaba.

´´Como le digo, yo estaba en la carpa, a las dos de la mañana, cuando entra un tordo negro y me despierta con el aleteo en la cara, y me dice: ´´ despierta que allí hay una carga de plata ´´

Me levanto rápido y veo la luz azul, y la saco corriendo. Era una luz azulada, redonda y se fue serenita. Yo meta correr detrás de ella hasta que llegó el centro de un algarrobo. Fíjese: estaba la barranca y el algarrobo, en el centro del algarrobo.

Fíjense lo que me decía el bichito: que en toda la barranca había un crucifico colgado. Ese tordo era el Mandinga. Él se hizo tordo porque si lo veo hombre no lo aguanto. Eso lo tengo como si le contara lo que vimos anoche ´´

´´ ¿Por qué no cavó al otro día? ´´ pregunté para motivarlo. ´´Porque no clavé el cuchillo ´´ contestó.

Luego el baqueano relató otros muchos hechos misteriosos, de los cuales él era el protagonista.

´´ A mí – dijo – todo hombre viejo, de antigüedad, me ha enseñado que no tenga miedo de la luz azul, porque es el gas de plata. Si vas con un crucifico mejor porque el Mandinga la cuida (a la plata) y te puede pegar un grito y te asusta. Vos la sacas y listo.

La contra de él, es también hacer una cruz con el cuchillo y clavarlo allí.

La luz del Mandinga es siempre colorada, y siendo azul o verde, son cosas enterradas, y la luz camina para que la desentierres. Es decir que se las da a usted.

Pero el Mandinga no puede salir de madrugada.

Yo le voy a explicar: es de las 12 del día a las 2 de la mañana que sale. De las 2 de la mañana en adelante, canta el gallo y ya no hace nada porque es un animal sagrado, y es contra de él: pierde poderes el diablo.

A partir de esa hora no tenga miedo, porque en no le es permitido hacer nada en adelante ´´

Finalmente, don Carvajal concluyó: yo soy muy salidor, muy andariego, y me han contado muchas cosas los antiguos ´´

Y yo transcribí algunas de ellas textualmente para que no se pierda su frescura e ingenua fantasía

‘El Relincho’

No quito ni agrego una tilde.

Lo que relataré aconteció en el Valle Colorado en enero de 1963, durante una de las tantas expediciones del club Andino Mercedario. Recuerdo que neviscaba todos los días, pero una noche llovió torrencialmente en el valle, y allá arriba, sobre el glaciar Ostrowski, a 6.000 metros de altura, la nieve caída produjo aludes que arrasaron dos de nuestros campamentos sepultándolo todo, hasta las sogas y las máquinas fotográficas.

¡A gatas pudieron salvarse los hombres!

Al otro día, cinco de ellos despertaron ciegos, de la ceguera de las nieves que dura poco, pero que molesta una barbaridad.

¿Y qué podríamos hacer nosotros los sanos, sino esperar a que los enfermos se curaran?

Así, una mañana mufosa y helada, mientras Fernández y yo tomábamos mate con los baqueanos en el interior de la pirca, vimos nuevamente el gran ‘relincho’ que días atrás corrimos con los perros, y que muchas veces habíamos encontrado en los lugares más impensados. Era un ejemplar soberbio, uno de esos guanacos solitarios que saben verse en nuestra cordillera y que por alguna misteriosa razón andan siempre solos.

Había nacido entre él y nosotros un extraño sentimiento, mezcla de repulsión y de atracción, diría que un mutuo desafío, un tácito deseo de saber quién sería el mejor.

¿El o nosotros? Y más tarde ¿El o yo?

La primera vez que lo vimos fue llegando al valle, sobre una verde y extensa vega.

´´ ¡Allá va el asao! ´´ gritó uno y ya espoleamos las mulas y nos fuimos al humo, formando un amplio semicírculo, porque hacia el cerro no podía huir. Pero una vez a tiro, las balas parecían no afectarle: trotaba en círculos a cada tiro, y finalmente se estiró en velocísima carrera, pasando entre las mulas y los perros a pocos metros de uno de los baqueanos, que inútilmente hizo silbar el lazo.

Más allá paró, para mirarnos y nos saludó con un relincho. Ra… ra… ra… ra… Parecía una risa, pero quizás era una burla.

Otra mañana, al despuntar el día lo vimos en las playas del río Colorado no más de 400 metros, caminaba al tranquilo, con su paso elástico, sin siquiera dignarse mirar el campamento.

Salí de la bolsa de la cama, y allí mismo, apoyando la carabina en el muro de pirca, inicié un tiroteo de padre y señor mío. ¡Nada! Se alejó hasta la otra orilla y subió despreocupadamente hasta una vaquita. Calcé apurado el primer par de alpargatas que hallé a mano, y a medio vestir, crucé corriendo la playa. El guanaco subió una emplanadita rodeada de grandes piedras y desapareció detrás de éstas.

Trepé gateando, tremendamente agitado por la altura y la emoción. Alcanzada la explanada, escondido entre las piedras, observé los alrededores mientras respiraba como un fuelle, el guanaco se había alejado otros 100 metros, y miraba inmóvil el valle.

Arrastrándome entre las rocas, gané notros 50 metros más.

´´Hermano – me dije – aquí se acaba tu carrera ´´

Apoyé la carabina sobre la roca, y apunté con cuidado. ¡Tak! La bala no salió.

Accioné el cerrojo, y el cartucho picado saltó al suelo, pero no había otros en el cargador. Hurgué en los bolsillos: nada. Volví a colocar el cartucho picado en la recámara… tak… tak… tak…

Me levanté gesticulando con rabia, para siquiera asustarlo. El guanaco relinchó. Es evidente que se reía.

Vino después la tormenta, y al ir al encuentro de los muchachos, apareció en la neblina a 20 metros. No llevábamos armas, y el muy descarado apenas se inmutó al vernos pasar. Parecía que sabía que no le podíamos hacer nada.

Todos ya le conocíamos en el campamento, y sus apariciones eran el comentario obligado de los fogones.

Astudillo, el baqueano, un muchacho de veinte y tantos años, lampiño, de tez oscura y ojos almendrados que jamás hablaba si no era estrictamente necesario, comentó una noche entre mate y mate, mientras todos mirábamos absortos consumirse la fogata el cuerno de cabra: ´´El diablo a veces sabe andar en los guanacos ´´ Lo dijo así, a secas, sin previo aviso.

´´ ¿Y eso a que viene? ´´ preguntó Fernández.

´´ ¿No ven que el relincho se escapa siempre? ´´

No soy supersticioso, pero el lugar, la hora, la nevisca, las llamas revueltas por el viento, los enfermos en las carpas, todo colaboraba a crear un ambiente de misterio. Un escalofrío me recorrió la espalda. ¿Sentía miedo? Quizás no, pero un nuevo sentimiento el que me invadía. Entonces, dije: ´´ ¡Mañana iré a buscar ese diablo! ´´

Amaneció frío y nublado. La nieve estaba muy baja y el viento helado cortaba la cara y se perdía abajo zarandeando las matas de pasto amarillo.

Fue entonces cuando lo vimos en las laderas sobre nuestras cabezas, como ya dije al principio. Evidentemente, de algún modo, había captado mis intenciones y venía a retarme. También esta vez relinchó fuerte, como era su costumbre, y al tranco, desapareció cuesta arriba.

´´ Debe dirigirse al valle superior ´´ pensé. Elegí con cuidado unos cartuchos con perdigones para mi escopeta, pues no confiaba en la carabina. Cierto, tendría que arrimarme mucho pero no fallaría, esa arma yo la conocía bien.

Trepé durante una hora por la ladera izquierda del valle, hasta llegar a medio camino entre el campamento y la cascada que baja de los glaciares del pico polaco. Más arriba alcancé el valle superior, que se veía amplio y suave, salpicado con grandes piedras. Era un lugar ideal para esconderse, pues desde el valle colorado inferior, resultaba imposible verlo o siquiera adivinar su existencia.

Crucé unas lomadas paradas, y me aplasté detrás de una roca para atisbar. No se veía un pájaro, ni un insecto, ni la menor señal de vida. El viento soplaba desde el frente bramaba entre las rocas. Empecé na sentirme intranquilo: realmente no me gustaba aquello… no, no me gustaba en absoluto.

Del guanaco, ni señas.

Sin embargo, debía estar allí, no podía ser de otra manera. Observé las piedras, todos los rincones. Pasó un rato largo.

De pronto, algo se movió a los pies de la loma en que yo estaba, algo del mismo color que las rocas. Una pequeña cabeza asomó: era el ‘relincho’.

El corazón me dio un vuelco en el pecho y empezaron a temblarme las manos. Allí estaba, a 20 metros, mirando alrededor intranquilo. El también presentía mi presencia, pero el viento que soplaba desde el frente no le había llevado mi olor ni el ruido de mis pasos.

Dejé pasar unos minutos hasta recobrar mi serenidad, finalmente cargué despacio la escopeta, apoyé los cañones sobre las piedras y remonté los gatillos. El guanaco bajó nuevamente la cabeza y saliéndose al descubierto, corrió unos metros en mi dirección mientras pastaba tranquilo.

Estaba ahora a no más de 15 metros: un blanco perfecto. Imposible de errar. Veía desde mi posición alta su lomo cubierto de espesa lana leonada, sus piernas ágiles, su cuello elegante, y largo su cabeza chica, donde los ojos grandísimos, ya no mostraban temor. Era todo un espectáculo, y por momento titubeé: ¿A qué destruir una obra tan perfecta? Luego recordé su relincho burlón, recordé las palabras de Astudillo y no lo pensé más.

Apunté con cuidado a la nuca, entre las dos orejas… pam… pam…

Como movido por un resorte saltó el animal a un costado, imprimiendo al cuello un movimiento parecido al de un latigazo, mientras los perdigones levantaban nubecitas de polvo en el lugar en que una fracción de segundo antes estuvo la cabeza. Miró hacia mí un instante y en su mirada había una extraña expresión. Me pareció leer en sus ojos esta frase: ´´ ¡empatamos, hermano! ´´ Quedé tenso: no podía creer lo que veía, debió caer muerto en el acto.

Se alejó en cambio al trote y 200 metros más allá me miró por última vez. Relinchó.

Quedé mirándolo hasta que desapareció detrás de un filo, allá en lo alto.

Más tarde seguí sus huellas para descubrir algún rastro de sangre, pero inútilmente.

En el campamento relaté mi experiencia, y Astudillo, sopesando cada una de sus palabras sentenció: ´´ ¿No les dije? El diablo a veces anda en los guanacos… ¡es inútil perseguirlos! ´´

Viaje a las entrañas del exorcismo en San Juan: historias reales que erizan la piel

21/05/2020

 PASTOR ALBERTO ACIAR 

El pastor Alberto Aciar habla de los demonios como si Lionel Messi hablara de fútbol o Steven Spielberg de cine. Se siente cómodo en el tema y tiene con qué: lo respaldan más de 20 años de trayectoria en los que le tocó pasar por situaciones de todo tipo, incluso en países del extranjero. Es el representante máximo de la sede caucetera del Ministerio Nueva Vida, su segunda casa, donde recibe al equipo de este diario para adentrarnos en el mundo del exorcismo y contar por primera vez historias reales que marcaron su vida.

