Ella se lleva el corazón y él se lo perdona, lo que no le perdona es haberle dejado el alma acá. Bah, eso es saudade pura, quedarse con la parte que más pesa.
Recuerdos de un átomo fragmentado (poema epílogo), —A la realidad de la vida.
Pensamiento
Ella se lleva el corazón y él se lo perdona, lo que no le perdona es haberle dejado el alma acá. Bah, eso es saudade pura, quedarse con la parte que más pesa.
Contenido de la publicación
Desde que abrí por primera vez los ojos,
Ví un átomo del tamaño de una estrella azul,
Un agujero negro super masivo del tamaño de una célula,
Desde aquel primer segundo, ví a una esencia pobre,
Pobre en recursos y pobre en el cosmos,
Destinado a servir a un rey inentendible,
Testigo de atrocidades, testigo de buenas voluntades;
Un rey que brillaba en lo más profundo de la oscuridad,
Fuí su siervo, fuí su sombra, fue su perro fiel que no lo dejó
Ni caer en lo imposible del trazo que lo sostenía como títere,
Frente a mi ventana, bajo la luna lo esperé noches,
Esperando que volviera sonriente al día siguiente,
Pero cada crepúsculo solo lo veía irse dejándome solo.
Sin más, confesé diciendo la verdad sin importar el peso,
Mientras otros mentían y vivían felices y sin un castigo,
Cuando yo era bañado con lodo y espinas,
Pero fuí fuerte y mi alma soportó y resistió las tormentas.
Mientras la luz me desechaba por tener una propia chispa,
Las otras chispas en el vacío eran mi única compañía,
Aún siendo injusto hice justo a los injustos.
En ese mismo vacío, esta misma esencia de moneda,
Encontró su otro lado perfecto, donde juntos,
Bañamos en lava helada y dormimos en nieve ardiente;
Mi contraparte me obsequió escudos para protegerme,
Y yo en mi agradecimiento le baje el cielo de coronas,
Le subí el abismo relleno de calzados de diamantes,
Y arrastre horizontes para sus pendientes y pulseras.
Con ella, pinté retratos del abismo, y con sus manos se doncella,
Tejió mantos de auroras polares, recitamos versos,
Fuimos como lo más pequeño y lo más grande a la vez.
Fuimos polillas en el agua. Como los anillos de Saturno,
Giramos alrededor de moléculas,
Navegamos entre galaxias, con naufragios y aventuras,
Pero en un día sin luz, el tiempo me la arrebató de mi lado;
Se fue de mis brazos dejándome partido en meteoritos,
Mientras ella vivía su vida yo caía miles de veces a pozos sin fin,
Buscaba una cuerda del cual colgar mis sentimientos si hallarla,
Durante milenios pensé que nunca tocaría fondo,
Pero descubrí que hasta el vacío absoluto tiene suelo,
Suelo donde fui acechado por grandes bestias,
Como una pequeña rata, luché contra esas bestias sin alturas,
Y vencí mis miedos, miedo que me hacía imaginar cosas.
Y nunca a ella la culpé por llevarse mi corazón,
La culpé por no llevarse mi desolada alma en su ausencia;
Pero escalé las paredes del abismo dejando mudo al cosmos,
Fuí como un muerto viviente, por eso vivo entrando muerto.
Al final, no fue un sueño, fue la tormenta de la realidad.
Septiembre 27, 2026
Thoughts
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PermalinkLava helada y nieve ardiente, ay no, esos dos venían para desastre desde el principio. Igual yo estoy del lado de ella, que le regaló escudos.
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PermalinkElla se lleva el corazón y él se lo perdona, lo que no le perdona es haberle dejado el alma acá. Bah, eso es saudade pura, quedarse con la parte que más pesa.
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