-Los pastores no hablan de exorcismo, sino de liberación…¿qué es?

-"Así es. Una liberación es cuando una persona se siente atada espiritualmente y su mente está totalmente bloqueada, de tal manera que hay un hombre interior que gobierna su mente y hace que esa persona sea gobernada y no actúe por sí misma sino por ese hombre interior que la lleva a lo mejor a la destrucción. Dice la palabra de Dios que nosotros somos imagen y semejanza de Dios, Dios padre, Dios hijo y Dios Espíritu Santo. Nosotros somos espíritu, alma y cuerpo. El espíritu del hombre no es corruptible, el enemigo, Satanás, no lo puede tocar. El alma es el asiento de nuestras emociones, de nuestros sentimientos, de nuestros pensamientos y de nuestras actitudes, y por medio de nuestro cuerpo expresamos cómo está nuestra alma. Entonces cuando un individuo por ejemplo tiene ira, tiene resentimiento, es porque el alma está herida. Por eso podemos ver personas que se vuelcan a la droga, al alcohol, a delinquir, a prostituirse. Ese hombre interior es el que gobierna. Entonces liberación es justamente liberar la mente, el corazón y el alma del individuo".

- ¿Quiénes pueden hacer liberaciones?

-"Todos tienen la autoridad y tienen la libertad, que es lo más importante. Pero por ejemplo si al sacerdote de Caucete ahora le traen una persona para hacer un exorcismo él no lo puede hacer, tiene que pedir permiso a Monseñor, de ahí el pedido va a Roma y el Papa tiene que autorizar. O si no llevarlo a personas indicadas que son los sacerdotes que hacen exorcismos. La diferencia que tiene la Iglesia Evangélica es que cualquier pastor en cualquier momento puede actuar libremente, para eso estamos".

El pastor Aciar se anota en sus logros la liberación de una chica riojana de 13 años cuyos padres en noviembre de 2017 la llevaron a Caucete en busca de ayuda. El caso fue resonante porque se viralizó un video que mostraba a la adolescente a los gritos en medio de la plaza principal de Caucete.

- ¿Cómo llega el caso a usted?

-"Esta jovencita llegó aproximadamente en octubre para hacerle liberación, a nosotros nos conocen mucho entonces muchas veces se extiende a otros lugares el trabajo que hacemos. En septiembre había tenido la Fiesta del Estudiante en Chepes, donde salió reina. En la fiesta que tuvieron después, con sus amigos empezaron a jugar al Juego de la Copa, en el que descienden demonios y gobiernan las personas. De ahí se empezó a sentir mal, empezó a manifestarse, no podía dormir en la noche, se sentía totalmente atormentada. Los padres la llevaron a La Rioja, estuvo como tres semanas internada, la vio el psicólogo, los médicos vieron que estaba bien, que físicamente no tenía ningún problema de salud, solamente era espiritual. Como eran católicos fueron a Iglesias Católicas. También pasaron por algunas personas que trabajan en brujería, que eso es lo más malo que se puede hacer porque eso se afirma aún más todavía… el diablo no pelea contra el diablo, vamos a ser sinceros.

Entonces se enteraron de que estábamos nosotros en Caucete. Los padres, después de haber pasado muchos días, semanas, meses, la trajeron a este lugar. Cuando ella llega, un día domingo, se empezó a manifestar, y empezamos a hacer un trabajo de liberación. El día martes también estuvimos haciendo liberación, estaba muy manifestada, pero gracias a Dios se había quedado tranquila. Cuando terminó la reunión yo me voy para mi casa. Ellos como hacía calor se fueron a la plaza, a tomar un helado con los padres. Justo frente a un kiosco se empezó a manifestar. Fue grande, muchos de los transeúntes empezaron a filmar, había cuatro o cinco personas que no la podían sujetar, se les levantaba. Llegó la ambulancia, llegaron los médicos, pero el padre pidió que por favor me buscaran a mí. Llegó el patrullero a mi casa y me dijeron que había una jovencita que estaba manifestada. Me acerqué a la plaza y gloria a Dios que pudimos intervenir y esta joven quedó totalmente libre. En ese momento tomamos el control de la joven, la trajimos a la Iglesia y estuvimos como hasta las 4 de la mañana. Ella se fue a La Rioja totalmente libre de toda esa opresión que realmente llevaba desde hacía mucho tiempo y que la estaba atormentando. Además, eso le estaba llegando a la madre, porque eso se contagia. Tuvimos que hacer una liberación también en la madre. Gracias a Dios fue un final feliz y esa joven esta ahora muy bien".

- ¿Qué tareas hicieron para liberarla?

-"Cuando se empezó a manifestar nosotros oramos, reprendimos ese espíritu. De ahí en más, el individuo para que pueda ser libre tiene que empezar a confesar todo lo que tiene adentro. Mientras va confesando nosotros la hacemos renunciar a eso que tiene derecho legar sobre su vida porque le ha dado participación. Los espíritus entran cuando nosotros le damos la oportunidad. Por ejemplo, un espíritu de adulterio entra cuando nosotros siendo casados tenemos la mirada de una mujer y empezamos a participar, le estamos dando derecho legal a ese espíritu. Esta jovencita empezó a contar. ¿Cuál era el problema? La situación era muy especial. En La Rioja, la casa donde ellos vivían había sido una clínica, y en esa clínica se habían hecho muchos abortos, muchas cosas malas. Entonces el enemigo, Satanás, tomó control del territorio, se encontraba con derecho legal en la casa. Ellos me empiezan a confesar. El matrimonio no se llevaba bien, habían ido a brujos, curanderos, habían hecho rituales y un montón de cosas que al final todo fue contraproducente para la joven. Quizás no les llegó a ellos, dice la palabra de Dios que el enemigo te pega en lo más débil, donde más duele, y justamente le tocó a la jovencita de 13 años vivir este tormento. Ese proceso lleva tiempo, diálogo, para poder echar ese espíritu".

-Tomando un helado en una plaza… ¿por qué el demonio eligió ese momento para manifestarse?

-"Porque quiere avergonzar. Satanás dice que viene a hurtar, matar y destruir, que es el padre de la mentira y muchas veces quiere avergonzar a los hijos de Dios. ¿Cuál era el problema? Como ellos habían venido desde La Rioja a estar con nosotros, a querer ser libres, él quería demostrar su poder y a su vez avergonzar a la joven y a sus padres, buscaba desanimarlos, lo hizo para decir ‘esto no sirve, esto no funciona, el dueño de toda esta autoridad soy yo’. Pero la palabra de Dios dice que el que persevera, triunfa. Ellos perseveraron, creyeron que era un tiempo de liberación y esa jovencita fue libre. Estas estrategias las tenemos que conocer en el área espiritual para poder alcanzar el objetivo, la bendición sobre la persona que estamos trabajando. De igual manera las manifestaciones no se dan mucho en la vía pública, se dan más que nada en las casas, para atormentar a las familias".

Sentada a unos metros de Aciar, detrás de cámara, está su esposa, la pastora María Ángela, que siempre que puede lo acompaña a las liberaciones. Ella le sopla el caso de una joven de 18 años oriunda de la localidad de Tupelí, en 25 de mayo, del que ya pasaron 7 años pero que sigue intacto en su memoria "porque fue difícil, muy difícil", recuerda el pastor.

- ¿Por qué?

-"La jovencita tenía 18 años y se había casado. Se fue ese sábado en la noche a bailar con su esposo. Parece que bebió algo y cuando vino de allá el día domingo, no se levantó bien, empezó a estar mal, cada día más mal. Ellos fueron a un sacerdote y a muchos otros lugares, pero la joven seguía mal, de tal manera que los demonios hacían que se levantara en el aire, que levitara, era como la joven de “El exorcista”. Nos avisaron, nos vinieron a buscar. No fue fácil liberar a esa joven, la verdad que lo que había dentro de ella era muy pero muy fuerte. Estuvimos casi una semana, todos los días 4 o 5 horas orando, peleando totalmente con el enemigo. Estamos hablando de una liberación impresionante, una joven que se sentaba en la silla y daba vuelta toda la cabeza. Reprendías y era algo tremendo, era como si les estabas hablando a la pared. Siempre íbamos 4 o 5 personas porque cuando hay manifestación hay violencia, y porque tampoco sabes quién más se puede manifestar en la casa, no sabes cómo el enemigo ha tomado control y dominio en la casa".

- ¿Se puede decir que peleaba contra el mismo diablo?

-"Todas las veces, todos son demonios. Hay momentos en que estás hablando con una joven y te responde él, cambia la voz, cambia todo. Él dice que ese cuerpo, que esa persona le pertenece a él, y tenemos que empezar a pelear. Muchas veces se llega a profundizar y hablamos con el demonio para terminarlo de conocer porque uno no ve nada, todo es en la esfera espiritual. Hay rangos en la esfera espiritual, hay gobernantes, principales, gobernadores".

- ¿Se negocia con el diablo para que abandone un cuerpo?

-"No, para nada, con el diablo no se negocia. Nosotros empezamos a atar todo espíritu de las tinieblas. A lo mejor estás atando un espíritu que no está, pero cuando estás reprendiendo a un espíritu que está operando dentro de un cuerpo es cuando se manifiesta. Cuando el espíritu gobierna el cuerpo, lo maneja. Nosotros lo que tenemos que hacer es sujetarlo, atarlo, que no se mueva, que deje de estar ordenando y gobernando ese cuerpo. Por eso antes de empezar a orar con la persona nosotros le hacemos renunciar, por ejemplo, le decimos que repita: ‘Señor Jesús, en este momento renuncio a toda maldición, a todo pecado, a toda fortaleza de las tinieblas, a todo espíritu de brujería, de curanderismo, de hechicería, de depresión’. Entonces cuando renuncia, decimos: ‘Señor Jesús, en este momento te pido que mi nombre esté escrito en el libro de la vida. Declaro señor Jesús que tú tienes todo derecho legar sobre mi vida’. Cuando esa persona declara que el que tiene derecho legar sobre su vida es Jesús, ya no tiene autoridad ese espíritu que la gobernaba. Después de que confiesa, nosotros trabajamos sobre eso reprendiéndolo y echándolo fuera. Muchas veces las personas devuelven, o por eructos, por gases, por colitis, de diferentes formas van saliendo los espíritus que estaban operando en ese individuo hasta que queda totalmente libre. El camino es una guerra, una pelea. Se ponen violentos, no quieren salir, hay que reprender, por eso nada sale de un día para el otro. Hay personas que han sido libres automáticamente, pero hay otras que llevan un trabajo mucho más largo".

- ¿Los trabajos que hace pueden perjudicar su vida espiritual?

-"Todo quiere atacarte, lo que pasa es que nosotros después de hacer los trabajos oramos a Dios y entregamos todas las cargas, totalmente todo".

- ¿Alguna vez le hicieron un trabajo maligno a usted?

-"Si, hace aproximadamente 10 años. Llegó a la Iglesia una mujer que hacía 20 años que trabajaba en el curanderismo, vino con su nuera y me regalaron un almohadón y una botella. En el almohadón venía tierra del cementerio, era un trabajo hacia nosotros. Entonces, cuando estábamos predicando, la pastora se da cuenta que algo había en ese almohadón, lo abrió y estaba la tierra del cementerio. Yo las confronté, les dije: ‘Acá estamos, la palabra de Dios dice que donde dos o tres están reunidos en su nombre, el Señor está. Y si tú me mientes, si tú no me dices qué quisiste hacer el problema es que el Espíritu Santo de Dios ya te puede secar’. No era una persona que venía a hacerse libre, venía a trabajar de parte del espíritu satánico contra la Iglesia. Entonces le dio temor y confesó ella y la nuera. La nuera –es muy astuto el diablo-, me dice: ‘Yo quiero que mañana vaya por mi casa, pastor quiero que me ayude, quiero salir de esto’. Entonces al otro día fui con mi hija a la casa de ellas, aquí en Caucete era. Llegamos como a las 10 de la noche y me empezó a contar la historia, que llevaba más de 20 años de curandera, que hacía resucitar muertos, que llegó a comer partes de los cuerpos de los muertos, que entraba al cementerio, que hacía rituales. Eran como las 12 de la noche, yo la escuchaba. En un momento le dije que ‘el problema es que vos hiciste todos estos trabajos en tantos años, pero el espíritu que hay en mí, que es el espíritu de Dios, es más poderoso que todo’. Entonces ella se empezó a manifestar. Se levantó, estaba su nuera como a 15 metros, y con sólo mirarla ella empezó a danzar, a bailar como un trompo, queriendo impactar, mostrar la autoridad que ellos tenían contra nosotros. En nombre de Jesús me levanté, le puse la mano en la frente, cayó y empezó a haber una manifestación, una pelea. Ya no estaba peleando con un demonio, sino con una persona que había pactado, que había consagrado su vida a Satanás. Fue tremendo, fue una guerra en la que al último Dios nos dio la victoria. Eso sí, cuando regresé a mi casa le dije a mi hija que se pusiera a orar. En ese tiempo mi hija más pequeña tenía 7 años y cuando nos fuimos a acostar la nena como que empezó a manifestarse, a agredir a mi hija mayor. Fui, empecé a orar y me di cuenta de que el espíritu de allá había atacado a mi hija, de tal manera que empezamos a orar y empezó a devolver. Como a los 20 minutos empezó a manifestarse de nuevo, volvimos a orar y después la llevamos a la cama con mi esposa y seguimos orando hasta que quedó libre. Mirá qué poder quieren tener ellos contra uno. El enemigo se queda mal".

- ¿Cuáles son los problemas más comunes a los que se enfrenta San Juan espiritualmente hablando?

-"El tema de la vitivinicultura, las grandes fincas. Hay muchos finqueros que buscan brujos, curanderos, hechiceros, para que hagan trabajos en las fincas. ¿Para qué? Para que la piedra no los alcance, para que tengan buenas cosechas… Y si ves, cuando llega la época de las cosechas o la época de las tormentas, ponen en las esquinas de las fincas banderas negras y rojas, significa que está pactado ese territorio, que le pertenece a Satanás. El problema es que el finquero algún día vendió la finca al IPV, y el IPV hizo 300 casas en ese lugar. La gente empieza a habitar y se les abren las puertas, sienten ruidos, ven sombras y un montón de otras cosas. ¿Por qué? Porque ese suelo está pactado, está entregado a Satanás, y empieza a sufrir la gente que está en ese lugar. En eso trabajamos muchísimo nosotros, hay personas que no pueden dormir, jóvenes que no pueden estudiar, ruidos, espíritus de contiendas, hogares que están totalmente mal espiritualmente".

- ¿Alguna vez perdió contra el diablo?

-"Hay una historia que marcó mi vida, fue en Las Tuscas, antes de llegar a Valle Fértil, hace como 10 años. Era una familia que tenía papá, mamá y un solo hijo. Vivían en el campo, tenían mucho dinero, camiones, como 1.000 hectáreas de campo. Pero el tema es que había un conflicto familiar entre la familia de la mamá y el esposo de ella. Llegaron a odiarse tanto, que la mujer entró en un estado de depresión de tal manera que se murió la madre y ella ni siquiera lo sabía. El problema con esa mujer era que el marido de su hija y el nieto habían tomado tanto odio que no la dejaban llegar. Bueno, por la depresión esta mujer determinó matarse, trató de ahorcarse como tres o cuatro veces, la depresión era tan grande que el hijo no la podía sujetar y hasta le pegaba. Esa mujer vino totalmente bloqueada. Incluso cuando estaban acá en Caucete en una casa, si tenía el cable de una plancha con eso se quería ahorcar, quería morirse, no quería vivir más. No podía tener un cuchillo o un tenedor porque se mataba, no podía ni cocinar. Llegó a nuestra Iglesia y empezamos a hacerle un proceso de sanidad interior. De pronto empezó a estar bien, a estar bien, a estar bien… ¿Qué pasó? El hijo de ella estaba en el campo y ella con el marido seguían en Caucete. Ella estaba mejor, ya hasta hacía la comida, venía a la Iglesia... La cosa es que el marido me invitó a su casa al campo, pero yo le dije que no era tiempo todavía, que su esposa tenía que estar un tiempo más. Me dijo que ella estaba bien, que quería ver el campo, que quería ver a su hijo. Qué juego hizo el enemigo… nos fuimos este matrimonio, yo y mi hijo a Las Tuscas. Llegamos al mediodía, comimos un asado con el hijo de ellos. A la tarde nos fuimos a la parte donde estaban los bebederos de los animales, había escopetas, cuchillas y la mujer no hizo nada, estaba bien… Se hicieron como las 7.30 de la tarde, ya nos volvíamos para la casa, cuando el hijo del matrimonio le dice al padre: ‘Papá váyanse con el hijo del pastor, que yo con él vamos a hablar a ver si compro una camionada de guano’. Entonces me voy yo con él, y el matrimonio se vuelve. Llegamos al lugar donde iba a comprar el guano y ¿quién estaba? El hermano de su madre. Tenían tanto odio, tanta bronca, que el hermano de la madre, borracho, le dijo: ‘Vos y tu padre van a matar a mi hermana’. Se empezó a armar una discusión, yo lo tuve que agarrar, el chico quería ir a buscar un revólver para matarlo. Hasta que lo metí a la camioneta y nos fuimos para la casa. Ahí le pedí que no le dijera a la madre sobre la discusión que tuvo, porque estábamos haciendo un trabajo muy bien y no quería que se echara a perder. Pero parece que le hubiera dicho ‘anda y hacelo’. Llegamos, estábamos cenando y no aguantó más. Le dijo ‘ahí lo vi al sinvergüenza de tu hermano’ y lo empezó a insultar. Ella calladita, no dijo nada. De ahí nos fuimos a cazar. Llegamos a las 3.30 de la mañana, nos acostamos y ella a las cuatro menos veinte se levanta. El marido no se había dado cuenta, como a la media hora recién se dio cuenta que no estaba. Empezó a gritarlo al hijo y empezamos a buscarla por todos lados. Esa noche no podía ser más oscura. Salieron en las camionetas a buscarla. Me quedo yo ahí con el casero y le digo: ‘¿Acá no tienen baño? ¿Ella no estará ahí?’. Y me dice: ‘No, ella se escapa porque se quiere ahorcar para otro lado’. Yo no conocía el campo, miraba como a los 50 metros y había una oscuridad terrible. El marido gritaba el nombre de ella y nada. En un momento apunta al baño con los reflectores de la camioneta y al lado había un corral de cabras. El marido se va al baño a ver si estaba la mujer y vio que estaba el corral abierto. Estaba ahí. La encontró colgada, se había ahorcado. Al tipo le agarró un ataque, empezó a gritarme: ‘Pastor, pastor, vení, el diablo se la llevó’. Daba vueltas y vueltas, me pedía que la resucitara. Yo la veía y le decía que ya no había nada que hacer. El hombre seguía loco, me agarraba de la ropa y me gritaba ‘resucítala, resucítala’. Hasta que yo fui, la levanté y la dejé en el piso. Cuando vio él que venía el hijo le empezó a dar una manifestación diabólica. Cinco de la mañana, una oscuridad en pleno campo con un cadáver, me corrían las lágrimas. Ese fue un tema muy difícil que viví, le doy gracias a Dios que lo pudimos superar. Pero ese día el enemigo me ganó, me ganó la pulseada. Yo no tendría que haber ido. Fue una experiencia muy triste que me marcó para siempre. La esfera espiritual nos llevó a esta mujer".

-Hasta ahora no hubo niños en ninguna historia…

-"Me tocó una vez una situación, un domingo a la noche, terminamos la reunión y nos llamaron por un caso. Era como a la 1 de la mañana, allá cerca de la montaña, en Los Médanos (Caucete), en una casa de finca. Llegué y me encontré con el hombre tomando mate a esa hora con los niños en el comedor. A la mujer la tenía atada en la cama, era terrible. Se le salía la lengua, era terrible ver cómo estaba. Los niños no podían dormir, el tipo estaba tomando mate… es esa gente del campo que no tiene miedo. La había atado a la mujer, de piernas y brazos. Cuando la mujer nos vio, Dios mío, era Satanás mismo. Estuvimos toda esa noche liberando a la mujer, fue tremendo. Hay muchas cosas que te marcan, no es tan solo el hecho de ver a la pobre mujer que está endemoniada, sino el sufrimiento y lo que vive la familia, lo que viven los niños. Eso a ellos los marca, esas secuelas quedan, ver esas situaciones tan pero tan difíciles".

- ¿Cuál fue la experiencia más rara que tuvo?

-"Puede ser la de una chica que le habían regalado una estampita del Gauchito Gil. Fue en el 2007 más o menos, en Caucete también. La chica miraba la estampita y se empezó a sentir seducida. El marido de ella era remisero. Ella empezó a enamorarse de tal manera que tenía relaciones con ese Gauchito Gil, ella misma me contó que llegaba al orgasmo, sentía esa sensación. Cuando el marido llegaba a la casa a descansar, ella lo veía acostado boca abajo y empezaba a sentir un deseo de comerle las piernas, los muslos. Y escuchaba una voz que le decía que cortara un cable y que lo matara con la corriente. Ella ya no quería tener relaciones con el marido, tan sólo lo esperaba a ‘él’. Hasta que un día se le presentó, de cuerpo, se le apareció. Cuando lo vio salió de la cama, saltó por la ventana, le dio miedo. Le contó a una vecina que es hermana de la Iglesia, fueron a mi casa y me contó esto que estoy relatando. Cuando le fuimos a hacer la liberación llegó una tormenta eléctrica que parecía que se partía la tierra. La mujer se arrastraba y ahí fue cuando escuché clarito clarito la voz del diablo, una voz gruesa que dijo ‘es mía’. Fue una experiencia que nunca la había vivido. Ella no quería estar más con el marido, quería estar con él, pero el problema fue que después no se lo podía sacar, era como que la seguía, hasta soñaba. Ella se acostaba a dormir y a las 3, 4 de la mañana, se despertaba como a 5 o 6 cuadras de su casa, sentada en un árbol. Llegó un momento en que quería ir al cementerio porque decía que la madre de ella se estaba asfixiando. Y hacía 10 años que se había muerto. Era algo que la tenía atormentada, que la madre se estaba asfixiando. Un día hasta se fue a la YPF y le pidió a un muchacho si la podía llevar en la moto para el lado del cementerio. El vaguito la vio tan bonita y se fueron. Cuando llegaron al cementerio paran la moto, ella prende un pucho y se mete. Cuando él ve a ella paseándose dentro del cementerio, salió corriendo con la moto hasta que la pudo hacer arrancar. Increíblemente ella se le prendió de atrás, se le sentó en la moto".

 PASTOR MATÍAS OJEDA 

Apenas 7 meses le bastaron al pastor Matías Ojeda para darse cuenta que San Juan no es una provincia cualquiera. “Cuando dicen que San Juan es la cuna de las brujas, la verdad que sí, es cierto”, dice, sorprendido. Vivió en carne propia el infierno de tener un ser querido poseído y eso lo animó a convertirse en lo que es hoy, uno de los especialistas en liberaciones con los que cuenta el Santuario de la Fe.

-Hace poco que está en San Juan, ¿lo sorprendió en algún punto?

-"Estuve en otras provincias y la verdad que no me deja de sorprender todo lo que es el Norte argentino. Estuve en La Rioja, en Corrientes… pero acá en San Juan cuando dicen que es la cuna de las brujas, la verdad que sí, es cierto. Estoy acostumbrado a ver Umbanda, Kimbanda, Candomblé, Palo-Mayombe, santería afro, que es lo más común. Pero en San Juan encontramos lo que es magia. Parece una locura, pero si uno lee la Biblia de las Brujas, el Manual del Hechicero, Cipriano el Mago, se da cuenta que evidentemente acá hay gente que lo sigue practicando. La fama que hay acá no es chiste. Son muchas personas contando visones, muchos relatando que han visto con sus propios ojos transformaciones de brujas y otras cosas".

- ¿Cuáles son las zonas con mayor actividad?

-"Caucete, Pie de Palo, El Villucum, 25 de mayo… una vez fui a hacer una visita ahí, al departamento 25 de mayo. Las personas nos comentaban que las hijas cambiaban las voces a la madrugada, se escuchaban ruidos, se veían sombras, sentían una presencia, como si algo más estuviese en la casa. Las cosas se corrían de lugar, se sentían crujidos. Cuando llegamos e hicimos una oración, hubo una manifestación, una actividad demoníaca que se hizo presente. Cuando un espíritu posee un cuerpo la persona obviamente queda fuera de sí, cambia la manera de comportarse. Una vez que expulsamos eso e hicimos oración y una limpieza en la casa, encontramos un medallón con símbolos que tienen que ver con la magia Wicca. Tengo colegas, conocidos, que también hacen exorcismos, liberación, y se sorprendieron de encontrar eso así, de una forma tan literal, tan directa. Esos símbolos no es que uno los está inventando, tienen que ver con las religiones celtas. Si uno consigue la famosa Biblia de las Brujas encuentra los mismos símbolos del ritual que estaba en esa casa. Al medallón lo destruimos, lo quemamos totalmente".

- ¿Magia Wicca?

-"Se conoce de manera popular decir macumba. Macumba tiene que ver con todo lo que es malo y se relaciona al vudú, los cultos afros. Pero cuando hablamos de magia Wicca tiene que ver con la magia de las brujas, la magia de la naturaleza, la tierra, el fuego, el agua. Y dentro del mismo medallón encontramos el símbolo de la diosa de las brujas. Incluso las formas, todo tal cual metido en una casa".

- ¿Cómo llegó el objeto a esa casa?

-"Normalmente cuando se hace un ritual, cuando se marca una casa, se hace de manera oculta, escondida. Nadie avisa a la persona que se quiere dañar. Todo lo que tiene que ver con brujería, se habla de ocultismo. Es eso, algo oculto, algo que se hace por detrás. Entonces bien no se sabe cómo puede haber llegado ese objeto. Son objetos malditos que pueden ser transmitidos por un familiar, un ser querido, alguien que esconde las malas intenciones para dañar a la persona, quedarse con la propiedad, dejar a la persona renga, ciega, paralítica. Depende para qué se hace el trabajo y cuál es fin de aquel que quiere el trabajo".

- ¿Cuál es el filtro para ir o no a una casa?

-"A los hogares vamos dependiendo del caso. Normalmente nos preguntan, la gente se comunica con nosotros y evaluamos si es para ir a hacer una visita. Hay una línea muy delgada entre un problema psicológico y uno espiritual. Después de trabajar tantos años en liberación, hay síntomas y cosas que nos muestran que son pruebas fehacientes de una actividad paranormal. Por ejemplo, vamos si hay apariciones sobrenaturales, sombras, ruidos, lo que te puedas imaginar".

- ¿Los trabajos en el templo distan mucho de los que hacen en las casas?

-"En la iglesia hacemos liberación de manera colectiva. La gente que congrega acá ha sido testigo de personas que han vomitado sangre, trozos de cuero, personas que se manifiestan con entidades demoníacas, se deforman, cambian la voz".

- ¿Qué tan real es lo que muestra el cine?

-"Hay un dicho popular que yo lo comparto: la realidad supera a la ficción. He visto casos de personas que han vomitado alfileres, personas que se mueven como serpientes, que se transforman en una especie de animal. Una vez en La Rioja trajeron una persona para que le oremos. Le habían dado varios calmantes y no la sedaban, esa persona no podía ni dormir. Cuando la trajeron a la Iglesia, estaba sonando un coro, y la chica poseída se empezó a lastimar con las propias uñas y empezó a sangrar por los oídos. No lo olvido jamás, cuando pusimos la mano para hacer la oración, saltó y con un solo pie saltó arriba del respaldo de la silla y con ese mismo pie saltó sobre la mesa. Se deslizaba para atrás de una manera que no sé cómo se puede describir".

- ¿Todas las posesiones son iguales?

-"No, en estos casos vemos las diferencias en las posesiones demoníacas. Existen diversos tramos de la posesión. Está la opresión demoníaca cuando el demonio está alrededor, la obsesión demoníaca que es cuando el espíritu está obsesionado con la persona, la persigue, y después está la posesión total y parcial. En la parcial la persona está semiconsciente y en la total puede hablar distintos idiomas, no necesita ver con los ojos abiertos porque con los ojos cerrados consigue ver hasta incluso el color. He visto casos de posesión total al punto de manejar idiomas, personas que no tienen ni el secundario completo hablar en portugués, francés o alemán de manera fluida. Además, no todas las entidades tienen la misma fuerza. Hay demonios que son más fuertes que otros, depende de cómo entró, si hay pacto, si hay sangre, si le pagaron, si la juraron de muerte. Todo tiene que ver con la situación que se presente".

- ¿A qué se deben los gritos?

-"Cuando se hace el exorcismo, la liberación, el espíritu de alguna forma se manifiesta con gritos, aullidos, alaridos. Porque una oración o algo santo es como que lastima a la entidad y reacciona justamente de una forma de dolor, de sufrimiento".

- ¿Alguna vez fue amenazado por el enemigo?

-"Me ha tocado que me han dicho nombre completo mío, apellidos de familiares, seres queridos. Uno piensa que con las redes sociales es factible, pero antes no había Facebook, no había Instagram, no había posibilidad de conseguir los datos. Que alguien poseído te diga tu nombre, apellido, fecha de nacimiento, nombre de tus padres, obviamente son detonantes particulares de que la persona está poseída".

- ¿Algunos de los casos lo marcó?

-"Uno muy marcante para mí fue en Buenos Aires, una mujer que la habían mandado al psiquiatra, al psicólogo. Ella relataba que había tenido un episodio con su suegra, que era de una posición económica mayor. Ella le juró que nunca iba a ser feliz. Entonces cuando se entrevistaba a la entidad, se le preguntaba qué hacía, cómo entró y comentaba que aquella mujer había pagado una fortuna de dinero a brujos y hechiceros para que le hicieran lo que se llama entierro, que es agarrar ropa, pelos, prendas, ponerlas en un cajón y enterrarlas. Entonces lo que es espíritu buscaba constantemente era su alma. Ella tenía el constante deseo de suicidio, quería tirarse debajo de los colectivos, tenía los brazos marcados de tantas veces que se había cortado".

El caso le trae al pastor Ojeda recuerdos de su madre, otra víctima del mal.

- ¿Tuvo que ver su experiencia con lo que hace hoy?

-"Uno se pregunta por qué dedicarse a esto. Yo lo viví con ella. Mi madre por ejemplo quedaba poseída en el colectivo, había que arrastrarla hasta la Iglesia. Yo sé el infierno que vive una persona. Alguien que está poseído, atacado por el mal, normalmente se lo trata de loco, cuando en realidad el mal es más real de lo que nos podemos imaginar".

-Medicina/Religión es una discusión interminable…

-"La Iglesia no está contra la medicina. Estamos a favor y jamás vamos a decirle a una persona que deje de tomar las pastillas, los remedios. A veces la gente que es más escéptica se pregunta cómo sabemos que es un demonio si no hay pruebas, no hay radiografías. Bueno, la ciencia lo que tiene que hacer es acompañar y comprobar. Si ve que la persona está avanzando con oraciones, con unciones de aceite, con el tratamiento de sanación, ahí pueden decir que es un caso espiritual".

-Habló de que la posesión puede ser total. ¿Se acuerda de algún caso?

-"En Córdoba. Había una joven que no tendría 18 años. Se relataba que el abuelo había subido al Cerro Uritorco, un lugar de mucha actividad, mucha energía, un lugar para brujos, hechiceros. El hombre le había jurado al espíritu que el primer hijo que tuviera su nieta iba a ser para él, se lo ofreció. La joven relataba que sufría episodios de violaciones durante la madrugada, a la noche. Siempre en horario de 12 de la noche a 3 de la mañana. Se le llegaba a inflar el estómago, como una especie de embarazo psicológico. No tenía paz, decía que venía un hombre vestido de negro, a veces con sombrero, que la tomaba sexualmente. La joven experimentaba un dolor, como algo en el vientre, como que se le explotaban los ovarios. A esa chica se le torcían las manos, su voz era completamente distinta. Algo muy interesante es que cuando una persona queda en esa situación, uno piensa que puede estar fingiendo. Pero una persona que pesa 55 kilos arrastrar a 10 durante varias horas…. obviamente que hay algo diferente, algo está sucediendo en ese cuerpo. La chica tenía una posesión total, llegó a arrastrar en la iglesia a 10 servidores de pesos grandes. Cuando hablaba decía ‘este cuerpo es mío, me lo ofrecieron, me pertenece a mí, no la pienso entregar’. Tenía ataques en la madrugada, agarraba cuchillos, amenazaba. Gracias a Dios pudimos prevalecer sobre eso. Es bueno recalcarlo, porque en las películas vemos que siempre gana el bien. Pero en los casos reales no es tan así, hay casos en los que gana el mal porque la persona permite que el mal prevalezca. Es una pulseada entre el bien y el mal".

- ¿Hay diferencias entre un exorcismo y una liberación?

-"De forma popular se dice exorcismos. Pero el exorcismo en realidad es el rito que se hace para expulsar la entidad mediante rezos y agua bendita. En nuestro caso no, para nosotros la lucha es cuerpo a cuerpo, poner la mano sobre la persona. Es la única forma, no hay otro método que no sea el confortamiento cara a cara. Eso sí, uno lee el manual y es una cosa, pero cuando uno tiene al poseído adelante arrastrándose como una víbora, te das cuenta que en la práctica es totalmente diferente".

- ¿Siente que ya está "curtido"?

-"Si, yo creo que me curtí en La Rioja. Una vez ahí entramos a una casa de una chica, estaba acostada, a la pieza no podía entrar nadie… la piba se mordía las yemas de los dedos y sangraba, le chorreaba toda la sangre por la boca. Le habían metido un elefante de pastillas para dormir y la piba no se dormía. Había terminado con un novio, estaba loca y nosotros también estábamos locos para ir ahí. Pero bueno, estuvimos más o menos 3 horas después que terminamos la oración la piba volvió en sí, volvió a comer. Son cosas que marcan, uno se pregunta cómo puede ser que hay gente que se anima a esto".

- ¿Le da miedo lo que hace?

– (Duda) "No… (hace una pausa) ... hasta me emociono... me dicen así y… vamos. Yo creo que uno no se mete en esto porque sí. Me daba miedo cuando le pasaba a mi vieja. A nosotros nos tiraban de todo, tierra de cementerio, sangre, sapos, lo que se puedan imaginar. Nos fundieron un almacén. Mi vieja quedó loca, tenía varios intentos de suicidio, le había garrado cáncer… en esa casa no dormía nadie. Pasé tanto terror que hoy entiendo a la persona que lo sufre. Miedo no me da, qué se yo, creo que los cristianos tenemos un escudo que es la fe. El miedo es un alimento de lo negativo. Fuimos a visitas en las que nos contaron que fueron predicadores y se fueron corriendo, salieron, no quisieron entrar. Ahí ya vamos animados, a ver qué pasa. Más que miedo siempre tengo curiosidad, conocer los trasfondos de los casos".

‘Relatos del campo: el misterio de la serpiente de ojos rojos’

11/05/2026

En una recóndita finca de 25 de Mayo había una serpiente en un pozo, pero no era una serpiente común: tenía ojos rojos y pelo en lugar de escamas. La gente decía que era la guardiana de un pacto entre un hombre y el maligno.

En toda la provincia de San Juan son muchos los relatos de personas que vendieron su alma, ninguno con final feliz. Esta historia ocurrió, dicen, en el departamento 25 de Mayo, en fecha incierta, y fue narrada en el libro “Devociones y relatos míticos de San Juan” (2017) de Edmundo Jorge Delgado, y titulada La serpiente maléfica.

“Vivió hace bastante tiempo, un hombre que se dedicó a las tareas vitivinícolas llegando a forjar una gran riqueza, ‘un verdadero imperio’, como manifestaron los lugareños.

Si bien aquel individuo trabajaba de sol a sol y era sumamente hábil para los negocios, la suerte que parecía ser su aliada junto con la prosperidad que aumentaba hicieron meditar a los pobladores”, relató Delgado.

El rápido ascenso económico hizo sospechar a los lugareños que había algo raro y tal vez, siniestro.

Entonces comenzaron a circular muchas versiones sobre el origen del gran patrimonio del patrón, hasta que un día un obrero creyó descubrir el secreto de aquel hombre.

Este trabajador era el encargado de alimentar todos los días a un reptil que su patrón tenía como mascota y que estaba en un pozo que muy pocos conocían. Era una serpiente que había adquirido y llevado cuando era pequeña.

“Pasados los meses, cuando la víbora había crecido, el curioso obrero observando la contención advirtió atemorizado que sus pequeños ojos eran ahora de un fuerte color rojo, semejando brasas en la oscuridad. Y lo más espantoso es que no poseía sus típicas escamas, en lugar de ellas había un tupido y negro vello que crecía lentamente”.

El hombre quedó aterrado y presintió algo maligno en esa espantosa criatura, una representación del mismísimo Diablo.

“Comprendió con claridad de qué se trataba: su patrón le había vendido el alma al maligno. Ese era el origen de su fortuna. Un miedo horrendo se apoderó de él, y lo que vio ese día fue conocido por todos, la noticia se corrió como reguero de pólvora por todo el pueblo”.

La vida siguió, el obrero continuó alimentando a la serpiente, hasta que un día se produjo un misterioso incendio que destruyó el sitio donde moraba el reptil quedando solo cenizas.

El día después no había rastros del animal y a partir de ese momento la suerte del bodeguero cambió radicalmente, su fortuna comenzó a disminuir hasta que tiempo después murió pobre y solo.

Después de su muerte comenzaron a ocurrir cosas extrañas en esa propiedad que, según los vecinos, aún se sienten: ruidos extraños, puertas que se abren y cierran solas, escalofriantes sonidos producidos por tropeles de caballos, ruidos de cadenas que se arrastran, escobas que barren solas, incluso un obrero sintió la misteriosa presencia de algo indescriptible mientras limpiaba una de las piletas de la bodega.

“Las explicaciones sobre estos raros sucesos son una sola: es el espíritu de aquel hombre que vaga por el lugar ya que no puede descansar en paz debido a las nefastas transgresiones que cometió mientras vivía. Su alma está condenada eternamente a errar por el pacto que consumó”.

‘Relatos del campo: la criatura que nace de un huevo maldito’

27/12/2025

Los ojos incandescentes de un bicho indescifrable pueden fulminar al incauto que ose mirarlo de frente, el basilisco. El campo, la zonas rurales y semiurbanas son campo fértil para replicar mitos como éste.

Solo hace falta un gallinero y un huevo pequeño, algo extraño. El que lo encuentra debe deshacerse de él para evitar males mayores, ya que de allí nace el basilisco, un animal mezcla de ave y serpiente que puede matar con la mirada.

“A veces la gallina, entre huevos de tamaño normal saca uno chiquito. Es el basilisco. Pero mis antepasados lo trituraban, no lo hacían empollar”, publicó en redes sociales @lilianaalem2588, testimoniando que aún existe la creencia.

Este mito no es originario de América. Su nombre, basilisco, deriva del griego ‘basileus’ que quiere decir ‘Rey’, de allí que algunos lo conozcan como Rey de las Serpientes.

En la antigua Roma se le llamaba ‘regulus’ o ‘pequeño rey’, no sólo por la corona con la que se le representaba, sino también porque era capaz de aterrorizar con su veneno y su ‘mirada de muerte’ a cualquier animal y persona que se le cruzara en su camino.

Aunque la creencia en el basilisco está más difundida en el Norte argentino, la zona de Cuyo no está exenta.

El historiador sanjuanino Edmundo Jorge Delgado le dedicó una página al basilisco en su libro Devociones y relatos míticos de San Juan.

“El origen se remonta a la mitología egipcia en la cual existía un ave sagrada. de porte pequeño y zancudo llamada Ibis, la cual se alimentaba de reptiles y de todo tipo de lagartos y alimañas que contaminaban el río Nilo luego de cada crecida”.

Agrega que poco a poco se le sumaron propiedades siempre malignas.

“En la cultura latinoamericana su tradición está presente desde el mismo momento en que llegaron los europeos, y como ocurrió con otras creencias y mitos, se incorporó a la cultura local tomando formas específicas”.

Se cree que esta criatura nace del huevo de una gallina longeva, y que al ponerlo canta como un gallo, como preanunciando desgracias.

“Una de sus representaciones es la de una serpiente con aletas, de medio metro de largo, que posee cuernos de toro y cresta de un gallo. Tiene una vista poderosa, tanto es así que puede hipnotizar o hacerle perder la vista a la persona que imprevistamente, se ha visto sorprendida por la luz que hermana de sus ojos”.

Delgado relata que el basilisco puede esconderse en las ranuras de los pisos, debajo de las camas o detrás de los cuadros y adornos. Huyen de la luz del sol y toda su actividad transcurre durante la noche.

“Otro de los males que se le atribuye al basilisco es la muerte súbita que puede causar a las personas, llamada comúnmente ‘daño’. Otras versiones del norte argentino pintan al basilisco como un repugnante escuerzo de ojos grandes y fulgurantes que también puede llegar a paralizar o matar a las personas que lo observan”.

El basilisco tiene su kryptonita. Se dice que el bicho se puede matar con un espejo, ya que el basilisco no soporta ver su propia imagen y muere al verse en el espejo.

“En San Juan aún subsiste esta creencia, sobre todo en las zonas. rurales o alejadas. Varios informantes nos relataron que al encontrar uno de estos pequeños huevos en los nidales de los gallineros, inmediatamente los tiran o los entierran e interpretan su hallazgo como un presagio funesto”.

Otro escritor que relató lo que en su familia se decía del basilisco fue Jorge Leonidas Escudero, quien lo testimonió en un verso:

“Mi abuelita nombraba un cierto misterioso

lagarto o algo así, animal nefasto, el basilisco,

que salía de un huevo chiquito de gallina

y era un jeme de largo y horrible,

cresta en el lomo. Nos asustaba:

¡Reparte la muerte con la vista!”.

‘La novia del diablo, una antigua leyenda vallista’

19/06/2025

Una guitarra, un joven hermoso y una muchacha bella son los condimentos esenciales de esta leyenda que el escritor Marcos Estrada ubicó en la Sierra de Riveros, departamento Valle Fértil, provincia de San Juan.

Este relato fue incluido en el libro “Antología literaria sanjuanina Siglo XX”, publicado en 1996 por la editorial de la UNSJ.

La idea de la seducción diabólica a una humana se repite en el folclore de muchas provincias argentinas, incluso americanas o europeas, con distintas versiones y escenarios diversos.

El tema es tan convocante que produjo libros y películas: en 1932 se publicó el libro “La novia del diablo”, de Seabury Quinn; y la película del mismo nombre del director Terence Fisher, realizada en 1968. Cada uno con su propia historia.

Todo parece indicar que Estrada, investigador y escritor de varios temas del folclore nacional, escuchó que esta leyenda ‘ocurrió’ en Valle Fértil. Allí vivía una joven muy hermosa que habían encontrado perdida unos arrieros y que habían dejado en el campo cuidando un puesto de cabras.

Lo cierto es que los arrieros no regresaron más y la niña terminó sola bajo la custodia de una nativa anciana.

“La niña pronto borró de su memoria a los arrieros que la habían recogido y consideró como su madre a la india. Cuando creció era tan bella que llegaban los mozos de lejanas regiones a hacerle la corte, pero ella rechazaba esas solicitudes y estos regresaban sin alcanzar éxito alguno”.

“Pasó el tiempo y un día que la joven subía por una pendiente en busca de un cabrito perdido vio un cardón que se sacudía como si el viento fuese a derribarlo. Al mirarlo de cerca, advirtió que el cardón era un hombre muy apuesto que la esperaba y que quería decirle algo”.

La escena se repetía todos los días, cada vez la joven iba al cerro a cuidar las cabras, se aparecía el apuesto hombre y la acompañaba de vuelta hasta su rancho. “Pero cuando se acercaban demasiado los perros comenzaban a aullar y escapaban a esconderse, aunque la joven no le dio importancia”.

Llegó el día en que el joven le declaró su amor y si bien ella se sentía atraída, no terminaba de decidirse.

“Pasaron muchos meses hasta que, molesto con las negativas y convencido de no poder conquistar a la joven, resolvió hacerlo con música. Las tonadas tocadas por la guitarra ‘afinada a la izquierda’ era una de las fórmulas mágicas usadas por el diablo y nadie podía superarla”.

“Las tonadas le hablaron de amor llamándola con acordes mágicos que le llegaron a lo más profundo del corazón. Una tarde, conquistada por la música de la guitarra, se fue del rancho para irse con el novio obstinado y tentador. Los perros aullaron, las cabras huyeron por el cerro y en su cúspide se levantó un remolino rojo. Fue como una fogata que la lluvia sobrevenida a continuación extinguió”.

“Al amanecer del nuevo día, la joven fue hallada muerta en la quebrada, tan hermosa como siempre, pero parecía embalsamada. El diablo le había robado el alma.

Cuenta la leyenda que desde entonces cuando alguien termina de tocar la guitarra ‘afinada a la izquierda’ hay que dejarla nuevamente desafinada, pues de no cumplir ese requisito, de noche las cuerdas seguirán tocando solas.

Dicen que es la joven que regresa para pedir con la música que le restituyan el alma”.

‘Historias fantásticas de brujas y diablos en Huaco’

01/04/2024

Jáchal es por excelencia un territorio de historias de esas que erizan los pelos de la nuca, en las que duendes, entes malignos y brujas son protagonistas, muchas de estas narraciones fueron contadas por los mismos protagonistas. La clave sigue siendo la misma: creer o reventar.

Huaco, pueblo donde nació Buenaventura Luna, es una tierra pletórica de estas atrapantes historias. Una de ellas es este relato de Elio Lito Carrizo, médico y escritor destacado de Jáchal, nacido en Huaco, quien compartió este cuento publicado en su primer libro, que lo escuchó de su abuela María, llamado “Ña Matilde”.

“Hace mucho tiempo, a mediados del siglo XIX, vivía en el poblado de Huaco una joven bellísima llamada Matilde, ella era admirada, deseada y perseguida por los hombres del pueblo, también de Pampa del Chañar y de Jáchal.

Dicen que hasta el hijo del gobernador llegó a ver si podía conquistarla. Ella se ufanaba de su belleza y jamás le dio importancia a ningún candidato. Lo único que le importaba a Matilde era permanecer bella para siempre. Por ese motivo la noche de un viernes de crudo invierno, la muchacha se hizo presente en el aquelarre.

Este tenía lugar el último viernes de cada mes en una cueva en la ladera oeste del Cerro Morado. Ña Urbana, la Visoja Adelaida, Ña Eduviges, y Dolores, la vieja Lola, ya la estaban esperando. Las brujas en cuestión escucharon el deseo de belleza e inmortalidad de Matilde y le propusieron un pacto con el mismísimo diablo.

Al llamado de este tan particular grupo se apareció en esa cueva el Maligno y Matilde no dudó en venderle su alma. Así fueron los hechos y los primeros tiempos fueron de pura felicidad, pero pasados los 100 años Matilde, sin perder un ápice de su belleza, comenzó a encogerse y a achicarse.

La gente la alimentaba como si se tratase de una niña pequeña. Hasta que un día llegó a tener el tamaño de una paloma. Entonces decidieron meterla dentro de una damajuana de esas que traían aceitunas y allí permanecía Matilde, pequeña pero siempre bonita.

Pasados muchos años más, la niña llegó a tener el tamaño de un gorrión y la damajuana comenzó a quedarle grande. Decidieron entonces mudarla a un pote de aceite. Lo lavaron durante dos días para tal propósito y aquel pote de fino vidrio color verde clarito pasó a ser la nueva morada de la siempre bella y casi inmóvil Matilde.

Actualmente tiene el tamaño de una cigarra y vive dentro de un frasco de colonia, es alimentada con miguitas de pan y este frasco con su precioso contenido se encuentra colgado del dintel de la puerta trasera de la capilla de San Nicolás en el barrio Olivares en el Bajo Huaco.

Si uno se fija bien, la diminuta Matilde sigue siendo muy bella y se mueve una vez al año para el tiempo de carnaval”.

Otras brujas de Huaco

El profesor Edmundo Jorge Delgado publicó el libro “Devociones y relatos míticos de San Juan” (2017) donde recopila relatos extraordinarios de toda la provincia. Hay un capítulo especial para Huaco.

“Una pobladora de este paraje, de antiguas ascendencia huaqueña, recuerda con nitidez algunas historias sobre el tema.

Ella vivía alejada de la villa principal en un lugar que llaman Los Pozuelos, era este un punto donde existía un pequeño núcleo poblacional y según la informante su padre se dedicaba a la cría de cabras.

Entre tantos relatos que guarda su memoria cuenta que su sobrino en cierta ocasión, hace mucho tiempo, escuchó mientras caminaba una voz de mujer que venía de lo alto y que pronunció con claridad su nombre.

Al muchacho se le erizó la piel, él conocía de qué se trataba, incluso advirtió por el tono de voz quién era, se trataba de una mujer conocida por toda la gente quienes la consideraban una bruja”.

Desde ese momento, el joven nunca más volvió a tomar el mismo camino por temor a volver a cruzarse con esa bruja.

Otra historia narrada por Delgado tiene como protagonistas a un grupo de cazadores y sus perros, animal que es capaz de advertir presencias que los humanos no pueden ver, según lo que asume la gente de zonas rurales.

“Cierta noche, un grupo de cazadores de quirquinchos partieron con sus adiestrados perros, repentinamente y cuando se acercaban a la madriguera de los animales los perros huyeron rápidamente no haciendo caso a las órdenes de sus amos”.

Estos hombres aseguraron que la extraña conducta de sus sabuesos se debía a que habían visto al diablo y “su instinto perruno había descubierto al maligno que deambulaba por la zona de caza”.

‘La increíble historia de María Mush, el ente que habita en Niquivil’

31/05/2023

Sólo los niños podían verla. Ellos la describían como una niña de 9 o 10 años, pelo corto, rubia y petisa; ella decía que se llamaba María Mush, un ente travieso al que le gustaba llevarse a los niños al campo y hacer otras maldades como matar chivos.

Todos en Niquivil la conocen a María Mush.

“Esta historia se cruza con otra creencia, la de los duendes, que, según dicen, son niños que no llegaron a nacer. María Mush se relaciona y a la vez huye de esa creencia.

El duende es un pícaro que juega siempre y tiene la costumbre de trenzar las colas de los caballos, pero también puede ser un tipo jodido que se lleva los niños en la siesta y los pierde.

María Mushi tuvo un gran impacto porque la gente cuenta su historia como algo sólido, no llegó a hacer ningún daño, pero se apareció en una vivienda y amenazó con quemar la casa”, relató el sociólogo e historiador José Casas, que actualmente trabaja en la historia de María Mush para incluirla en el libro que escribe sobre Jáchal.

Casas pudo recoger de primera mano el relato de esta aparición que sigue muy vigente entre los pobladores de Niquivil. María Mush hizo apariciones intermitentes desde 1930 en un puesto que ya no está habitado, hacia el Oeste de Niquivil.

Hacia 1960 dejó de aparecer.

Primera versión de María

El sociólogo relata que María Mush fue registrada por primera vez por Berta Vidal de Battini (figura fundacional en los estudios del folclore argentino) e incluida en las historias, cuentos y leyendas que recogió en todo el país.

Esa primera versión fue recogida en el año 1950, relatada por Roberto Sánchez. director de la Escuela Nacional 168, Las Aguaditas, localidad de Niquivil, departamento Jáchal; y publicada en la Segunda Encuesta sobre el habla regional, Ministerio de Educación de la Nación.

Sánchez señaló que esta historia se la contó Virgilio Carrizo donde la mencionan como María Mushi.

“En una estancia de Niquivil, hace muchos años, pasó un caso que usted me dirá qué es y cómo se explica”.

El director de escuela relató que en la estancia vivía una familia compuesta por el padre, la madre y tres hijos chicos. Un día sintieron una voz que les hablaba, al padre le decía “viejo”, y a la madre, “vieja”.

Era la voz de un niño o una niña, y si bien los adultos no podían verla, si la escuchaban. En cambio, los niños no solo la veían, sino que peleaban, jugaban y dormían con ella.

María era un ente y como tal podía ir de un lugar a otro lejano.

Una noche en la que estaban todos ‘rodiando’ el fuego, el ‘viejo’ se acordó de un hermano que hacía un año que no veía porque, por una ‘disgracia’, estaba cumpliendo una condena en la cárcel de San Juan.

– ¿Qué estará haciendo mi hermano?, dijo el hombre.

María Mush le dijo que ella iría a traerle noticias. En media hora estaba de vuelta, contándole al ‘viejo’ que su hermano estaba ocupado haciendo obras de plata y que estaba bien. Al salir de la cárcel, un año más tarde, era platero.

“Un día, cuando el padre y la madre, solos en la cocina, empezaron a hablar de María Mush, que en esos días había degollado a unos chivitos y los había dejado cruzados en el cogote de un burro, haciéndole daño.

Como supondremos, hablaban mal de ella porque, además, había tomado la costumbre de ‘arriarles’ los niños para el campo. Creyendo estar solos, criticaban a María Mush, cuando sintieron su voz que enojada les decía que por eso le iba aprender fuego al rancho”.

De pronto un tizón se elevó en el aire y empezó a acercarse al techo, mientras la voz continuaba diciendo, enojada siempre, que eso no se hacía y que ella los iba a castigar y después se iría para siempre.

Ante los ruegos y pedidos de los padres, María Mush no quemó el rancho, y pudieron ver como el tizón caía con fuerza en medio del fuego.

Intrigado, un día el hombre le preguntó a María Mushi por qué se llevaba sus hijos al campo, ella le dijo que era porque tenía una gran riqueza que les quería dar. Que fuera él también con ellos y llevara un cuchillo muy afilado.

“Cuando lleguemos a la Loma del Sapo (llamada así por tener en una ladera una mancha que da la impresión de ser un sapo que va subiendo), nos saldrá un ‘viborón’ muy grande, pero no te asustes, con el cuchillo le vas haciendo tajos y verás que en lugar de sangre saldrá oro puro.

Nunca quiso el hombre llegar hasta allí”.

Los lugareños también relataban que cuando los carros “vergueaban” en los arenales, María Mush acudía en ayuda de los carreros y mientras estos animaban las mulas, la rueda empantanada parecía que se iba levantando poco a poco hasta quedar libre. María Mushi la había sacado y después se iba conversando un trecho con ellos, como si fueran grandes amigos, pero nunca se dejaba ver.

Siete años estuvo por la zona haciendo de las suyas María Mush.

“Y terminó el señor Carrizo diciendo que muchas personas la oyeron a María Mushi, de la que no supo más cuando la familia vino a vivir a Niquivil”.

La versión de Delgado

El profesor de Historia, Edmundo Jorge Delgado, tomó un testimonio de una niquivilera para incluir la historia de María, esta vez como María Musha, en su libro “Devociones y relatos míticos de San Juan” (2017).

Cuenta Delgado que a mediados de la década de 1940 aparece en los alrededores de la localidad jachallera de Niquivil un personaje misterioso y perverso al que llaman María Musha.

“Los extraños acontecimientos se iniciaron con la llegada de un niño huérfano, de unos 10 o 12 años, a la finca El Durazno, donde una numerosa familia de apellido Iribarren, que allí vivía, decidió criarlo.

La vida transcurría normalmente en este hermoso paraje cuando comenzaron las extrañas desapariciones de este niño, el cual era encontrado frecuentemente extraviado entre los cerros cercanos, muy asustado y llorando.

Cuando le preguntaban qué le había sucedido, respondía que se lo había llevado una mujer muy grande y de enormes manos con las cuales le pegaba”.

Para terminar con el sufrimiento del niño, lo llevaron a vivir a Niquivil donde fue alojado en la casa de doña Sara Penice. Al principio todo era tranquilidad, pero no pasó mucho tiempo cuando la María Musha comenzó a hacer notar su presencia.

Una escena de terror se vivió cuando el hermano de la dueña de casa encontró al niño fuertemente aferrado a los alambres del parral gritando ‘¡Soltame! ¡Soltame!”, mientras insultaba a la María y rezaba.

Delgado relata que los adultos solo escuchaban su voz, por ejemplo, cuando en tono de amenaza les decía: “Eh gringo, ojos de balita, le via decir a tu mujer que andas chupando”, expresión que terminaba con fuertes carcajadas

Otra de las travesuras preferidas de María era tirar por cualquier lado monturas y pellones; y apagar velas y candiles.

“Ante la seguidilla de sucesos misteriosos se decidió llamar al comisario Varela. Su presencia, cuando comenzaba anochecer, fue motivo para escuchar la risa burlona de la María que además amenazó al comisario diciéndole. ‘Yo a vos no te tengo miedo, así que no molestes más o me voy a llevar a tu hijo y te lo via a tirar al río’”.

Después de fracasar con el intento de hacer intervenir a la ley, los vecinos llamaron a un sacerdote, pero tampoco dio resultado, la María también se burló de él hasta el cansancio.

La María Musha fue oportunamente usada por las hijas de la familia Iribarren, las que cuando se fugaban a sus propias travesuras decían que se las había llevado engañada la María.

“Con la partida de la familia Iribarren de la finca El Durazno, María Musha abandonó sus travesuras, pero aún hoy en Niquivil la leyenda de este malévolo ser está presente en la memoria de sus pobladores”, dice Delgado.

Casas destaca que María Mush sigue vigente en la conciencia social y en la memoria popular de Niquivil de manera consolidada.

Algunos creen que la María volverá dentro de siete años para seguir degollando chivos y llevarse los niños al cerro.

‘Los sortilegios de las abuelas sanjuaninas’

21/06/2020

“Sana, sana, colita de rana” decía la abuela y le daba un beso en la rodilla sangrante de la niña. Lo que parecía un simple acto de amor guarda un sentido profundo, al igual que todos los sortilegios de las abuelas sanjuaninas que todos escuchamos.

Son incontables los conjuros, rituales, tisanas, signos, señas y oraciones que se aprendieron de las abuelas, que éstas a su vez aprendieron de sus abuelas y así hasta tiempos remotos. Era el conocimiento y el poder oculto en manos de las mujeres. El mismo que siguieron usando para resolver cuestiones cotidianas, y no tanto; salud, belleza, éxito, fortuna o marido.

Casi todas esas tradiciones aprendidas, los sortilegios de las abuelas, tienen su origen y muchas han sido investigadas para intentar dar respuesta a lo “mágico”.

Por ejemplo, según el lingüista José Antonio Millán, “sana, sana colita de rana” y otras verbalizaciones por el estilo apelan a una cadencia sonora que tiene sutiles efectos en la comunicación.

“Invocan a los poderes mágicos, míticos o religiosos, para conseguir favores. Esas mismas expresiones no causarían el mismo encantamiento en el oyente si no siguieran pautas lingüísticas dotadas de ritmo”, dijo Millán.

Funciona en todos los idiomas, como el ‘hocus-pocus’.

Rituales y sortilegios comunes

Las abuelas nos enseñaron que las velas tienen un poder mágico. Muchas personas repiten rituales aprendidos sin pensar que se trata de tradiciones ancestrales. Por ejemplo, prender velas a los santos o a los difuntos, aunque con connotaciones muy distintas.

La vela encendida significa la luz, para los cristianos la luz de Cristo. El sitio Catolicus señala que prender una vela a un santo, a la Virgen o a Jesús “no está mal si hago con eso un gesto de cariño que me ayuda a expresar una oración, no en las palabras que digo sino con el gesto que hago. Y esto no sólo está bien… también nos hace bien”.

Sin embargo, las velas también son usadas en rituales de magia negra, y eso, obviamente, es condenado por la iglesia.

Lo cierto es que las velas son un elemento indispensable en cualquier ritual de magia o religioso, ya que son sinónimo de purificación. La llama de las velas tiene el poder de apaciguar las almas, de cazar los malos espíritus y hasta de atraer la protección celeste.

Pero hay que tener cuidado con las interpretaciones de las velas, porque cada color tiene un significado. Algunos de los sortilegios de las abuelas también nos enseñaron eso.

Otros sortilegios y rituales

En Jáchal las abuelas estaban muy seguras de los conocimientos esotéricos que les habían heredado.

Así, por ejemplo, la mujer podía ver cuántos hijos iba a tener doblando el puño cerrado hacia adentro y según las cantidades de pliegues en la muñeca sería la cantidad de hijos que tendría.

Para saber el nombre de su futuro esposo, las jovencitas esperaban en un cruce de calles, en zonas poco concurridas, y preguntaban el nombre al primero que se le cruzaba. Si le respondían “Pedro” ese sería el nombre de pila del hombre de su vida. “A mi madre le dio resultado”, confesó la hija de una jachallera.

También en una encrucijada se podía pactar con el demonio, según siguen creyendo en las zonas rurales.

Otra forma de adivinar de las niñas era usando tres papas para saber si en el futuro tendrían un buen pasar económico. ¿Cómo? Una papa la pelaban completamente, la segunda papa la pelaban por la mitad, y la tercera quedaba sin pelar.

Entonces, una amiga colocaba las papas bajo el colchón, en diferentes puntos, sin ser vista por la interesada y dueña de la cama. A la mañana siguiente, la joven buscaba bajo su colchón, sacaba una de las papas y esa sería la que definiría su futuro: si era la papa pelada sería pobre, si sacaba la papa sin pelar, sería rica. Y la papa a medio pelar significaba una vida austera, pero sin pasar necesidades.

De Pilato y San Antonio

En la misma línea, el ritual de Pilato y el pañuelo. Haciendo un fuerte nudo en la punta de un pañuelo de bolsillo se repite: «Pilato, Pilato, la cola te ato y si no me sale bien… (aquí va el pedido) … no te desato…». Y el deseo se cumplirá.

Y la famosa oración a San Antonio para encontrar objetos perdidos. “San Antonio, glorioso siervo de Dios, famoso por tus méritos y poderosos milagros, ayúdanos a encontrar las cosas perdidas; danos tu ayuda en la prueba; e ilumina nuestra mente en la búsqueda de la voluntad de Dios. Ayúdanos a encontrar de nuevo la vida de la gracia que nuestro pecado destruyó, y condúcenos a la posesión de la gloria que nos prometió el Salvador. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amen”.

Sortilegios para el clima

En el campo se podía “cortar” una tormenta dibujando una cruz de sal en el suelo y clavando en ella un cuchillo.

Los mapuches aún hoy realizan el ritual “nguillatún” (ceremonia de rogativa) para que llueva, siempre a la salida del sol. Solo el líder con conocimiento espiritual puede preparar el “rewe” o lugar sagrado donde se realiza la ceremonia.

Con todo listo, momentos antes del comienzo de un nuevo día para toda criatura viviente que habita la “Ñuke Mapu” (madre tierra), dan inicio a la rogativa por agua.

También las comunidades huarpes sanjuaninas siguen realizando sus rituales ancestrales.

El poder de las figuras

En todas las casas católicas hay figuras de yeso, estampitas o cuadros con la imagen de la Virgen o los santos. Las abuelas enseñaron que deben tener un sitio especial en la casa.

El uso de las imágenes religiosas como protección es tan antiguo como el hombre. Todas las culturas del planeta tenían sus dioses y la representación de los mismos. Esas imágenes eran sinónimo del poder sobrenatural.

En la antigüedad, la Diosa Madre era la personificación de la generosidad de la Tierra y un símbolo de la fertilidad, la maternidad y la creación identificándose en la mayoría de ellas con la «madre Tierra».

Una de las más conocidas es la Venus de Willendorf, una mujer paleolítica que tiene entre 25.000 y 28.000 años de antigüedad.

En sus inicios, el cristianismo usó la imagen del Buen Pastor.

Según el libro “El uso de las imágenes en la devoción popular”, muchos califican de supersticiosos determinados rasgos de la religiosidad popular en el culto a las imágenes, particularmente cuando algunas alcanzan fama de imágenes milagrosas. ​

No obstante, las imágenes se consagran al culto, por lo que de algún modo se consideran objetos sagrados. Y allí reside su poder.

La vida, los milagros

Las imágenes de San Antonio, para objetos perdidos; San Cayetano, para el trabajo y el pan; San Expedito, para las cusas urgentes; y todas las advocaciones de la Virgen (cada una con una carga propia de sentido), acompañadas de velas y oraciones, siguen generando milagros.

Incluso la de aquellas imágenes de santos populares (no avalados aún por la iglesia católica) como la Difunta Correa, presente en casi todos los hogares sanjuaninos.

Miles de oraciones y rituales siguen siendo una tradición viva y cada región puede aportar la suya. Quedan afuera infinidad de temas, como las curaciones de la abuela, que también forman parte de este saber, pero eso lo contamos en la próxima.

‘La historia del curandero Paredes, las brujas de 25 de mayo y el fútbol’

18/01/2020

Yo no creo en brujas, pero que las hay, las hay. Así dice uno los refranes más populares de la región, y de brujas se trata esta historia. Hay que aclarar de entrada que esto no es una leyenda ni un cuento popular, es el relato fidedigno de uno de los protagonistas, un respetable profesor del departamento 25 de mayo, provincia de San Juan. Está en cada uno creer o no.

Al parecer esto sucedió en el año 1980, en una pequeña localidad del departamento 25 de mayo, donde la principal actividad es la agricultura y donde la única distracción de los hombres es el fútbol. Y tan importante era este deporte que se había convertido en la fuente de tristeza de todos ellos: es que el equipo local no lograba ganar partidos a pesar de hacer mérito para ello.

“La comisión y todo el plantel de jugadores estaban preocupados y amargados. No había razón para que la mala suerte se hiciera casi vitalicia. Un día, un veinticinqueño conocedor de los malos agüeros y todos sus ingredientes, tuvo una idea que fue aplaudida por todos: ir a buscar a Don Luis Paredes, el mismo que realizaba el ritual de pasar caminando por las brasas durante las fogatas en honor a San Juan Bautista, en el departamento Sarmiento”, contó Edmundo Jorge Delgado en su libro “Devociones y relatos míticos de San Juan”.

Acá es necesario abrir un paréntesis para contar a quienes no conocieron a Don Paredes, quién era este singular personaje.

Conocido en todo San Juan como un gran curandero (también en provincias vecinas de donde llegaba mucha gente a verlo), Paredes tenía su centro de operación en su propia casa, en un barrio de Media Agua.

A esta cronista, él mismo le contó, allá por el año 2011, cómo empezó su historia como curandero. Tenía penas 10 años y vivía en Angaco, cuando caminando solo por el campo en un crudo invierno, pasó por una aguada que se había congelado por completo. El niño Luis andaba descalzo para no mojar las alpargatas, pero un amigo lo vio y le gritó que saliera rápido de ahí porque le iba a dar neumonía. “Me agarró el miedo en el cuerpo y me duró hasta los 19 años. A esa edad, un hombre llamado Chalampa me curó y me dijo que iba a ser muy conocido en el Sur de San Juan”.  Paredes empezó a sentir y a ver cosas raras, comenzó a indagar en ese mundo desconocido y a curar.

Se hizo famoso por ser el único en realizar el ritual purificador de caminar por las brasas en el día de San Juan, donde cientos de creyentes podían atravesar un campo encendido sin mostrar signos de quemaduras.

Pero también era famoso por las curaciones milagrosas y los exorcismos. Tenía una memoria prodigiosa y podía recitar largas oraciones en castellano y en latín.

Ahora que conocemos al personaje en cuestión, esto es lo que pasó en 25 de Mayo.

Fueron a buscar a Paredes en un Rastrojero a una finca llamada La Cautivan ubicada en Colonia Fiscal, donde era el encargado. Le contaron lo que pasaba y por qué necesitaban su ayuda; y lo llevaron a la cancha. Paredes les pidió algunos elementos y cuando se hizo noche cerrada, empezó el ritual.

Paredes les dio instrucciones a los hombres que lo habían convocado para que encendieran siete fuegos en distintos puntos de la cancha como los arcos, el área grande, etc. A los que participaban en este ritual les pidió que llevaran siete limones y cada uno tenía un limón en su mano. Entonces Paredes, portando una cruz de Caravaca, empezó a caminar por la cancha mientras rezaba y gritaba frases en latín.

Luego, ordenó a los hombres que fueran arrojando los limones a las pequeñas fogatas, algunas de las cuales ya eran solo brasas. Y en eso estaban cuando uno de ellos tiró el limón, siempre con la mano izquierda, en una fogata ubicada en uno de los arcos, cuando el fruto literalmente explotó haciendo un ruido impresionante. “Aquí está”, dijo Paredes, “aquí está la porquería que han echado. Tómense de las manos todos, cierren los ojos y no miren, no los abran pase lo que pase”, les advirtió el curandero.

Paredes siguió rezando mientras les repetía que no miraran y que tampoco tuvieran miedo, “aquí estoy yo”. Entonces sucedió lo que nadie esperaba y que les hizo erizar la piel a esos hombres de campo, acostumbrados a la rudeza y a las soledades de la noche rural.

Arriba de sus cabezas, muy cerca, escucharon las risas escalofriantes de dos brujas a las que Paredes les decía: “Yo las expulso de este mundo, no pertenecen a este mundo, váyanse al infierno, al abismo”. Las risas se oían cada vez más fuertes y retumbaban en las cabezas de esos lugareños que seguro estaban lamentando haberse metido en esa empresa.

“A muy poca distancia de la cabeza sonaban, eran dos risas, eran dos brujas”, relató uno de los protagonistas al historiador Delgado. 

Al domingo siguiente, cuando el alicaído equipo jugó con su tradicional adversario, ganó. Pero no solo eso, después logró alzar la copa del campeonato. Creer o reventar, pero que las hay… las hay.

‘La leyenda del Cerro Azul: ¿Dónde están las naranjas de oro y el tesoro?’

30/06/2019

“Cuando yo era niña oía contar estas y otras historias de estos encantos del Cerro Azul. Mi agüelita (SIC) lo contaba siempre. Ahora ya la gente no cuenta casi los cuentos de antes que eran de nuestros antiguos”, decía Clemencia Montaña, una abuela de 90 años.La leyenda El Cerro Azul la contó ella en el año 1948 en su tierra natal, Ullum, San Juan. A pesar de su edad, Clemencia conservaba una extraordinaria lucidez mental.

Seguramente quedan abuelitas que recuerdan esta leyenda que Clemencia contó como una narradora experta:

“En el Cerro Azul hay encantos. Por la noche, en la falda del cerro se ve una casita muy linda, que en la puerta tiene un naranjo con naranjas de oro. Muy cerca tiene una laguna en donde anda un patito de oro.

Las personas que han visto esto, se han acercado al cerro para llegar a la casita, pero cuando están a unos metros de distancia todo desaparece. Seguramente hay un gran tesoro.

La persona que logre dar con estos encantos será la única afortunada y se hará dueña de riquezas muy grandes, pero hasta la fecha nadie ha merecido esta suerte”. (1)

¿Alguien recuerda esta leyenda?

(1)- Vidal de Battini, Berta Elena (1984), “Cuentos y leyendas populares de la Argentina”, Ediciones Culturales Argentinas, Secretaría de Cultura, Ministerio De Educación y Justicia,

‘La leyenda de la Mulánima, una mujer maldita’

08/06/2019

Ruidos de cadenas en la noche parecen ser el mal anuncio de lo inevitable. Un rebuzno agudo y metálico como salido del mismo infierno llena el aire y crispa la piel. Es la Mulánima, el alma de una mujer maldecida por Dios cuya alma pena en las noches asustando a la gente del pueblo.

Esta es la base de la leyenda de la Mulánima o alma de mula que se repite en todo el norte del país, incluso en San Juan, con diferentes versiones, como corresponde a toda leyenda que se precie de tal.

En Santiago del Estero dicen que la Mulánima fue una chica buena que cometió incesto con su padre y hermano y por eso fue maldita. En Jujuy aseguran que fueron dos hermanos los que se unieron y engendraron una niña que cargó con el peso de su pecado transformándose en la Mulánima.

San Juan tiene su propia versión de esta leyenda que la ubica en las serranías de Valle Fértil. Replicamos la escrita por la historiadora Elina Elizondo de Corzo, según la versión popular e incluida en el libro “Historias, leyendas, cuentos; poesías y relatos”.

“Hace muchos años, cuando la Villa San Agustín tenía pocos habitantes que se dedicaban a la ganadería, sus calles eran angostas y solamente pobladas tres cuadras de Este a Oeste. No llegaba todavía la luz eléctrica y la plaza estaba alambrada en toda su superficie por los animales sueltos que durante la noche salían a comer y pisoteaban las plantas y flores.

La calle principal era la Rivadavia, que costeando el lado norte de la plaza terminaba en una pequeña lomada al Oeste donde en la cima de la misma se divisaban tres cruces que recordarían, según la tradición, el asesinato de tres caciques yacampis durante el levantamiento indígena de 1636.

Cuentan nuestros abuelos que pasando la medianoche de ciertas noches de luna llena, cuando el silencio invadía las calles de la villa, un sonido estridente similar al llanto de una mujer, bajaba de las serranías apareciendo sobre la lomada de las tres cruces una mula negra brillosa, totalmente ensillada con aperos de fino porte, el freno se destacaba por detalles labrados en oro y plata. El animal, que tenía los ojos desorbitados y dilatados, bajaba al galope por calle Rivadavia hasta Entre Ríos, y al llegar a Santa Fe se detenía sintiéndose más fuerte los lamentos o llantos en la esquina y buscando la puerta de la única casa que había, se paraba en dos patas con bravos movimientos. Según se decía, allí vivía una mujer que estudiaba la magia negra. Luego continuaba su loca marcha hasta el cementerio donde sus lamentos dejaban de sentirse.

Cuando el animal pasaba, los perros se enloquecían en llantos pavorosos y los equinos se escapaban del lugar con fuertes relinchos. Algunos paisanos, en rueda de fogones, comentaban que, en cada relincho, la Mulánima emanaba “fuego por su boca” como si fuera un dragón.

Cuenta la leyenda que un hombre del pueblo apostó con otros amigos que se le acercaría y trataría de montarla, para ello la esperó una noche, bien pasado en copas y la enfrentó. Nunca pudo recordar lo que pasó, solo amaneció durmiendo en un corral lejos de su casa. Otros afirman que a quienes se le acercaba insistía el animal con movimientos para que le saquen el freno y dejar así su boca libre. Por su relación o visita al cementerio en noches de luna llena, el pueblo la llamaba “La mula-ánima”.

Los vecinos insistieron en la creación de un puesto policial que se logró poco tiempo después. Cuando había noches de luna llena los policías en su guardia, temblorosos esperaban su recorrido, pero la Mulánima no pasaba. Según afirmaban era porque llevaban una cruz en la visera y además fueron dotados de rosarios bendecidos enviados de la capital de San Juan. El pueblo estuvo convulsionado por la aparición de la Mulánima durante mucho tiempo y su efecto se demostraba porque al bajar la tarde las calles estaban desiertas, todos estaban adentro de sus casas rezando temblorosos. Hasta que un día llegó un sacerdote que invitó a todos a la lomada de las Tres Cruces, allí rezaron con fe y regaron con agua bendita el recorrido que hacía el temible animal pidiendo que regresara a los designios del mal de donde se habría escapado.

Desde entonces la Mulánima es solo un recuerdo de la presencia de algún espíritu maligno que, sabe Dios por qué razón, visitaría este tranquilo lugar vallisto”.

Thoughts

  • chingolo

    Fíjate que el diablo de casi todas estas historias anda bien montado: mula enchapada, espuelas de plata, freno labrado, sombrero fino. Nunca llega pobre. Y los que firman piden ser el mejor guitarrero o hacerse ricos.

    Para mí la salamanca es la manera que tiene un pueblo de explicarse por qué al vecino le fue tan bien tan rápido, como con el bodeguero de la serpiente, que los mismos peones le sacaron la cuenta.

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‘SAN JUAN, CUNA DE LA OSCURIDAD’

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